En la revista Monitor of Psychology del pasado mes de enero de 2017, la Asociación Americana de Psicología publicó un artículo donde reúne el relato de cuatro psicólogos especializados en el trabajo con refugiados y con personas que han tenido que huir de sus hogares por situaciones traumáticas. Gracias a este trabajo, podemos desgranar los diferentes roles, funciones y métodos de trabajo, que tienen los psicólogos en estas situaciones de crisis.

Aunque siempre ha existido este problema, es un hecho que la guerra de Siria está aumentando dramáticamente la creciente crisis de refugiados en todo el mundo. Según un informe de 2016 del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), a finales de 2015, 65,3 millones de personas (más que la suma de la población canadiense, australiana y neozelandesa), habían sido expulsadas de sus hogares debido a la persecución, violaciones de los derechos humanos, conflictos y otras formas de violencia.

Muchos de estos refugiados presentan Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y otros problemas de salud mental asociados. Un estudio realizado con refugiados de Alemania, por Enrico Ullmann y su equipo, publicado en la revista Molecular Psychiatry en 2015, encontró que casi la mitad presentaba TEPT y que el 13% tenía Trastorno Adaptativo.

Desde el relato del psicólogo Gregory N. Lewis, se describe su trabajo y metodología con las personas que viven en un campo de refugiados. Integrado en un equipo interdisciplinario, lo primero que hace es evaluar a los pacientes, encontrando de forma recurrente altos niveles de ansiedad, TEPT y depresión. Ante esta sintomatología Lewis ofrece intervenciones breves, como por ejemplo, enseñar a los pacientes a utilizar la respiración profunda y otras técnicas de manejo del estrés. Además, ha ido instaurando protocolos para asegurar que los pacientes reciben atención continua, formando también a cirujanos y otros trabajadores sobre trauma vicario y autocuidado, con el fin de prevenir nuevos problemas.

Adeyinka Akinsulure-Smith, es psicóloga en Nueva York, trabaja como parte de un equipo multidisciplinar que provee servicios médicos, de salud mental, sociales y legales, a refugiados, solicitantes de asilo y asilados de todo el mundo. Según su experiencia, a diferencia del trabajo con supervivientes a otros traumas, el tratamiento de los supervivientes a torturas o guerras, debe abordar ineludiblemente la reconstrucción de la “confianza”. El hecho de haber sido sometidos a un daño deliberado, provoca una ruptura de la confianza en los demás, que esta psicóloga aborda con sesiones grupales, donde procura crear un clima de seguridad.

Según Froma Wals, psicóloga codirectora del Chicago Center for Family Health, es crucial ir más allá de la persona traumatizada al tratar a los refugiados. Un enfoque individual no es suficiente para esta población, ya que la pérdida y el trauma afectan a toda la familia. Para la recuperación de estas personas, considera fundamental enfocarse en las fortalezas que permiten a las personas soportar y superar el trauma y aprovechar los recursos naturales para la resiliencia en la familia.

Otro papel fundamental de los psicólogos, lo relata Cynthia de las Fuentes, psicóloga que trabaja con solicitantes de asilo que vienen de Méjico y otros países latinoamericanos, que huyen de bandas armadas, persecución política, guerras y otras amenazas. Hay tres maneras fundamentales en las que los psicólogos pueden ayudar a esta población. En primer lugar pueden ayudar a preparar a los solicitantes de asilo para el tribunal, mediante la documentación del daño que han sufrido, después de una exhaustiva evaluación de la depresión, ansiedad, trauma y otros problemas psicológicos. En segundo lugar también pueden apoyar a esas personas cuando se preparan para testificar, ayudándoles a manejar la ansiedad y otras emociones mientras preparan su testimonio. En ocasiones los abogados también necesitan ayuda para manejar su trauma vicario. Por último, los psicólogos también pueden formar a abogados y jueces para que conozcan mejor el tipo de población con la que trabajan. Por ejemplo, en ocasiones los relatos de estas personas ante los tribunales pueden ser interpretados como banales o poco intensos. Es importante que jueces y abogados sepan que la gente traumatizada en ocasiones parece desconectada de sus narraciones, culturalmente no se considera apropiado mostrar el afecto, o simplemente se avergüenzan de contar en público algunos detalles de sus experiencias.

Gracias a estas experiencias concretas del trabajo de psicólogos con población que ha tenido que abandonar sus hogares en circunstancias traumáticas, queda patente la importancia de la labor de los psicólogos, ya sea dentro de los campos de refugiados, durante los trámites de solicitud de asilo o ya cuando están asentados en el país receptor.

Se puede ver el artículo completo en el siguiente enlace:

In search of hope and home

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