“La paternidad es un trabajo duro y criar a un niño con problemas de salud mental es exponencialmente complicado”. Con esta afirmación, el Instituto de la Mente Infantil (Child Mind Institute) presenta un artículo a través del cual ofrece una serie de recomendaciones dirigidas a padres de niños y niñas que presentan problemas de salud mental.

Tal y como señala el Instituto, evitar el agotamiento emocional de los padres requiere un esfuerzo real que incluye, según los expertos, un cuidado personal constante, una sólida red de apoyo para ambos padres y contar con un equipo terapéutico para los niños que sea confiable. Apelando al amor parental como un motivador fundamental para ayudar a sus hijos e hijas, recoge en su artículo una serie de orientaciones, que transcribimos a continuación:

  • Redacte una lista con los puntos fuertes de su hijo o hija. Escriba sus buenas cualidades, incluso si “no han sido visibles” últimamente.

    Hable de ello con su pareja, amigos y su hijo o hija. Utilice frases del tipo: "Esta mañana encontré un dibujo que hiciste sobre ___, y me recordó lo creativo que eres; siempre me ha encantado eso de ti". (Si la respuesta es negativa, manifestando, por ejemplo, que ya no es así, se puede responder con una sonrisa y una respuesta como: “Claro que sí, sigues siendo creativo. Lo único que sucede es que ahora no te sientes bien”.

  • Recuerde momentos divertidos. Relatar un incidente familiar gracioso o una historia sobre sus propias debilidades puede ayudar a que toda la familia se sienta conectada. Anécdotas graciosas de la infancia, travesuras realizadas durante la Escuela Primaria, y/o recuerdos de circunstancias ridículas, son una excelente manera de empezar a reír y recordar que también existen buenos momentos. Recordar situaciones felices y gratificantes más recientes temporalmente también puede ser de gran ayuda.

  • Practique actos sencillos de atención. Cuando expresar sentimientos con palabras resulta complicado, se pueden utilizar gestos, acciones y detalles con frecuencia para hacer ver a su hijo o hija que es alguien importante. Piense en aquellas cosas que le tranquilizaban o calmaban cuando era pequeño.

  • Sonría cuando entre en la misma habitación. La expresión de sorpresa en la cara de un niño con problemas, cuando siente que es recibido con alegría en lugar de preocupación, es un importante recordatorio de la trascendencia de expresar nuestro afecto con palabras y gestos.

  • Fomente su empatía. La paciencia y la perseverancia se incrementan cuando observamos un paralelismo entre nuestras propias emociones y las de nuestros hijos. Cuando un padre se siente abrumado, es revelador considerar que así es como se siente su hijo o hija durante las 24 horas, diariamente. Un aumento en su propia ansiedad o los sentimientos de impotencia pueden ofrecerle una visión esclarecedora de cómo siente su hijo o hija cuando está asustado.

  • “Toque base”, literalmente. En ocasiones, sin darnos cuenta, nos retiramos ante las adversidades. Si su hijo o hija necesita el contacto físico, “toque base” al menos tres veces al día para fomentar la conexión, por ejemplo, acariciado la espalda cuando está realizando una tarea, o colocando suavemente la mano sobre su hombro mientras se le hace una pregunta.

  • Considere su frustración como un rompecabezas que hay resolver. Puede ser útil recordarse a sí mismo que no saber cómo mejorar las cosas no significa que sea inadecuado, simplemente implica que aún no ha descubierto el modo de hacerlo. Infórmese sobre el diagnóstico de su hijo y hable con su terapeuta sobre el modo de aprender a manejar mejor las conductas problemáticas. Abordar esto como un problema de aprendizaje alivia una gran cantidad de inseguridad en los padres.

  • Permítase sentir lo que siente. Dedique un tiempo para enfrentar sus sentimientos sobre el impacto del problema o trastorno de su hijo sobre usted como sobre él mismo y la vida familiar. No se es un mal padre por estar afectado o resentirse ante estos problemas: la clave es encontrar formas saludables de procesar estos sentimientos.

  • Observe los puntos positivos. Tomarse un breve espacio de tiempo para anotar un hecho positivo que haya sucedido todos los días, por pequeño que éste sea, puede hacerle sentir mejor. Un paso más allá es mostrar a su hijo que le ha estado observando, aplaudiendo su esfuerzo.

  • Controle sus propias reacciones a su comportamiento. A veces, las acciones de un niño desencadenan recuerdos o reacciones que creíamos haber superado. Debemos responsabilizarnos de nuestras propias respuestas: cuando reaccionamos de forma exagerada a una situación, puede ser indicativo de que es hora de trabajar en ello por nuestro bien y por el bien de nuestros niños.

  • Conéctese con otros. El silencio que rodea los problemas de salud mental puede conllevar una carga adicional. Hablar sobre lo que está sucediendo puede aumentar significativamente su ancho de banda emocional, proporcionándole una necesaria inyección de energía. Contar con una red de apoyo -con amistades de confianza y/o padres que enfrentan desafíos similares a los suyos- puede disminuir su sensación de aislamiento.

  • No tome de un modo personal la conducta de su hijo. Los niños deprimidos, ansiosos e impulsivos dicen y hacen muchas cosas que pueden herir. Usted debe ser objetivo, comprender que esto es parte de su problema y respirar profundamente, respondiendo a su hijo o hija con la mayor calma posible.

Fuente: Child Mind Institute

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