Cuando a un niño se le diagnostica un problema de aprendizaje, solemos preocupamos por el modo en que afectará a su rendimiento escolar. Sin embargo, algo en lo que no pensamos, pese a su importancia, es en cómo el hecho de tener un problema de esta índole puede afectarle emocionalmente.

Con esta introducción, el Instituto de la Mente Infantil (Child Mind Institute) presenta un artículo en su página Web, donde ofrece a los padres una serie de claves para detectar si sus hijos están sufriendo baja autoestima, ansiedad o depresión, y cómo pueden ayudarles.

Bajo el título Supporting the Emotional Needs of Kids With Learning Disabilities (Apoyando las necesidades emocionales de los niños con dificultades de aprendizaje), el artículo recuerda que los sentimientos de frustración, tristeza o ansiedad son bastante comunes en los niños, sin que exista ningún diagnóstico de dificultad del aprendizaje.  

De hecho, señala, las dificultades escolares pueden suponer, en ocasiones, experiencias desmoralizantes. Diversas señales que indicarían la presencia de problemas de tipo emocional en los niños serían: una baja autoestima, una mayor ansiedad –particularmente en situaciones académicas-, tristeza o irritabilidad, problemas de conducta, la aparición de síntomas físicos -como dolores de cabeza o estómago-, o una disminución de la motivación.

Algunas señales, como el llanto o la preocupación manifiesta, pueden ser obvios, mientras que otros, como los problemas de conducta, pueden ser con frecuencia malinterpretados: por ejemplo, hay niños que desempeñan en el aula el rol de “el malo”, o “el gracioso”, adoptando una actitud despreocupada ante todo, como una estrategia para desviar así la atención de sus dificultades académicas.

Los padres pueden ayudar a sus hijos no sólo con el ámbito académico, sino también atendiendo a sus necesidades emocionales. A este respecto, el Instituto de la Mente Infantil expone las tres razones más comunes por las que los niños con dificultades de aprendizaje suelen sentirse mal, indicando en cada una de ellas, qué pueden hacer tanto padres como profesores para ayudarles:

1. Los niños piensan que “no son listos”

Esto es angustioso para ellos, principalmente, durante el período previo al diagnóstico. Los niños perciben con frecuencia que no están aprendiendo al mismo paso que los demás, y pueden asumir que es por falta de inteligencia. Para ayudarles a cambiar esta creencia errónea, los padres pueden:

- Asegurarse de que su hijo entienda qué es una dificultad de aprendizaje. Escuchar explícitamente que este tipo de problema no tiene nada que ver con la inteligencia puede ser muy significativo para los niños.

- Hablar con él. Lo ideal es que, tanto los padres, como los niños y los profesionales que trabajen directamente con ellos, hablen juntos del problema de aprendizaje, con un lenguaje apropiado al desarrollo de los pequeños.

- Pensar en los mensajes que se están transmitiendo. Los niños son muy sensibles a las emociones de sus padres, y si perciben que estos no se sienten cómodos con su diagnóstico, o creen que piensan que es algo malo, probablemente sentirán lo mismo.

- Examinar los propios sentimientos. Dado que, en algunos casos, las dificultades del aprendizaje pueden ser genéticas, hay ocasiones en las que ver a su hijo pasarlo mal, puede traer recuerdos difíciles para los padres, o hacer que se sientan culpables. La mejor manera de ayudar a su hijo a sentirse más positivo es empezar a sentirse positivo uno mismo.

2. Los niños sienten que llaman la atención en clase

Lo último que la mayoría de los niños desea, es sentirse diferente a sus compañeros. Así, cuando el profesor les hace salir en clase o les pregunta algo que no saben, pueden sentirse observados y avergonzados. Día tras día, experiencias de esta índole pueden dañar la autoestima de un niño y hacerle temer ir al colegio. Para ayudarles, los padres pueden:

- Solicitar a los profesores que se pongan en el lugar del niño, y entiendan cómo su problema puede estar impactando a nivel emocional. Por ej., si el hecho de leer en clase suscita ansiedad en el niño, sería aconsejable que esperen a que sea él quien levante la mano, en lugar de forzarle. Asimismo, pueden acordar entre los dos algún tipo de señal, para que el niño indique cuándo necesita ayuda o se siente demasiado frustrado.

- Elogiarlos. No en pocas ocasiones, los niños que tienen problemas en la escuela pueden sentir que están recibiendo atención negativa. El elogio es una herramienta muy útil para los profesores, principalmente cuando un niño actúa de un modo determinado para desviar la atención de sus dificultades. Cuando los profesores ofrecen atención positiva por las cosas que están haciendo bien, su estado de ánimo y su confianza pueden mejorar notablemente.

- Encontrar el ambiente académico adecuado. A veces los niños sienten que pierden información, porque necesitan más ayuda de la que actualmente están recibiendo. Tanto los padres como la escuela y el tutor deben trabajar conjuntamente en pro de las necesidades sociales, emocionales y del comportamiento del niño y las posibles adaptaciones a realizar, valorando si se están cumpliendo.

3. Los niños están agotados

Lamentablemente, las dificultades de aprendizaje en los niños implican, a menudo, que los niños necesitan trabajar más que sus compañeros. Esto podría traducirse en un incremento del tiempo invertido en la tarea, asistir a apoyo y trabajar con un pedagogo terapéutico. Invertir gran cantidad de tiempo concentrándose en una tarea que entraña enormes dificultades para ellos, puede dejarles frustrados y enfadados, conllevando, a su vez, una disminución de la motivación en la escuela. Para evitar esto, es esencial:

- Recordarle que “el éxito genera éxito”. Tanto los padres como los profesores y/o los profesionales que trabajen con ellos, deben establecer de forma conjunta pequeños objetivos, concretos y alcanzables. Cuando un niño percibe que va progresando, se incrementa su motivación para realizar un esfuerzo extra.

- Encontrar su talento. Esto es posiblemente una de las acciones más importante que se puede hacer con un niño que tiene dificultades de aprendizaje. Cada niño tiene un talento, por lo que es esencial encontrar algo (una actividad, un deporte, una tarea, etc.), cuya realización haga que el niño se sienta bien; esto le dará un sentido de logro y realización, aumentando, a su vez, su confianza, su autoestima y su felicidad en general.

Fuente: Child Mind Institute 

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