Poco más de la mitad (52%) de las personas mayores que viven en centros residenciales tiene síntomas de depresión, en comparación con el 10-15% que convive en la comunidad. Asimismo, los mayores institucionalizados en residencias presentan tres veces más probabilidades de tener pensamientos suicidas. De hecho, los mayores que viven en residencias no pueden acceder a servicios psicológicos a través de Medicare (programa federal estadounidense de seguro médico para personas a partir de 65 años), y muchos centros residenciales no financian servicios psicológicos para sus residentes.

Con estos datos alarmantes, la Sociedad Australiana de Psicología (APS-Australian Psychological Society) ha querido exponer la realidad de las personas mayores institucionalizadas en centros residenciales, y ha mostrado su complacencia ante la inversión recién anunciada por el Gobierno Australiano para paliar esta situación.

De este modo, la APS da la bienvenida a las inversiones presupuestarias que se llevarán a cabo en salud mental y, en particular, para la atención a la salud mental de las personas mayores que viven en centros residenciales, y que ascienden a 83 millones de dólares destinados a nuevos servicios de salud mental y psicológica para abordar los problemas de salud mental experimentados por estas personas institucionalizadas.

Fuente: American Psychological Society

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