La falta de actividad física es un factor de riesgo considerable para las enfermedades no transmisibles (ENT), como los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y el cáncer. Lamentablemente, son muchos los países en los que la actividad física va en descenso. A nivel mundial, el 23% de los adultos y el 81% de los adolescentes en edad escolar no se mantienen suficientemente activos.

Así alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un problema cada vez mayor, principalmente por las consecuencias que ocasiona. A este respecto, pone de relieve el papel fundamental que juega la actividad física, recogido a través de diez razones:

1. La actividad física reduce el riesgo de enfermedad: La actividad física reduce el riesgo de padecer cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, diabetes, hipertensión, diferentes tipos de cáncer (como el cáncer de colon y de mama) y depresión.

2. La actividad física regular ayuda a mantener un cuerpo sano: mejora el buen funcionamiento del sistema muscular y cardiorespiratorio, mejora la salud ósea y funcional, se presentan tasas inferiores de cardiopatías coronarias, hiperensión arterial, accidentes cerebrovasculares, diabetes, hipertensión, cáncer (en particular, cáncer de colon y de mama) y depresión, etc.

3. No hay que confundir la actividad física con el deporte: toda actividad, ya sea para trabajar o desplazarse caminando o en bicicleta, o como parte de actividades recreativas, supone un beneficio para la salud.

4. La actividad física, ya sea moderada o vigorosa, es beneficiosa.

5. Las personas de 5 a 17 años deberían realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física vigorosa. Si se supera ese tiempo, los beneficios para la salud son aún mayores.

6. Los adultos de 18 a 64 años deberían practicar al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada, o 75 minutos de actividad vigorosa, o alguna combinación equivalente de ambas.

7. Para los mayores de 65 años, las recomendaciones son prácticamente las mismas que en el punto anterior. Cuando no puedan realizar la cantidad recomendada por problemas de salud, deben mantenerse tan activos como les permitan sus capacidades y su estado de salud.

8. Todos los adultos sanos deben mantenerse físicamente activos.

9. Algo de actividad física siempre es mejor que nada: las personas inactivas deben comenzar realizando pequeñas cantidades de actividad física como parte de su rutina diaria e incrementar gradualmente su duración, frecuencia e intensidad.

10. Los entornos favorables y el apoyo de la comunidad pueden ayudar a mantenerse físicamente activo: las políticas urbanas y medioambientales tienen un enorme potencial para incrementar la actividad física de la población.

La OMS manifiesta que tanto los países como las Comunidades deben tomar medidas para ofrecer a las personas más oportunidades de mantenerse activas. Asimismo, recuerda que fomentar que la sociedad realice actividades físicas es una estrategia importante para reducir la carga de ENT, según se indica en el Plan de acción mundial de la OMS para la prevención y el control de las ENT 2013-2020 (en el que se hace un llamamiento a reducir en un 10% la inactividad física de aquí a 2025, lo que también contribuirá a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Fuente: OMS

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