La identificación temprana de los pensamientos y conductas suicidas, y el cuidado eficaz de quienes están en riesgo, son cruciales para garantizar que las personas reciban la atención que necesitan y merecen.

Así lo afirma la Sociedad Británica de Psicología (BPS-British Psychological Society) en su nueva declaración de postura, emitida tras la celebración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, bajo el título Understanding and preventing suicide: A psychological perspective (Comprender y prevenir el suicidio: una perspectiva psicológica).

Partiendo de la premisa de que el suicidio es prevenible, la Sociedad Británica considera inaceptable la cifra de personas fallecidas por suicidio en Reino Unido (6188 personas en 2015, según registros de la Oficina de Estadísticas Nacionales), manifestando que ninguna sociedad civilizada y tolerante debería soportar este nivel de desesperanza, siendo una tragedia evitable.

Por ello, señala, “la acción en una etapa temprana es fundamental para cualquier estrategia de prevención del suicidio”. Asimismo, la BPS recuerda que, aunque las causas del suicidio son diversas, la comprensión de los procesos psicológicos subyacentes al pensamiento suicida es vital para permitir el desarrollo y la aplicación de técnicas eficaces de prevención e intervención. Esto incluye, a su juicio, comprender los factores sociales y las desigualdades de salud que conducen a un sentimiento de desesperanza y determinar en qué forma podemos responder a los desafíos de nuestras vidas.

A este respecto, el texto pone de relieve la trascendencia del papel que juega la Psicología en la comprensión y prevención de este grave problema, tal y como evidencian algunos estudios citados por la Sociedad Británica, entre ellos, las dos revisiones sistemáticas llevadas a cabo por Hawton et al. (2015, 2016), que muestran la eficacia de las terapias psicológicas -tales como la conducta de resolución de problemas, la terapia dialéctica conductual y la terapia cognitivo-conductual-, en la prevención de repetición de episodios autolesivos en adultos. Este tipo de intervención contribuye también a la reducción del malestar psicológico asociado con tales comportamientos (Townsend et al., 2001, Hawton et al., 2016a, 2016b).

Los expertos que integran esta declaración establecen diversas orientaciones para investigaciones psicológicas futuras, dirigidas tanto a la comprensión y predicción (por ejemplo, alcanzar un consenso sobre la terminología y la fenomenología con respecto a todas las conductas autolesivas, emprender más estudios a gran escala sobre modelos psicológicos y factores de riesgo para predecir las tentativas de suicidio, centrarse en los factores psicológicos que protegen contra el suicidio, etc.), como a la prevención e intervención (realizar ensayos clínicos más amplios sobre tratamientos psicológicos para reducir la ideación suicida, los intentos y la consumación del suicidio, integrar los avances de la ciencia psicológica en la prevención del suicidio y los programas de intervención, desarrollar intervenciones de salud pública para promover la resiliencia, etc.).

La BPS concluye su declaración de postura, instando a responsables políticos y legisladores, a invertir más en investigaciones relativas a las intervenciones en salud mental pública para reducir el suicidio, principalmente intervenciones psicosociales.

En esta misma línea, ofrece una serie recomendaciones a tener en cuenta, entre ellas las siguientes:

  • Aunque ha habido algunos avances en la lucha contra el estigma y la discriminación, todavía queda mucho trabajo por hacer. Es necesario mejorar la capacitación y la educación en los ámbitos de la salud, la atención social y la educación para comprender mejor las barreras existentes a la hora de solicitar ayuda. Esto requiere un aumento de la inversión gubernamental para apoyarla y una contribución psicológica de expertos para asegurar que esté diseñada y aplicada de forma apropiada.

  • El Departamento de Salud debe garantizar que los pacientes dados de alta del hospital, reciben una cita de seguimiento a los tres días, proporcionándoles un mayor apoyo, y asegurándose, a su vez, de que las directrices del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) sobre la evaluación de riesgo tras un episodio autolesivo, se implementen de manera consistente en todo el país.

  • El Colegio Oficial de Médicos de Reino Unido debe considerar la formación obligatoria para identificar signos y síntomas de ideación/conducta suicida, las referencias adecuadas así como el apoyo inmediato.

  • El Departamento de Educación debería elaborar un contenido curricular apropiado y psicológicamente informado, en los planes de estudios de niños y los jóvenes.

  • La investigación e innovación del Reino Unido debería establecer mayores fondos para el estudio de las causas del suicidio así como su prevención, especialmente en los grupos vulnerables.

La declaración puede descargarse desde la página Web de la British Psychological Society, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Understanding and preventing suicide: A psychological perspective

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