Un diagnóstico de cáncer puede suponer un gran impacto en la persona que lo recibe, así como en sus seres queridos. El cáncer no afecta solamente al cuerpo, sino también a la mente, y muchas personas pueden experimentar cambios significativos en su salud emocional. En estas situaciones, los sentimientos de miedo, depresión y ansiedad son comunes.

Así lo afirma Mental Health América (MHA) (organización sin ánimo de lucro dedicada a atender las necesidades de las personas que viven con problemas de salud mental y promover la salud mental general de todos los estadounidenses), en un artículo publicado en su página Web, a través del cual aborda la importancia de la salud mental durante el curso del cáncer, y la necesidad de diagnosticar y abordar de forma temprana los problemas en este ámbito.

Tal y como señala la organización, de igual modo en que es fundamental la detección temprana del cáncer, lo mismo sucede con los problemas de salud mental.

Desafortunadamente, hay una gran cantidad de personas diagnosticadas que no reciben información sobre los problemas de salud mental que pueden aparecer en el desarrollo de la enfermedad, ni recibirán tratamiento aún en caso de presentar todos los síntomas para un diagnóstico en este sentido.

A este respecto, advierte de la prevalencia de estos problemas entre las personas con cáncer, estimando que, hasta un tercio de las personas que reciben tratamiento para el cáncer en los hospitales tienen un problema común de salud mental, registrándose tasas de trastorno depresivo mayor hasta tres veces más elevadas en comparación con la población general.

Entre las razones por las cuales una persona con cáncer puede no recibir ayuda para su problema de salud mental, enumera las siguientes:

  • El cáncer, la depresión y la ansiedad comparten síntomas físicos como fatiga, falta de sueño y disminución del apetito, lo que puede dificultar el reconocimiento de los problemas de salud mental.

  • Los equipos de atención del cáncer a menudo carecen de habilidades específicas para reconocer los problemas de salud mental. El interés se centra completamente en el tratamiento y abordaje del cáncer, relegándose la salud mental como parte menos importante, por lo que, en muchos casos ni se ofrece ni se busca ayuda.

Sin embargo, la organización se muestra tajante: tener una condición de salud mental mientras se vive con cáncer puede empeorar el pronóstico. Según algunos estudios, las personas con depresión pueden tener peores resultados relacionados con el cáncer. En estos casos, es posible que disminuya la probabilidad de seguir el plan de tratamiento o asista a la terapia y/o consultas de revisión, así como de mantener hábitos saludables (por ej., no realizar ejercicio e incrementar el consumo de alcohol o tabaco).

De hecho, la evidencia señala que las personas que presentan problemas graves de salud mental, demencia y consumo de sustancias, tienen más probabilidad de tener menores posibilidades de supervivencia tras un diagnóstico de cáncer.

Ante esto, subraya el rol fundamental del tratamiento de salud mental en la mejora de las tasas de supervivencia. En este sentido, manifiesta que las personas que reciben este tipo de tratamiento, tienen más probabilidad de continuar con su atención médica y una mejor calidad de vida.

Fuente: Mental Health America

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