Raúl Aguilar-Ruiz

Policía de la Generalitat, Mossos d'Esquadra, España

La mayoría de las investigaciones sobre tipologías de maltratadores contra la mujer en las relaciones de pareja han descrito las características de los distintos agresores en función de tres dimensiones: a) el uso de la violencia más allá del ámbito familiar, b) la severidad del maltrato y, c) la psicopatología. Asumiendo que los maltratadores que comportan un riesgo más elevado de agresión severa se ubicarían en la zona de intersección de los niveles más altos de cada dimensión. Y hasta cierto punto esto es así, pues se sabe que los hombres antisociales y violentos someten a la mujer a un contexto mayor de coerción, control y agresiones físicas. Sin embargo, esta premisa no parece cumplirse en el caso del feminicidio, ya que una gran parte de los crímenes se perpetran por hombres sin un historial delictivo y psicopatológico significativo. Además, no se puede pronosticar cuándo ocurrirá el feminicidio atendiendo exclusivamente a las características particulares de cada maltratador o a un solo factor de riesgo como, por ejemplo, la separación, ya que este delito es consecuencia de la compleja interacción entre factores individuales, relacionales y ambientales.

Por consiguiente, para comprender mejor la etiología de este crimen es necesario determinar qué clases de feminicidas existen, bajo qué circunstancias perpetran el crimen, y hasta qué punto las alteraciones mentales que en ocasiones sufren estos hombres imposibilitan que puedan controlar su conducta y comprender lo que hacen. Los resultados de los estudios, sin obviar que todavía se necesita una mayor investigación en este ámbito, apuntan a la existencia de tres taxonomías principales, junto a una cuarta tipología mixta que compartiría rasgos de las demás.

a) Tipología 1: enfermos mentales. Hombres sin rasgos de peligrosidad criminal ni antecedentes por violencia contra la pareja, pero que padecen algún trastorno mental con sintomatología psicótica. El asesinato acaece fruto de crisis agudas derivadas de la psicopatología descrita y no se vincula con otros factores de riesgo habituales como la ruptura afectiva o los celos. Cuando agreden a la mujer, la afectación psíquica es tan intensa que en la mayoría de los casos les impide comprender la ilicitud de su acto o controlar su conducta. Según los informes del Consejo General del Poder Judicial, los feminicidios a causa del trastorno mental no suelen superar el 10%.

b) Tipología 2: antisociales y violentos. Son maltratadores que recurren a la violencia tanto dentro como fuera del ámbito familiar, con un amplio historial delictivo y abuso de sustancias. Es frecuente que presenten trastornos o rasgos de personalidad antisocial o narcisista, así como alteraciones mentales causadas por el abuso de sustancias. Por el contrario, no sufren afectaciones psíquicas asociadas a estados de depresión, ansiedad o estrés. Por este motivo, tampoco amenazan con suicidarse. Su violencia es voluntaria e instrumental, y a pesar de que también son susceptibles de reaccionar violentamente ante situaciones de abandono o infidelidad, su violencia es severa, coactiva y habitual, de ahí que el feminicidio obedezca a un ataque de ira imprevisible, un exceso de violencia o un duro castigo por algo que hizo la mujer en contra de la voluntad de su agresor.

c) Tipología 3: normalizados o no patológicos. Sin historial delictivo ni psicopatología significativos, aunque pueden presentar rasgos dependientes de personalidad y problemas de apego. Ejercen una violencia más psíquica que física, en muchas ocasiones originada a partir de la ruptura afectiva. En estas situaciones suelen experimentar una elevada sintomatología ansiosa o depresiva y pensamientos obsesivos en torno a los motivos de la separación. Durante los meses que preceden al crimen, estos hombres pueden amenazar o intentar suicidarse. Con todo, la afectación psíquica que padecen no impide que comprendan perfectamente lo que hacen y obren en consecuencia.

d) Tipología 4: mixtos. Comparten atributos de las otras categorías, es decir, son maltratadores que se encuentran en un lugar intermedio entre las dimensiones de antisocialidad, psicopatología y severidad de la violencia contra la mujer. El feminicidio es voluntario, si bien a veces puede observarse una ligera afectación mental en casos en los que, por ejemplo, el deterioro por motivo del consumo de tóxicos, sobre un contexto de maltrato previo, se entremezcla con el curso de celos patológicos.

De estos hallazgos se derivan dos conclusiones: a) el feminicidio es un acto voluntario, en el que la psicopatología solo explica una pequeña proporción de estos crímenes; y b) existen distintos tipos de feminicidios, resultado de la interacción particular entre variables individuales, relacionales y ambientales.

Por último, las consecuencias prácticas derivadas de las tipologías podrían comportar importantes implicaciones en cuanto a la prevención del feminicidio, pues permitiría aplicar estrategias de intervención adaptadas a cada escenario. Los “enfermos mentales” podrían responder mejor a un tratamiento psicoterapéutico y farmacológico para ayudar a paliar los efectos perniciosos de la sintomatología positiva asociada a las psicosis. Los “antisociales y violentos” podrían requerir unas estrategias más intensas de supervisión y control, e intervenciones centradas en el control de impulsos y de la ira junto al tratamiento de los problemas vinculados al abuso de sustancias. En cuanto a los “normalizados”, quizá resulten útiles las técnicas de control de la ansiedad y el estrés, las terapias cognitivas o el apoyo de un profesional para ayudar a gestionar el proceso de la separación. Finalmente, los “mixtos”, podrían beneficiarse de un tratamiento para afrontar los celos patológicos en combinación con programas para paliar los efectos nocivos del abuso del alcohol y otras drogas.

El artículo completo puede encontrarse en la revista Anuario de Psicología Jurídica:

Aguilar-Ruiz. R. (2018). Tipología de feminicidas con trastorno mental en España. Anuario de Psicología Jurídica, 28, 39-48.

Raúl Aguilar Ruiz es licenciado en psicología por la UOC, en criminología por la UB y en educación física por el INEFC. Postgrado en criminología por la UDL y experto en la Elaboración de Perfiles Criminológicos por la SEIC. Es jefe de una Unidad de Proximidad y Atención al Ciudadano de la Policia de la Generalitat – Mossos d’Esquadra.

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