Irache Urbiola1, Ana Estévez1, Itziar Iruarrizaga2 y Paula Jauregui1

1Universidad de Deusto

2Universidad Complutense de Madrid

La dependencia emocional es un tema aún poco conocido, a pesar de las importantes implicaciones en las relaciones interpersonales, especialmente en las relaciones de pareja.

La dependencia emocional se define como un patrón de necesidades emocionales no satisfechas que la persona intenta cubrir con otras personas de forma poco adaptativa, excesiva y mantenida en el tiempo (Castelló, 2000; 2005).

La necesidad de relacionarse y vincular con los otros es propia del ser humano. Las personas necesitan crear lazos interpersonales fuertes y duraderos (Urbiola y Estévez, 2015). Las personas con una dependencia saludable tienen una identidad fuerte, confían en los otros y tienden a un autoconcepto adecuado sin tener miedo a estar solos ni a que los demás les abandonen (Bornstein, Geiselman, Eisenhart, y Languirand, 2002). Sin embargo, cuando esta necesidad es extrema las relaciones dejan de ser sanas y adquieren un carácter negativo para el desarrollo de la pareja.

La revisión de la literatura muestra que las personas dependientes podrían experimentar ansiedad ante una ruptura de pareja o de amistad muy fuerte; deseos de control sobre los demás, especialmente sobre la pareja; un vacío interior que no consiguen llenar con nadie; intolerancia a la soledad; prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa; deseos de exclusividad en la relación de amistad o pareja; idealización de las personas de las que depende; la constante necesidad de agradar a los demás y baja autoestima.

Como puede verse, las personas dependientes muestran una autoestima pobre y un autoconcepto negativo. Por otra parte, la autoexigencia en las relaciones interpersonales, así como el dolor insoportable que implica la ruptura de las relaciones importantes para ellas, suponen acontecimientos claves para el inicio del desarrollo de sintomatología ansiosa y depresiva. Los sentimientos que despiertan estas situaciones son de gran intensidad y pueden ir desde el rechazo o la negación hasta el abandono, pudiendo desembocar en intentos de suicidio o en la consumación de este.

Uno de los aspectos más estudiados en la dependencia emocional son las diferencias de género. Históricamente, la dependencia se ha percibido más negativamente en el hombre que en la mujer. Esto puede deberse a la socialización diferenciada en función del género, asociando a la mujer características más dependientes y estando más vinculada al ámbito personal, social y de pareja. En este sentido, tradicionalmente se ha educado a las mujeres en una realidad idealizada, donde sólo serían felices en pareja, hecho que podría contribuir a estas diferencias. A pesar de estas teorías sociológicas, estudios más recientes han encontrado puntuaciones más altas en dependencia emocional en chicos adolescentes que en chicas (Urbiola y Estévez, 2015). Estos datos obligan a seguir profundizando en las diferencias de sexos y los factores subyacentes implicados en las mismas.

Por ello, este estudio, investiga la dependencia emocional en relación con la autoestima y la sintomatología ansiosa y depresiva, así como las diferencias por sexo y en función de tener o no pareja.

La muestra estuvo compuesta por 535 jóvenes universitarios de la Comunidad de Madrid, con o sin relación de pareja, a los que se les pasaron cuestionarios que medían dependencia emocional, síntomas de ansiedad y depresión.

Los resultados mostraron que la dependencia emocional se relacionaba negativamente con la autoestima, esto es, a más dependencia emocional de la persona más baja será su autoestima. Por otra parte, apareció una relación positiva y predictora con la sintomatología ansioso-depresiva, es decir, a más dependencia emocional más sintomatología ansioso-depresiva manifiesta la persona y, además, ante la presencia de dependencia emocional es más probable que aparezca la sintomatología ansioso-depresiva.

En cuanto a las diferencias de sexo, no se encontraron diferencias en la dependencia total, independientemente de que tuvieran o no pareja. Sin embargo, los chicos obtuvieron mayores puntuaciones en la necesidad de agradar, es decir, la necesidad de obtener la aprobación de los demás, como recurso para conseguir su afecto e involucrándose tanto en las relaciones que olvida sus necesidades y preferencias por las del otro para conseguir agradarle.

Por su parte, los participantes con relación de pareja obtuvieron mayor puntuación en “necesidad de exclusividad” y los participantes sin pareja en “evitar estar sólo”, La “necesidad de exclusividad” hace referencia al deseo de la persona dependiente de acaparar a su pareja, ser el centro de su vida y, en el esfuerzo por alcanzarlo, acaba aislando, tanto a la pareja como ella misma de su entorno social. Por su parte, “evitar estar sólo” se entiende como el miedo que siente la persona dependiente a no tener pareja, a quedarse sola, por lo que tras una ruptura necesita encontrar otra rápidamente.

Estos resultados son útiles, ya que ayudan a profundizar en los factores psicológicos de la dependencia emocional. Además, avalan la importancia de la dependencia emocional en los jóvenes, independientemente de que exista relación de pareja o no. En consecuencia, permiten adecuar las estrategias de intervención con jóvenes que presenten dependencia emocional en sus relaciones sociales y de pareja.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Ansiedad y Estrés:

Urbiola, I.; Estévez, A.; Iruarrizaga, I. y Jauregui, P. (2017). Dependencia emocional en jóvenes: relación con la sintomatología ansiosa y depresiva, autoestima y diferencias de género. Ansiedad y Estrés, 23, 6-11.

Referencias:

Bornstein, R. F. Geiselman, K. J., Eisenhart, E. A. & Languirand, M. A. (2002). Construct validity of the Relationship Profile Test: links with attachment, identity, relatedness, and affect. Journal of Personality Assessment, 9(4), 373– 381.

Castelló, J. (2000). Análisis del concepto “Dependencia Emocional”. Presentado en el I Congreso Virtual de Psiquiatría. Conferencia 6-CI-A. www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_a.htm

Castelló, J. (2005). Dependencia emocional. Características y tratamiento. Madrid: Alianza Editorial.

Urbiola, I. y Estévez, A. (2015). Dependencia emocional y esquemas desadaptativos tempranos en el noviazgo de adolescentes y jóvenes. Psicología Conductual, 23 (3), 571-587.

Irache Urbiola. Profesora de la Universidad de Deusto. Doctora en Psicología y Master en Psicología General Sanitaria. Sus intereses de investigación están relacionados con la dependencia emocional, la violencia en las relaciones de pareja y procesos cognitivos intervinientes.

Ana Estévez. Profesora Titular de la Universidad de Deusto. Directora del Master en Psicología General Sanitaria. Investigadora senior en adicciones comportamentales, experiencias traumáticas en la infancia y procesos cognitivos intervinientes en la sintomatología psicológica disfuncional.

Itziar Iruarrizaga. Profesora Titular de la Universidad Complutense de Madrid. Psicóloga Especialista en Psicología Clínica. Vicepresidenta de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés -SEAS. Miembro del Grupo de Investigación “Cognición, Emoción y Salud". Investigadora en consecuencias de catástrofes, aspectos cognitivos y emocionales en las adicciones, y en relaciones entre cognición, emoción y salud.

Paula Jauregui. Profesora de la Universidad de Deusto. Doctora en Psicología y Máster en Psicología General Sanitaria. Sus intereses de investigación están relacionados con las adicciones conductuales, entre las que destacan el juego patológico, la dependencia emocional, y el abuso de Internet y móvil, y los procesos cognitivos y emocionales asociados a las conductas adictivas.

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