La mayoría de los pacientes ha ocultado al menos una vez información médica relevante a los profesionales sanitarios que les atendieron. Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado en EE.UU., con una muestra de más 4.500 adultos.

La comunicación del paciente al profesional sanitario es un pilar fundamental para el establecimiento de una adecuada relación terapéutica. En líneas generales, los profesionales sanitarios parten de la confianza de que el paciente será honesto y ofrecerá la información necesaria sobre su salud para facilitar el diagnóstico correcto y la adecuada planificación del tratamiento. Sin embargo, los escasos estudios realizados muestran datos contradictorios. Por este motivo, los autores del estudio realizaron una encuesta para identificar qué tipo de información es más probable que sea ocultada a los profesionales sanitarios y cuáles son las razones que aluden los pacientes para justificar este comportamiento.

Específicamente, los datos obtenidos muestran que el 81.1% de los adultos jóvenes (con una media de edad de 36 años) que participaron en el estudio reconoció haber ocultado información médica relevante a algún profesional sanitario, mientras que esta cifra fue del 61.4% para el caso de los adultos mayores de 65 años. Alternativamente, los participantes que tenían un peor estado de salud, derivado de algún tipo de enfermedad crónica, presentaron una leve pero significativamente mayor probabilidad de retener información al profesional sanitario.

Por otro lado, el 45.7% de los adultos jóvenes y el 31.4% de los adultos mayores manifestaron que entre los temas o información que evitaban hablar más frecuentemente fue confesar a los profesionales sanitarios que no estaban de acuerdo con las recomendaciones de tratamiento ofrecidas. Asimismo, los participantes manifestaron que también evitaron revelar al profesional sanitario que no habían entendido las instrucciones, que estaban siguiendo una dieta poco saludable, que no tomaron los medicamentos tal y como se les indicó o que no hacían ejercicio.

Respecto a las causas para evitar compartir esta información, el 81.8% de los adultos jóvenes y el 64.1% de los adultos mayores afirmaron ocultar información para evitar ser recriminados o juzgados negativamente. Otras razones que argumentaron los participantes para no ser honestos con los clínicos fueron sentirse avergonzados, no querer ser etiquetados como pacientes difíciles, no querer abusar del tiempo del profesional y considerar que lo que estaban ocultando no tenía importancia.

Tal y como señalan los autores del estudio, los resultados indican que los profesionales sanitarios tienen un riesgo elevado no recibir información precisa y relevante por parte de los pacientes, lo que puede afectar al diagnóstico y a la eficacia de la intervención, siendo el problema más acentuado en el caso de los pacientes con enfermedades crónicas, que, paradójicamente son los que más necesitan una adecuada atención. Asimismo, según señalan los autores, los datos obtenidos invitan a la reflexión sobre los factores relacionados con los clínicos que pueden estar dificultando el establecimiento de una comunicación sincera por parte del paciente, como puede ser la presencia de comportamientos estigmatizantes entre el personal sanitario.

Fuente:

Gurmankin Levy, A., et al. (2018). Prevalence of and Factors Associated With Patient Nondisclosure of Medically Relevant Information to Clinicians. JAMA Network Open, 1(7)

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