El uso de anfetamina y metilfenidato en el tratamiento de jóvenes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad se asocia con un mayor riesgo de psicosis de nueva aparición.

Esta es una de las conclusiones principales de un estudio publicado en la revista The New England Journal of Medicine, bajo el título Psychosis with Methylphenidate or Amphetamine in Patients with ADHD (Psicosis con Metilfenidato o Amfetamina en Pacientes con TDAH).

Tal y como señalan los autores, en los últimos años, ha habido un aumento en las prescripciones de estimulantes para el tratamiento del TDAH, directamente proporcional con el diagnóstico de este trastorno entre niños y jóvenes. Asimismo, recuerdan que en 2007, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) exigió a los fabricantes de estimulantes que añadieran una advertencia en las etiquetas de los medicamentos, indicando que "los estimulantes pueden causar síntomas psicóticos o maníacos secundarios al tratamiento en pacientes sin antecedentes previos".

Poniendo de relieve la escasez de estudios relativos al riesgo de psicosis en adolescentes y adultos jóvenes con TDAH en función de los distintos tipos de estimulantes, el estudio pretendía determinar, sobre la base de las similitudes entre la psicosis idiopática y los efectos de la anfetamina, la existencia de una posible relación entre el uso concreto de este tipo de medicamento y un riesgo de desarrollar psicosis -mayor que con el metilfenidato-, en adolescentes y adultos jóvenes con TDAH.

Para ello, se revisaron datos referentes a una muestra de 221.846 adolescentes y adultos jóvenes, de entre 13 a 25 años de edad, que habían sido diagnosticados de TDAH y que comenzaron a tomar por primera vez anfetamina (Adderall™ o Vyvanse®) o metilfenidato (Ritalin® o Concerta®), entre el 1 de enero de 2004 y el 30 de septiembre de 2015.

De acuerdo con los datos, entre los primeros cuatro y cinco meses de tratamiento con medicamentos estimulantes, 343 pacientes recibieron un nuevo diagnóstico de psicosis, y se les prescribió un medicamento antipsicótico, durante los primeros 60 días tras este diagnóstico.

Según las cifras, 237 diagnósticos de psicosis pertenecían al grupo de adolescentes y jóvenes que tomó anfetamina (0,21%) y 106 al grupo que tomó metilfenidato (0,10%). El estudio indica que el riesgo de psicosis de nueva aparición es de, aproximadamente, 1 de cada 660 pacientes, y manifiesta que, si bien la probabilidad de desarrollar psicosis es baja en general, los pacientes que toman anfetamina tienen el doble de probabilidades de recibir este diagnóstico, en comparación con los que toman metilfenidato.

El análisis post hoc mostró que el riesgo de desarrollar psicosis con el uso de anfetaminas era significativamente más elevado entre aquellos jóvenes tratados por médicos de familia, especialistas en medicina interna y pediatras, frente a aquellos tratados por psiquiatras. En opinión de los autores del estudio, una posible explicación es que los psiquiatras podrían ser más cautos a la hora de prescribir anfetaminas, realizando una evaluación más profunda de los posibles factores de riesgo para la psicosis (por ejemplo, antecedentes familiares o uso de cannabis).

Fuente: Moran, L.V., Ongur, D., Hsu, J., Castro, V.M., Perlis, R.H., y Schneeweiss, S. (2019). Psychosis with Methylphenidate or Amphetamine in Patients with ADHD. The New England Journal of Medicine, 380:1128-1138. DOI: 10.1056/NEJMoa1813751

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