Feliciano Villar – Carme Triadó– Carme Solé – Mª José Osuna

Universidad de Barcelona

¿Es lo que hacemos en nuestra vida cotidiana aquello que nos gustaría hacer? No resulta demasiado aventurado suponer que la mayoría de nosotros dedicamos parte de nuestro tiempo diario a actividades que no nos satisfacen plenamente. En este sentido, en muchas ocasiones se habla de la vida tras la jubilación como un periodo dorado en el que dedicaremos nuestra gran cantidad de tiempo libre, ahora sí, a aquello que realmente nos satisface.

Pero, ¿las personas que hoy son mayores hacen exactamente eso? ¿Dedican su tiempo a lo que quieren o desearían hacer cosas diferentes?

La pregunta resulta interesante si tenemos en cuenta que, de acuerdo a numerosos autores, nuestro bienestar personal depende en gran medida precisamente de eso, de lo lejos o cerca que nuestra vida real está de nuestros ideales y objetivos (Brandtstädter, y Rothermund, 2002; Hooker, 1999; Markus y Nurius, 1986).

 

Desde el departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Barcelona, y partiendo de este supuesto, hemos planteado un estudio en el que se comparan los patrones de actividad cotidiana con los de actividad deseada (la que se llevaría a cabo en un día ideal) en una muestra de personas mayores (ver Villar, Traidó, Solé y Osuna, 2006). El objetivo del estudio era doble: por una parte, saber si sus rutinas cotidianas se ajustan o no a eso que algunos autores han denominado ‘envejecimiento con éxito’, caracterizado entre otros aspectos por la presencia de actividades cotidianas productivas y por una vida social activa (Rowe y Kahn, 1999) y, por otra, establecer las implicaciones para la satisfacción de vital las personas mayores de esa distancia entre lo que hacen y lo que les gustaría hacer.

Para ello se entrevistó a una muestra de 161 personas mayores, a quienes se pidió que detallasen las actividades del día anterior a la entrevista y de un día que pudieran considerar como ideal. En ambos casos, para cada actividad se especificaba el tiempo dedicado, los lugares donde se había llevado a cabo y con quién se compartió (en el caso que no fuese una actividad en solitario). Adicionalmente, los participantes contestaron un instrumento de satisfacción vital y otro con preguntas de tipo sociodemográfico. Todas las personas mayores disponían de un nivel óptimo de autonomía personal.

Entre los resultados que se encontraron figuran los siguientes:

  • Las actividades más mencionadas son las de tipo ‘obligatorio’, entre las que encontramos las básicas (comer, dormir, cenar, desayunar, etc.) y las instrumentales (ir a comprar, hacer la comida o arreglar la casa, etc.). A pesar de ser muy mencionadas, en términos cuantitativos sólo ocupaban el 20% del tiempo diario total. En estas actividades (y especialmente en las instrumentales), las diferencias de género son muy notables: las mujeres las mencionan más y dedican mucho más tiempo a ellas.

  • Las actividades de ocio (por definición, ‘no obligatorias’) ocupan la mayor parte del tiempo despierto (dos de cada tres minutos). Esto sugiere que las personas mayores tienen grandes posibilidades para llevar una vida diseñada de acuerdo a las propias preferencias, aunque esta visión optimista ha de ser matizada cuando observamos el contenido de este tiempo, ocupado en su mayoría por una única actividad: ver la televisión. Como media, el tiempo dedicado a ver la televisión es mayor que el tiempo invertido en actividades de ocio de tipo productivo (educativas, deportivas o que suponen aportar algo a la comunidad) y de ocio social (charlar, jugar o pasear con amigos, etc.)

  • Los mayores diseñaron un día ideal bastante parecido a su día de ayer. Las diferencias residían en las actividades instrumentales (prácticamente inexistentes en el día un día ideal), el ocio (desearían ver algo menos la televisión y emplear ese tiempo a otras actividades, especialmente de ocio social) y, sobre todo, en los lugares y compañías: los mayores desearían pasar mucho menos tiempo solos (la actividades solitarias ocupan casi el 50% de vigilia en las actividades del día de ayer, y son mucho más frecuentes en mujeres que en hombres) y más tiempo en familia, e invertir más tiempo en actividades fuera del hogar.

  • A mayores diferencias entre el día de ayer y el día ideal, la tendencia es a presentar una satisfacción vital ligeramente menor. Los niveles de satisfacción vital eran en general muy elevados. 

En suma, los mayores disponen de mucho tiempo de ocio, pero la calidad de las actividades que lo componen es muy mejorable atendiendo a lo que les gustaría hacer como a criterios externos de envejecimiento con éxito (tiempo dedicado a actividades productivas, tiempo compartido con otras figuras sociales significativas). Si realmente queremos promover este envejecimiento óptimo, profundizar en las razones por las que no se implican aún más en actividades productivas (¿falta de recursos y oportunidades para desarrollar otras actividades? ¿falta de información acerca de los recursos existentes?) es un aspecto clave.

En nuestro estudio llama la atención también la relativamente poca diferencia entre lo que los mayores hacen y lo que les gustaría hacer. A diferencia de lo que quizás sucedería si preguntamos a personas de mediana edad, los mayores no pintan un día ideal utópico, sino bastante realista: colocan en él actividades factibles, que se parecen a lo que ya hacen. Este establecimiento de ideales y objetivos relativamente modestos (y por ello relativamente fáciles de alcanzar) parece ser un aspecto especialmente adaptativo a medida que nos hacemos mayores, ya que favorece nuestra satisfacción y bienestar en un momento de la vida, la vejez, en el que quizás las personas nos damos cuenta de que el futuro puede ser más una amenaza que una oportunidad (Brandtstädter, y Rothermund, 2002; Ryff, 1991).

Por último, observando con más detalle las diferencias entre el día de ayer y el ideal, parece que la configuración de un día ideal tiende a remarcar aspectos que están presentes en mayor medida en el día de ayer de los hombres que de las mujeres: menor tiempo dedicado a actividades instrumentales, mayor tiempo de ocio, más tiempo con compañía. Dicho en otras palabras, si le preguntásemos a una mujer mayor por un día ideal, probablemente lo que nos diga se acercaría al día de ayer típico en muchos hombres.

 

El artículo completo puede consultarse en la revista Psicothema: Villar, F.; Triadó, C.; Solé, C. y Osuna,Mª.J. (2006): Patrones de actividad cotidiana en personas mayores:¿es lo que dicen hacer lo que desearían hacer?. Psicothema 18 (1), 149-155.

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Sobre los autores...

Feliciano Villar es Profesor titular en el Departamento de Psicologia Evolutiva i de l’Educació de la Universitat de Barcelona. Carme Triadó es Catedrática de Universidad en el Departamento de Psicologia Evolutiva i de l’Educació de la Universitat de Barcelona. Carme Solé es Profesora titular de la Facultat de Psicologia i Ciències de l’Educació i de l’Esport i Psicologia de la Universitat Ramon Llull. Mª José Osuna es Becaria de Investigación en el Departamento de Psicologia Evolutiva i de l’Educació de la Universitat de Barcelona.

Los cuatro autores forman parte del Grupo de Investigación en Gerontología (GIG, http://www.ub.edu/dppsed/gig) del departamento de Psicologia Evolutiva i de l’Educació de la Universitat de Barcelona.