El pasado mes de octubre, diversos Jefes de Estado y de Gobierno, junto con Ministros y representantes estatales y gubernamentales de todo el mundo, se comprometieron a emprender activamente nuevas acciones orientadas a la reducción del sufrimiento y las muertes causados por las Enfermedades no Transmisibles (ENTs), cuya carga mundial de morbilidad se ve influenciada e incrementada de forma importante, entre otros, por los trastornos mentales.

Durante esta Conferencia Mundial sobre estas Enfermedades, celebrada en Montevideo y organizada por la Organización Mundial de la Salud y la Presidencia del Uruguay, los Gobiernos aprobaron la Hoja de Ruta de Montevideo 2018-2030 sobre la lucha contra las ENTs, como prioridad de desarrollo sostenible, establecida en la meta 3.4 de los ODS  (“Para 2030 reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud y el bienestar mental”).

Tal y como advierte la OMS, cada año, 15 millones de personas entre 30 y 69 años mueren a causa de una ENT, y más del 80% de estas muertes prematuras ocurren en países en desarrollo.

Con el fin de abordar la mortalidad prematura y el exceso de morbilidad causada por estas Enfermedades, la Hoja de Ruta aprobada recoge el compromiso de impulsar una serie de acciones, que resumimos a continuación:

Revigorizar la acción política

Continuar abordando la complejidad y el desafío de la formulación y aplicación de políticas multisectoriales, mediante un enfoque de salud en todas las políticas, de cara a lograr mejores resultados desde las perspectivas de salud, equidad sanitaria y funcionamiento del sistema de salud, priorizando, a su vez, las intervenciones más coste-eficaces, asequibles, equitativas y basadas en la evidencia, que aporten el mayor retorno de la inversión en salud pública, en consonancia con el contexto y las prioridades nacionales, y haciendo hincapié en la salud como una prioridad política, a través de acciones relativas al impacto de los principales factores de riesgo de las ENTs.

Para tal fin, se actuará desde todos los sectores gubernamentales relevantes, con el fin de crear ambientes propicios para la salud e identificar oportunidades para establecer compromisos intersectoriales concretos, de cara a la promoción de co-beneficios y reducción de los impactos negativos sobre la salud, incluyendo evaluaciones los mismos.

Dotar a los sistemas de salud de capacidad para responder más eficazmente a las ENTs

Fortalecer las funciones esenciales de salud pública a nivel de la población y centradas en las personas, así como sus instituciones, para la prevención y el control eficaces de estas Enfermedades -incluidos los cuidados paliativos-, y para promover la salud mental y el bienestar.

Invertir en los trabajadores de la salud como parte esencial del fortalecimiento de los sistemas de salud y protección social, garantizando que el personal sanitario esté altamente cualificado, bien capacitado y con recursos suficientes, para dirigir e implementar acciones destinadas a promover la salud y prevenir y controlar las ENTs.

Mejorar la implementación de medidas coste-eficaces de promoción de la salud, incluyendo la alfabetización sanitaria y la prevención de enfermedades a lo largo del ciclo vital, la detección temprana, la vigilancia de la salud y la reducción de los factores de riesgo, incluyendo una menor exposición a los factores ambientales de riesgo, así como brindar tratamiento y atención a las personas con ENTs y en riesgo.

Reconociendo que los trastornos mentales y otras condiciones de salud mental contribuyen de forma importante a la carga mundial de las Enfermedades No Transmisibles, y que las personas diagnosticadas con estos trastornos tienen mayores riesgos de padecer de otras ENTs, y mayores tasas de morbilidad y mortalidad, implementar medidas para mejorar la salud mental y el bienestar, abordar sus determinantes sociales y otras necesidades de salud y Derechos Humanos de las personas con trastornos mentales, y prevenir los suicidios como parte de una respuesta integral a las Enfermedades No Transmisibles.

Esforzarse por asegurar el acceso a servicios de salud básicos y especializados de calidad, incluyendo la protección del riesgo financiero para evitar dificultades sociales y económicas.

Medir y dar mejor respuesta a las diferencias críticas existentes en factores de riesgo y determinantes específicos que afectan la morbilidad y la mortalidad por las ENTs para niños, adolescentes, mujeres y hombres a lo largo del ciclo de vida, persiguiendo y promoviendo enfoques basados en el género para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, para hacer frente a estas diferencias críticas. Para acelerar la implementación de los esfuerzos nacionales en el abordaje de estas diferencias, invitar a la OMS a ofrecer orientación sobre el modo de apremiarla.

Aumentar significativamente la financiación de las respuestas nacionales a las enfermedades no transmisibles y la cooperación internacional

Reconocer que las respuestas nacionales requieren una financiación adecuada, predecible y sostenida, proporcional a la carga sanitaria y socioeconómica global que imponen. Para ello, es fundamental comenzar priorizando las asignaciones presupuestarias nacionales para abordar las ENTs, cuando ello sea posible.

Tomar medidas para hacer frente a los impactos de las Enfermedades No Transmisibles en la pobreza y el desarrollo, utilizando enfoques de género. Este punto se establece partiendo del conocimiento de que las enfermedades no transmisibles pueden perpetuar la pobreza: tal y como señala el documento, para aquellos cercanos a la pobreza, las enfermedades crónicas y la discapacidad pueden provocar una catástrofe económica, especialmente cuando el diagnóstico, el tratamiento y los servicios de cuidados paliativos no están disponibles o accesibles. Asimismo, advierte de que las mujeres se enfrentan a una doble carga debido a las ENTs, a menudo asumiendo papeles basados en género como cuidadoras no remuneradas de los enfermos.

Incrementar los esfuerzos para involucrar a sectores más allá del sector salud

El acceso a una educación que promueva la alfabetización sanitaria en todos los niveles de la sociedad y en todos los contextos es un determinante clave de la salud. Concretamente, el entorno escolar será habilitado para proporcionar educación basada en la evidencia, incluyendo materias de información y fomento de aptitudes.

Aumentar la sensibilización sobre la salud y el bienestar en toda la sociedad, incluida la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, apoyadas por campañas de concienciación pública y promoción de entornos favorables para la salud, que conviertan a la opción saludable en la elección más fácil y faciliten los cambios de comportamiento.

Llevar a cabo esfuerzos para usar las tecnologías de la información y las comunicaciones, incluidas la salud en línea (e-health) y la salud móvil (m-health).

Reforzar el papel de los actores no estatales

Colaborar con los actores no estatales dada su importante función para el avance y la promoción del nivel más alto posible de salud, para alentar a los actores no estatales a que utilicen sus propias actividades de cara a proteger y promover la salud pública, en consonancia con el contexto y las prioridades nacionales.

Buscar medidas para abordar el impacto negativo de los productos y los factores ambientales nocivos para la salud, y fortalecer la contribución y la rendición de cuentas del sector privado y de otros actores no estatales; seguir elaborando también políticas coordinadas y coherentes, reforzando marcos regulatorios basados en la evidencia y alineando los incentivos del sector privado con los objetivos de salud pública, para garantizar la disponibilidad de opciones propicias para la salud, que sean asequibles en entornos saludables y, en particular, para empoderar a las personas y proporcionarles los recursos y conocimientos necesarios, a fin de posibilitar elecciones saludables y estilos de vida activos.

Hacer un llamamiento a los Estados Partes para que aceleren la plena aplicación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, como una de las piedras angulares de la respuesta mundial para las ENTs, alentando a los países que aún no lo han hecho a que consideren convertirse en Partes en la Convención.

Seguir confiando en el liderazgo y el papel clave de la OMS en la respuesta mundial a las ENT

El texto manifiesta la trascendencia del apoyo de la OMS para el desarrollo de las respuestas nacionales en materia de ENTs y salud mental, como parte integral de la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Por ello, reafirma el papel del liderazgo y coordinación de la OMS en la promoción y el monitoreo de la acción mundial contra estas enfermedades, así como la importancia de su asesoramiento técnico y normativo en el proceso.

Actuar en unidad

Actuar en la unidad para abordar las enfermedades no transmisibles exige un compromiso renovado y reforzado para demostrar la eficacia en la conformación de un mundo libre de la carga evitable de enfermedades no transmisibles.

La Hoja de ruta puede descargarse desde la página Web de la OMS o bien directamente a través del siguiente enlace:

Hoja de Ruta de Montevideo 2018-2030 Sobre las Enfermedades No Transmisibles

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