¿Cómo surge la Psicología? ¿Cuál es el panorama actual y a qué retos se enfrenta? Podremos conocer la respuesta a estas y otras preguntas el próximo mes de julio, durante la V Convención del Consejo General de la Psicología, que se celebrará en el marco del IV Congreso Nacional de Psicología e International Symposium on Psychological Prevention, bajo el lema La Ciencia y Pseudociencia en la Psicología.

Con el título Filosofía de la Psicología: pasado, presente y futuro de la Psicología como ciencia y profesión, se llevará a cabo un Simposio impartido por Florencio Jiménez Burillo, a lo largo del cual, se abordará la Psicología, tanto su surgimiento en el seno de la Filosofía como su “independización” en el s. XIX, momento desde el cual se han venido debatiendo, más allá de los legítimos asuntos "profesionales", cuestiones propiamente epistemológicas (naturaleza, condiciones, límites, etc.), del conocimiento psicológico, y que hacen especialmente interesante e importante el debate propuesto en este Simposio.

A lo largo de este evento, se hablará también de la reconstrucción de la racionalidad científico-social en tiempos de incertidumbre, y tendrán lugar tres interesantes ponencias, de la mano de José Ramón Fernández Hermida, Marino Pérez-Álvarez y Fernando Chacón Fuertes, en las cuales se profundizará en diversas cuestiones, entre ellas, el problema de la demarcación de la ciencia de la Psicología.

Para conocer esta interesante propuesta y hablarnos en detalle de la misma, Infocop Online ha querido entrevistar a su impulsor, el psicólogo Florencio Jiménez.

Florencio Jiménez Burillo es Doctor en Filosofía y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, y Psicólogo. Es Profesor Honorario de la Facultad de Psicología de la U.C.M., de la que ha sido Catedrático de Psicología Social, Director de Departamento, Vicedecano y Decano.

Autor de varios libros y artículos de su especialidad, es, en la actualidad, miembro numerario de la Academia de Psicología de España.

ENTREVISTA

Sabemos que el próximo mes de julio, usted participará en la V Convención del Consejo General de la Psicología (que se celebrará en el marco del IV Congreso Nacional de Psicología e International Symposium on Psychological Prevention), con un Simposio titulado “Filosofía de la Psicología: pasado, presente y futuro de la Psicología como ciencia y profesión”. ¿En qué consistirá y qué aspectos se abordarán durante el mismo?

El título, como pretensión, ya expresa tanto la naturaleza del análisis como la vastedad de sus temas: una “cisión filosófica”, vale decir, profunda, del discurrir histórico y el estado actual de la Psicología, no solo como discurso teórico y metodológico-técnico sino también, y no menos importante, como actividad práctica, profesional. Obviamente, solo se podrán abordar unos pocos asuntos. Ese es el objetivo, otra cosa será el resultado.

¿Podría mencionar algunos puntos concretos?

La Psicología, como es sabido “tiene un largo pasado y una corta historia”. Un larguísimo pasado desde las reflexiones platónicas y aristotélicas sobre las funciones vegetativas, sensitivas e intelectuales del “alma”, hasta su constitución como ciencia positiva en la segunda mitad del siglo XIX. Nace la Psicología en tiempos económica, política y socialmente revolucionarios. Aquí conviene distinguir dos niveles por descontado vinculados entre sí. Como discurso “teórico”, fue manifiesta la voluntad mayoritaria de los Padres Fundadores de convertirla en una disciplina “científica” y, consecuentemente imitar el canon epistemológico de las prestigiosas ciencias naturales. Y como actividad “profesional” trató de contribuir a la solución de los gravísimos problemas sociales derivados de la emergencia de la Sociedad Industrial. Por ejemplo, por mencionar un factor, el gigantesco proceso de Urbanización: higiene pública, salud física y mental, educación, delincuencia, coordinación del trabajo en el nuevo espacio de producción -La Fábrica- creado por el capitalismo industrial, etc.

Además de estas circunstancias sociales externas, ¿qué ocurrió en el ámbito propiamente interno de la Psicología?

Dicho breve, y simplificadamente, algo que cabe identificar como una constante en los ciento cincuenta años de su breve historia. La nueva disciplina, como ocurrió por cierto en otras ciencias sociales, estuvo sometida a una fortísima tensión entre fuerzas centrífugas y centrípetas, entre procesos de fragmentación y unificación (tanto epistemológicos como profesionales). Nunca hubo, ahora lo sabemos bien, “un Corpus” de conocimiento psicológico homogéneo. Desde finales del siglo XIX, en el seno APA se enfrentaron “filósofos” y “científicos” y, entre estos últimos, los experimentalistas y los partidarios de estudiar las diferencias individuales: Psicometría, etc. Asimismo, en la APA hubo continuas secesiones junto a la creación de nuevas asociaciones profesionales. Ya en el siglo pasado, con la existencia de las Grandes Escuelas -Funcionalismo, Gestalt, Conductismo, etc.-, pareció que la Psicología tenía una cierta homogeneidad, pero no era así: había profundas diferencias entre ellas y, desde luego, también dentro de cada una. Nunca hubo un Paradigma unificado en la disciplina.

Viniendo a tiempos más recientes, ¿cuál diría que es el panorama actual en el seno de la Psicología? ¿A qué retos se enfrenta?

Excede mis muy limitados conocimientos, el responder adecuadamente a la pregunta; pero cabe afirmar que, a partir de los años sesenta del pasado siglo, hubo muy importantes cambios en las disciplinas “metacientíficas” -Historia, Filosofía, Sociología y Psicología de la Ciencia-, que, inevitablemente, afectaron a nuestra disciplina, sobre todo, tras el “vendaval” posmoderno. Por referirnos a un problema actual, hay que recordar que vivimos en un entorno simbólico saturado de “mentiras”. En el ámbito psicológico campan impunemente cultivadores de “ciencias ocultas”, a través de múltiples variedades de charlatanería: astrólogos, adivinos, etc. Es muy importante establecer “criterios de demarcación” que señalen las diferencias entre ciencia y pseudociencia; asimismo, es necesaria la reconstrucción de una noción de racionalidad científico-social, que rechace tanto los inaceptables reduccionismos “neuro” como las extrapolaciones ilegítimas; y que examine críticamente las sombrías predicciones “posthumanistas” acerca del ser humano como “algoritmo obsoleto” y la futura supremacía intelectual -¿y moral también?-, de los artilugios. En definitiva, una racionalidad que se haga cargo de la enorme complejidad de la disciplina. Como se ha escrito, ateniéndose al Sujeto, todas las ciencias son humanas. Ni las fanerógamas escriben tratados de Botánica, ni las inteligentes bonobo textos de Primatología. Y, desde el punto de vista del Objeto, hay ciencias “duras” -las ciencias sociales- y “blandas” -las ciencias naturales-. Así lo proclamó rotundamente Einstein: “es más fácil desintegrar el átomo que el prejuicio”.

¿En que medida estos análisis pueden ser aplicados en España?

Eso merecería ser objeto de otro simposio de gran interés. Con retraso respecto a otros países a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, fueron creándose las condiciones que permitieron la emergencia de una “sociedad industrial”, aquejada por los problemas sociales antes citados. El origen de las Ciencias Sociales en España está vinculado a dos grandes Instituciones: La Doctrina Social de la Iglesia Católica y La Institución Libre de Enseñanza (I.L.E). La primera fue tan influyente social y culturalmente como irrelevante desde la perspectiva científico-sociológica. Mucha más importancia tuvo la I.L.E. fundada por Francisco Giner de los Ríos, y que tuvo figuras eminentes, por ejemplo, Manuel Sales y Ferré, primer catedrático de Sociología en 1899, en la Universidad Central de Madrid y Adolfo Posada. También en el seno de la I.L.E. comenzaron los estudios de Psicología. Por ejemplo, en la Residencia de Estudiantes pronunciaron conferencias psicólogos tan conocidos como Köhler, CH. Búhler, Cannon o Piaget. El Doctor Luis Simarro jugó un papel fundamental en el desarrollo de la Psicología española. Fue el primer catedrático de Psicología fundamental en 1902, en la Universidad Central de Madrid. Entre sus discípulos se encontraba el Doctor Germain, creador de un Departamento de Psicología Experimental, en el que trabajaron junto a otros profesores, Mariano Yela y Jose Luis Pinillos. Ellos impulsaron los estudios universitarios de Psicologia que, desde los años setenta, se desarrollaron espectacularmente. En esta tarea de institucionalización y reconocimiento social, hay que elogiar el extraordinario papel de los Colegios Oficiales de Psicología y del Consejo General de la Psicología Española.

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