Un amplio conjunto de organizaciones europeas e internacionales, como la Federación Mundial de la Salud Mental y Mental Health Europe, se han unido para firmar una Declaración Conjunta en la que solicitan una mayor inversión en investigación e intervención en salud mental.

Tal y como se expone en el documento, la salud mental supone un importante coste personal y económico para los individuos y los Gobiernos, siendo un imperativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) incluir su abordaje en todas las políticas (social, sanitaria, de empleo…) para reducir su impacto. No obstante, tal y como denuncian las organizaciones firmantes de la Declaración Conjunta, la inversión en investigación en salud mental y en la implementación de recursos hacia la mejora de la salud mental de la población es desproporcionadamente baja en comparación con la inversión que se realiza para la mejora de la salud física.

Por este motivo, este conjunto de asociaciones y organizaciones han hecho un llamamiento internacional solicitando una mayor inversión en este campo, estableciendo una serie de prioridades enmarcadas en el proyecto Roamer (Roadmap for Mental Health Research in Europe; Mapa de ruta de la investigación sobre salud mental en Europa), un plan organizativo de áreas de desarrollo para la mejora de la salud mental, en el que se contemplan las siguientes medidas:

  1. Prevenir los trastornos mentales, promover la salud mental y centrarse en los jóvenes. Ejemplo: Los estudios de cohortes a largo plazo que examinan los determinantes de la salud mental y el bienestar que permitirán identificar factores de riesgo y de protección para la salud mental y la salud mental a lo largo de la vida, especialmente jóvenes en la medida que muchos problemas de salud mental se desarrollan en este periodo vital. Se estima que la inversión de 1 euro en esta dirección supondrá un rendimiento de 10,27 euros (para la detección precoz), 17,97 euros (para la prevención de la salud mental) o 83,73 euros (para la promoción de la salud mental).
  2. Búsqueda de mecanismos causales de los trastornos mentales, entre otros, la identificación de los factores subyacentes a la co-morbilidad y a la multi-morbilidad. La comorbilidad es actualmente uno de los mayores costes ocultos en la asistencia sanitaria, así, por ejemplo, la depresión concurrente con asma actualmente aumenta los costes de atención médica en un 140%. El resultado sería una reducción (o eliminación) de un sustancial porcentaje de los costes sanitarios asociados a la comorbilidad (por ejemplo, el coste adicional promedio de la depresión cuando se presenta con cualquier otro trastorno se sitúa actualmente entre el 17%  y el 46%).
  3. Establecimiento de colaboraciones y redes internacionales para la investigación en salud mental. Ejemplo: la creación de bases de datos europeas sobre salud mental en diferentes países y sobre estudios con resultados estandarizados sobre salud mental. A este respecto, se están llevando a cabo estudios similares en toda Europa, pero la falta de coordinación de las medidas impide reunir o compartir esta información. El hecho de establecer esta red de colaboración permitiría que los resultados de eficacia de las intervenciones fueran más potentes y rentabilizar la investigación en salud mental a lo largo del tiempo.
  4. Desarrollar nuevas y mejores intervenciones para la salud mental y el bienestar. Por ejemplo: poner a prueba la eficacia de los tratamientos a través de Internet, creando versiones automatizadas de tratamientos psicológicos estandarizados en diferentes contextos y países. Internet ofrece formas sencillas y extremadamente rentables de proporcionar un tratamiento adicional que haría que muchas intervenciones fueran mucho más eficaces, aumentando las opciones de tratamiento para la autogestión de los problemas de salud mental a bajo coste.
  5. Reducir el estigma y capacitar a los usuarios de los servicios y cuidadores. Por ejemplo: estudiar el papel del estigma en el contexto más amplio de las desigualdades (desigualdades en salud, etc.) y evaluar el impacto del estigma en los servicios públicos. El estigma y las desigualdades socioeconómicas contribuyen ampliamente a la carga de la discapacidad tanto para las personas con problemas de salud mental como para los cuidadores, pero normalmente no se tienen en cuenta en las intervenciones en salud mental. Los efectos negativos del estigma y de los cuidados informales actualmente imponen mayores cargas a las personas y a los grupos que ya se encuentran en una situación desfavorecida. Reducir el estigma disminuiría una fuente sustancial de discapacidad y los costes sanitarios, que actualmente impiden que se implementen intervenciones eficaces.
  6. Investigación sobre los servicios ofertados en el sistema sanitario y social. Así, la investigación, por ejemplo, sobre el impacto de las diferencias en la organización y la prestación de servicios sanitarios públicos para la mejora del bienestar de las personas con trastorno mental y de los cuidadores podrá ayudar a determinar decisiones políticas más acertadas en materia de atención sanitaria y social en toda Europa. El resultado de esta medida supondría el desarrollo de una política basada en la evidencia que tenga en cuenta cómo las políticas sanitarias y sociales pueden ser implementadas más efectivamente.

Para las asociaciones firmantes, la financiación en salud mental, así como el establecimiento de un plan organizativo constituye sólo la mitad del desafío al que hay que hacer frente, puesto que es necesario que esta investigación se materialice en la práctica clínica, a través de acciones concretas, que garanticen el acceso de la población a tratamientos asequibles y de alta calidad en salud mental en toda la Unión Europea. A este respecto, el documento cita algunos ejemplos de intervenciones psicológicas coste-eficaces, como la de Ising et al. (2016) para la prevención del riesgo de psicosis o la de Chisholm et al. (2016) sobre el establecimiento de un tratamiento escalonado para el abordaje de la depresión.

Tal y como advierten las organizaciones firmantes lleva como promedio 17 años el paso entre la innovación y la adaptación de los sistemas, y la Unión Europea no puede permitirse esperar tanto tiempo. Para tener un impacto en las personas, las comunidades y las economías, todos los interesados ​​necesitan acelerar la implementación de intervenciones basadas en evidencia y de políticas basadas en la evidencia”.

Por este motivo, en la Declaración se propone también la creación de una Alianza europea de implementación de medidas de salud mental, que permita coordinar las acciones entre los Estados miembros y acortar la brecha existente entre la investigación y la práctica en salud mental. Según se establece en el texto, que está recibiendo el apoyo de un gran número de asociaciones en toda la Unión Europea, ha llegado el momento de actuar a favor de la salud mental.

El documento puede descargarse en el siguiente enlace:

Call to action mental health research and implementation

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