Helena Bonache, Gustavo Ramírez-Santana, Rosaura González-Méndez

Universidad de La Laguna

La psicología ha empezado a reconocer la importancia de las relaciones románticas en el desarrollo y bienestar de adolescentes y jóvenes. Además de contribuir a la adquisición de ha­bilidades relacionales específicas que les serán necesarias en el futuro, estas experiencias pue­den modificar sus concepciones e influir en sus relaciones posteriores. Sólo con repasar algunos de los problemas que pueden derivarse de la construcción de relaciones disfuncionales (consumo de sustancias, depresión, abuso, etc.), resulta evidente la necesidad de intervenir de forma temprana para prevenir muchos de estos problemas.

Resolver los conflictos de manera constructiva es imprescindible para el mantenimiento de relaciones satisfactorias, ya que permite establecer un tono emocional positivo que ayuda a preservar el afecto mientras se gestionan los desacuerdos. Esto ha llevado a que el entrenamiento de este tipo de habilidades sea objeto de inter­vención en diferentes contextos. En el caso de las relaciones de pareja adolescentes, su falta de madurez y de experiencia hace más probable el uso de estrategias no constructivas. En estos casos, los conflictos pueden empeorar y terminar dañando a los integrantes de la relación.

No obstante, de cara a la intervención, es importante contar con medi­das que permitan distinguir entre formas disfuncionales de resolución de conflictos y otras formas más complejas de abuso emo­cional. La adaptación a una muestra de adolescentes españoles del Conflict Resolution Styles Inventory (CRSI, Kurdek, 1994, 1998) ofrece un instrumento válido en este sentido (Bonache, Ramírez-Santana y Gonzalez-Mendez, 2016).

El Conflict Resolution Styles Inventory es un instrumento que ha demostrado su utilidad para evaluar la resolución de conflictos en distintos tipos de parejas (del mismo o distinto sexo, casadas o no, etc.). Además, consta de dos sub-escalas, una para el participante y otra para su pareja, que permiten valorar las estrategias de ambos integrantes de la relación desde el punto de vista de uno de ellos. Para llevar a cabo la adaptación del instrumento, se realizaron dos estudios, uno dirigido a analizar las propiedades psicométricas del instrumento, y otro a demostrar su capacidad para discriminar entre parejas de adolescentes violentas y no violentas.

El primer estudio, realizado con una muestra de 592 adolescentes, permitió confirmar que el nuevo Inventario de Estilos de Resolu­ción de Conflictos tiene las propiedades psicométricas adecuadas para medir tres estilos de resolución de conflictos: 1) una aproximación positiva a los conflictos, que implica compromiso y negocia­ción; 2) la implicación en el conflicto, que hace referencia al uso de ata­ques personales y pérdida de control; y 3) la retirada, que su­pone negarse a discutir un tema problemático, desconectando de la pareja. Esta estructura de tres factores se mantuvo en las dos sub-escalas del instrumento. Además, se comprobó que los adolescentes con mayor nivel de ansiedad rasgo indicaban mayor uso de estrategias no constructivas.

En el segundo estudio, en el que participaron 1.938 ado­lescentes, se demostró que las dos estrategias disfuncionales (la implicación en el conflicto y la retirada) eran capaces de discriminar entre parejas adolescentes violentas y no violentas. Esto indica que el uso de tales estrategias durante los conflictos aumenta el riesgo de abuso en las relaciones adolescentes.

Por lo tanto, la adaptación del Inventario de Estilos de Resolu­ción de Conflictos es una herramienta útil en dos sentidos. Por un lado, hace posible la detección precoz de jóvenes con elevado riesgo de violencia en sus relaciones, con vistas al desarrollo de intervenciones específicas que eviten que el problema vaya a más. Por otro, el instrumento también permite evaluar la eficacia de las intervenciones orientadas a promover la construcción de relaciones de pareja saludables. En este sentido, conviene tener en cuenta que las revisiones más recientes sobre la eficacia de los programas de prevención coinciden en que no basta con sensibilizar y cambiar actitudes para reducir la violencia en las parejas adolescentes. Para conseguir un efecto claro sobre el comportamiento, resulta necesario incluir en los programas aquellas habilidades que son básicas para el desarrollo de relaciones saludables. Entre ellas, la resolución constructiva de conflictos.

El Inventario de Estilos de Resolu­ción de Conflictos es, en definitiva, un instrumento válido para poner a prueba la eficacia de las intervenciones diseñadas a tal efecto.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Journal of Clinical and Health Psychology:

Bonache, H., Ramírez-Santana, G. y Gonzalez-Mendez, R. (2016). Conflict resolution styles and teen dating violence. International Journal of Clinical and Health Psychology, 16, 276-286. doi: 10.1016/j.ijchp.2016.03.003

Referencias:

Kurdek, L. A. (1994). Conflict resolution styles in gay, lesbian, he­terosexual nonparent, and heterosexual parent couples. Journal of Marriage and the Family, 56, 705-722. doi: 10.2307/352880

Kurdek, L. A. (1998). Relationship outcomes and their predictors: Longitudinal evidence from heterosexual married, gay cohabi­ting, and lesbian cohabiting couples. Journal of Marriage and Family, 60, 553-568. doi: 10.2307/353528

Helena Bonache es licenciada en Psicología y alumna del Programa de Doctorado Intervención Familiar y Mediación en la Universidad de La Laguna. Ha realizado estancias de investigación en la Universidad de Potsdam (Alemania). Cuenta con diversas publicaciones internacionales sobre apego, resolución de conflictos y victimización en las relaciones de pareja.

Gustavo Ramírez-Santana es profesor titular de Metodología de las Ciencias del Comportamiento. Tiene numerosas publicaciones en revistas nacionales e internacionales. Ha sido decano de la Facultad de Psicología de la ULL. Es investigador del Grupo de Investigación  para el Análisis y Prevención de la Violencia y del Grupo de Investigación ACENTEJO, centrado en las dificultades del Lenguaje.

Rosaura González-Méndez es profesora titular de Psicología Social en la Universidad de La Laguna. Interesada por la dinámica de las relaciones adolescentes y por la prevención de la violencia, ha sido investigadora principal en diversos proyectos y autora de numerosas publicaciones internacionales. Dirige el Grupo de Investigación para el Análisis y Prevención de la Violencia.

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