Con un suicidio consumado a diario, los médicos son los profesionales que presentan la tasa más elevada en EE.UU., una cifra que duplica la de la población general estadounidense.

Así lo advierte un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Hospitalario de Harlem (Harlem Hospital Centre), cuyos datos han sido presentados en la última reunión anual de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA-American Psychological Association).

A partir de una revisión sistemática de la literatura publicada en los últimos 10 años sobre el suicidio entre los profesionales de la medicina, los investigadores encontraron que la tasa de suicidio entre los profesionales de la medicina es de 28 a 40 por 100.000, más del doble que en la población general (12,3 por 100.000).

Con respecto al género, los datos revelan que la tasa de suicidio en esta profesión entre las mujeres supera a la de la población general en 2,5 a 4 veces y es igual a la de los hombres. Atendiendo a las distintas especialidades médicas, psiquiatría es la que presenta la tasa más elevada.

Según ha señalado la investigadora principal del estudio, Deepika Tanwar, “los médicos que mueren por suicidio a menudo presentan depresión que no ha sido tratada o lo ha sido de forma insuficiente, u otros problemas de salud mental, un hecho que subraya la necesidad de una intervención temprana”.

A este respecto, algunos de los diagnósticos más comunes detectados en la revisión fueron los trastornos del estado del ánimo, el uso y abuso de alcohol y de otras sustancias. La depresión es más común entre los estudiantes de medicina y los residentes –quienes deben hacer frente a altas exigencias, largas jornadas de trabajo y falta de sueño-, detectando síntomas depresivos en un 15% a 30% de los casos.

No obstante, los autores del estudio indican que el incremento de trastornos afectivos en la profesión médica no son característicos de EE.UU.: estudios realizados en Finlandia, Noruega, Australia, Singapur, China y en otros países, han mostrado un aumento en la prevalencia de ansiedad, depresión y tendencias suicidas entre los médicos y los estudiantes de medicina.

En relación con los medios más comunes, los datos apuntan al envenenamiento y el ahorcamiento. Los hallazgos sugieren también que un mayor conocimiento y un acceso más fácil a los medios letales explican la mayor tasa de suicidios completados en los médicos.

A la hora de buscar ayuda profesional, el temor al estigma es el gran obstáculo detectado entre los médicos.

A pesar de los datos, los autores del estudio se muestran optimistas ante la creciente conciencia sobre este grave problema entre los profesionales de la medicina, y el aumento, cada vez mayor, de iniciativas orientadas a prevenirlo.

Fuente: Medscape

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