El aprendizaje, la autoestima y las emociones son los temas que más preocupan a las madres y padres con respecto a la educación y la salud de sus hijos e hijas.

Esta es una de las conclusiones del “I estudio de salud y bienestar en la infancia”, llevado a cabo por el Instituto DKV de la Vida Saludable y el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, un estudio cuyo objetivo es el de ofrecer una información amplia y actual sobre los hábitos saludables y sobre el grado de bienestar infantil, con el fin de proponer estrategias y acciones de promoción de la salud desde edades tempranas.

Para ello, se han obtenido datos a través de una encuesta online de un total de 2.013 madres y padres de todo el territorio nacional, referentes a los hábitos de alimentación, actividad física, comportamiento y relaciones familiares de niños y niñas de edades comprendidas entre 1 y 10 años.

A continuación, recogemos las principales conclusiones extraídas del estudio:

  • Los autores del documento ponen de relieve la frecuencia con la que se consume la repostería industrial con respecto a otros alimentos menos saludables, siendo consumida todos los días por un 8% aproximadamente, y 3 días a la semana o más por el 36%.

  • El 45% manifiesta que su hijo actúa de forma sedentaria entre una y dos horas diariamente. El estudio señala como aspecto positivo, que el 39% dedica menos de 1 hora al día, y un 5%, nada en absoluto a actividades sedentarias (ver TV, jugar con la Tablet…). El 74% manifiesta que “jugar con juguetes” es la actividad que más le gusta realizar a su hijo en su tiempo de ocio, mientras que el 72% apuesta por “jugar con sus amigos”. A razón de las cifras, mirar la televisión (57,86%), interactuar con el teléfono móvil (25,16%) o jugar con videoconsolas (24,24%), aún se mantienen por detrás de otras actividades más saludables entre los más pequeños

  • Los encuestados destacan que “casi siempre” o “a menudo”, su hijo es desobediente (23,5%), tarda mucho en realizar las actividades (24,7%) o interrumpe a los adultos (25,6%). El 30,3%, a veces o nunca observa las normas, mientras que el 16% tiene rabietas habitualmente y sólo el 4% miente.

  • Cerca del 60% de los padres y madres ha señalado que su hijo se distrae a menudo con otras cosas cuando está realizando algo, y más del 70% indica que “se distrae con facilidad” casi siempre o a menudo.

  • En el 41% de los casos, los niños muestran “a veces” dificultades para entretenerse solo, un porcentaje que se reduce al 10% en los casos en los que estas dificultades se dan “a menudo” o “casi siempre”.

  • El 98% de padres y madres cree que casi siempre y con frecuencia su hijo/a es feliz y está contento/a. También afirman (92%) que su hijo tiene amigos con los que se divierte. El 85% considera que tienen tiempo para hacer las cosas que les gustan, frente al 15% que solo a veces disponen de este tiempo.

  • El 34% de los encuestados percibe que no dedica suficiente tiempo a su hijo o hija, una percepción mayor entre los padres (41%) que entre las madres (27%).

  • Si bien el 82% de los participantes tiene un buen grado de satisfacción con la calidad del tiempo dedicada a su hijo o hija, tan solo el 23,8% la definirían como “muy buena”, y un 18% la consideran regular (16%) o mala/muy mala (3%).

    Las mujeres encuestadas valoran más positivamente la calidad del tiempo dedicado a sus hijos/as (85% muy buena o buena, 15% regular o mala). En el caso de los hombres: 79% muy buena o buena, 21% regular o mala.

  • El 40% de los padres y madres realiza actividades de ocio con sus hijos todos los días, y el 69% dedica solo los dos días del fin de semana a estas actividades. Del total de respuestas, se observa que 1/3 de los padres y madres dedica poco tiempo a sus hijos entre semana, lo que, a juicio de los autores del estudio, puede indicar dificultad de conciliación y falta de tiempo o de voluntad, entre otros.

  • Los temas que más preocupan a los encuestados en relación con a la salud y educación de sus hijos e hijas son el aprendizaje, la autoestima y las emociones.

    Asimismo, consideran muy preocupantes las relaciones sociales, el maltrato en la escuela y la mala conducta, seguido de otros temas de relación familiar y social, tales como, la aceptación de las normas, el respeto a los mayores o la relación con los padres.

    Tan solo un 8,13% manifiesta su preocupación por el exceso de peso de los niños, un hecho que, según los autores de este estudio, contrasta con los datos actuales de esta problemática y que, a razón del Estudio Aladino de 2015, afecta a un 41% de los niños y niñas entre 6 y 9 años.

En línea con este último punto, y tal y como ha señalado el Instituto DKV de la Vida Saludable en nota de prensa, es fundamental tener en consideración las repercusiones psicológicas y emocionales de la obesidad infantil, entre ellas, las siguientes:

Baja autoestima

Los niños con obesidad pueden desarrollar una pobre imagen de sí mismos y experimentar sensaciones de inferioridad y rechazo. Por ejemplo, se ha observado que los niños de 5 años ya son muy conscientes de su propio sobrepeso y perciben de forma despectiva parámetros importantes como su propio aspecto, o su torpeza y bajas competencias físicas.

Por ende, existe una percepción social negativa en relación con la obesidad (asociada con comer en exceso y, consecuentemente, culpabilizar al niño o niña de su estado), y que supone un malestar emocional en las personas con exceso de peso, especialmente entre la población infantil. Esto puede conllevar a que muchos niños con sobrepeso u obesidad padezcan angustia e inseguridad y desarrollen baja autoestima.

Aislamiento y exclusión social

Muy relacionado con la percepción social de esta condición, los niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad tienen más posibilidad de ser víctimas de estigmatización social y ser rechazados con más facilidad tanto del círculo de amigos, como por sus profesores o educadores, e incluso a veces por los propios padres, por lo que tienen más dificultades para relacionarse y hacer amistades, y son más proclives a ser víctimas de bullying.

Depresión

La discriminación puede provocar daños emocionales importantes y a largo plazo, que perpetúan los problemas de aislamiento, pérdida de autoestima, insatisfacción corporal, bajo concepto de rendimiento escolar, y en algunos casos, hasta un estado de depresión.

Bajo rendimiento escolar

La obesidad, y el exceso de peso en general, pueden impactar en la adaptación social del niño y, consecuentemente, afectar de forma negativa en el aprendizaje y el rendimiento académico.

Insuficiente percepción de gravedad

El Instituto DKV destaca aquí, el papel que juega la insuficiente percepción que tiene la sociedad de la obesidad infantil, y que puede constituir una barrera importante a la hora de hacerle frente.

En esta línea, destaca el hecho de que pese a que la obesidad infantil constituye uno de los mayores problemas de salud pública, no figure entre los temas de salud y educación que más preocupan a los padres encuestados.

Trastornos de la alimentación

Los sentimientos de ansiedad y tristeza, junto con el aislamiento, pueden provocar una mayor ingesta de alimentos como compensación, llegando a desarrollar, en algunos casos, trastornos de la alimentación en la adolescencia o pre adolescencia, como la anorexia nerviosa y la bulimia.

El exceso de peso suele influir en el sedentarismo, que, a su vez, agrava la condición de exceso de peso, siendo la insuficiente actividad física uno de los factores de riesgo relacionados con la obesidad.

La guía se encuentra disponible en la página Web de DKV (nota de prensa) o bien directamente a través del siguiente enlace:

I estudio de salud y bienestar en la infancia

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