El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud celebrado el 29 de marzo aprobó la estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud, estableciendo una serie de objetivos, acciones e indicadores en relación a esta enfermedad. En lo que respecta a la atención psicológica, la Estrategia establece su incorporación en las unidades de oncología pediátrica y su expansión a todas las unidades de oncología de los hospitales.

 

Los psicólogos trabajan en muchas unidades oncológicas y esta Estrategia aprobada implicará la expansión de la atención psicológica en este campo recogiendo:

1) El objetivo de la atención multidisciplinar en las unidades de oncología pediátrica facilitando una atención psicosocial y educativa desde el momento del diagnóstico. Para ello los servicios de salud de las distintas Comunidades Autónomas, deben garantizar la atención a los aspectos psico-sociales y rehabilitación del niño y adolescente diagnosticado de cáncer.

2) El objetivo de proporcionar atención psicológica al paciente y sus familiares. Para ello se promoverá la creación de equipos de Psicooncología y reforzar los ya existentes donde se atienda a necesidades, actualmente poco y mal atendidas y que son tan variadas como:

  • Reforzar informaciones incompletas o malinterpretadas de pacientes y familiares, con respecto a la enfermedad, su evolución y su tratamiento.

  • Potenciar, en pacientes y familiares, estrategias de afrontamiento adecuadas y saludables frente a la enfermedad, los tratamientos, los profesionales, al sistema como organización, etc.

  • Detectar, evaluar y en su caso abordar posibles respuestas con potencial psicopatológico presente o futuro.

  • Ayudar a enfocar y solucionar de forma positiva los problemas afectivos y personales que aparezcan a lo largo de la evolución del proceso, secundariamente a la enfermedad y su cuidado.

  • Asesorar sobre pautas de organización y funcionamiento del entorno del paciente, reparto de cargas, prevención de la codependencia, etc.

  • Informar a pacientes y familiares de los derechos que les asisten en caso de plantearse alguna situación de posible conflicto, tratando de ayudar a buscar soluciones positivas cuando sea posible.

Se crea un Indicador de Calidad de Vida basado en el porcentaje de hospitales con profesionales o unidades funcionales que prestan apoyo psicológico. Este indicador se calculará por comunidades autónomas dos veces al año.

La Estrategia señala los aspectos psicológicos, físicos, sociolaborales y económicos que afectan a los enfermos de cáncer en su calidad de vida. Respecto a los aspectos psicológicos señala que:

El cáncer es una enfermedad grave y compleja, que afecta a todas las esferas de la vida de una persona. Determina una ruptura de la organización, el ritmo y el estilo de vida, y conlleva un impacto no sólo emocional sino psicológico en sus tres dimensiones: cognitiva, emocional y comportamental. Y ello, no solo para la persona que lo padece sino también para todo su entorno familiar y social, así como para los profesionales que le atienden. Esto ocurre no sólo en el momento del diagnóstico, sino a lo largo de todo el proceso, incluso durante años después de haber concluido éste, convirtiéndose en secuelas emocionales del mismo. Las repercusiones psicológicas de la enfermedad interfieren negativamente tanto en la Calidad de Vida del momento, como en la capacidad de recuperación y adaptación a la enfermedad.

Los datos recogidos en diferentes estudios a nivel internacional muestran que más del 50% de los pacientes muestran signos y síntomas psicopatológicos, debido al elevado nivel del estrés al que deben hacer frente, durante y después de su enfermedad, que merman su Calidad de Vida y que hacen precisa la intervención de un especialista para su adecuado manejo. Se ha observado que entre el 20-35% de los pacientes con cáncer llegan a presentar morbilidad psicopatológica tras el diagnóstico y que estos porcentajes aumentan durante los tratamientos y la hospitalización.

Por otra parte, un diagnóstico oncológico supone una alteración en la dinámica familiar que exige un nivel significativo de flexibilidad por parte de sus diferentes miembros, con el fin de adaptarse lo más adecuadamente posible a las exigencias que la enfermedad y sus tratamientos imponen. Los cambios y alteraciones que afectan a un miembro del sistema familiar influyen a su vez, en los otros miembros.

Además, el cuidado médico de personas con enfermedades crónicas, graves y potencialmente mortales como el cáncer, así como el enfrentamiento diario al deterioro físico, generan niveles significativos de estrés y malestar emocional en los miembros del personal sanitario, que no solo altera el bienestar psicológico de quien lo padece sino que además, puede afectar al cuidado que se le presta al paciente; a las relaciones que se mantienen con los compañeros de trabajo, y a las relaciones con familiares y amigos. Cuando esto ocurre, los profesionales no pueden funcionar eficaz y objetivamente y el cuidado que proporcionan, tanto al enfermo como a su familia, se deteriora y se deshumaniza significativamente.

El estrés y los sentimientos de impotencia que genera el cuidado del enfermo oncológico, pueden conducir en algunos casos, al llamado síndrome del burn-out o del personal quemado (síndrome de desgaste profesional).

Documento de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud (versión reducida)

Nota de prensa del Ministerio de Sanidad: "La Estrategia frente al Cáncer del SNS reforzará la prevención y mejorará la investigación, el diagnóstico precoz, el tratamiento y la atención a los enfermos"

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