La violencia escolar por razones de género es un fenómeno que afecta a millones de niños de ambos sexos. Esta violencia implica maltrato sexual, físico o psicológico dentro y alrededor de las escuelas, cometido contra quienes no se ajustan a las normas sexuales y de género predominantes, y tiene su origen en la dinámica de relaciones desiguales de poder.

Asimismo, tiene un impacto real en la vida del alumnado, y puede ocasionar desde la pérdida de autoestima y depresiones hasta embarazos precoces y no deseados, así como infecciones de trasmisión sexual como el VIH. Este tipo de violencia puede acarrear consecuencias graves en los resultados académicos y es la razón por la que muchos alumnos faltan a clase y no logran desarrollar su potencial académico o abandonan del todo los estudios.

Con esta afirmación, la UNESCO pone de relieve este grave problema y la necesidad de abordarlo y prevenirlo de forma eficaz. Para tal fin, ha publicado un documento a través del cual se ofrece una serie de orientaciones operativas claras y basadas en la evidencia, aportando diversos estudios de caso tomados de ejemplos de prácticas prometedoras y herramientas recomendadas para el sector de educación y sus asociados, que trabajan para eliminar la violencia de género.

Estas directrices proporcionan información clave a Gobiernos, responsables de la formulación de políticas, docentes, profesionales y sociedad civil que deseen tomar medidas concretas contra la violencia de género en el ámbito escolar.

Tal y como señala la UNESCO, muchas de las metas ambiciosas fijadas por la comunidad mundial a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), para proveer entornos de aprendizaje seguros y acogedores, para terminar con la violencia contra las y los niños en todos los contextos, y lograr la igualdad de género y la eliminación de la violencia contra mujeres y niñas, no se podrán concretar hasta que la violencia de género en el ámbito escolar sea eliminada en -y alrededor de- las escuelas de todo el mundo.

Por ello, manifiesta que las Orientaciones son fundamentales para garantizar que la violencia de género en el ámbito educativo “no siga siendo una barrera para el logro de los ODS”.

A lo largo del documento, se exponen seis estrategias clave para llevar a cabo una acción nacional orientada a la prevención y el abordaje de la violencia de género en el ámbito educativo:

1. Liderazgo: leyes, políticas y reforma de la Educación

Los Gobiernos deben demostrar liderazgo a nivel nacional mediante:

  • El desarrollo e implementación de Leyes para proteger a los niños de la violencia, asegurar la rendición de cuentas y tratar a todos los niños y las niñas por igual.

  • La adopción de una política nacional integral y multisectorial y un plan de acción para prevenir y responder a la violencia de género en el ámbito escolar.

  • El fortalecimiento de las conexiones entre las políticas, los procedimientos y los sistemas de educación y protección de la infancia.

  • Reformar el sistema educativo para una respuesta mejorada e integral.

2. Entorno: asegurar que las escuelas sean seguras y acogedoras

Se necesitan enfoques integrales para hacer que las escuelas sean más seguras, más amigables con los niños y las niñas, y exista un mejor ambiente, para que aprendan a través de la participación de las diversas partes interesadas, tanto a nivel de escuela como de comunidad local y gobierno en diversas actividades.

Para ello, se establece:

  • Crear espacios seguros y acogedores.

  • Asegurar que los órganos rectores y la dirección de la escuela envíen mensajes potentes de que la violencia de género en el ámbito escolar no es aceptable y es tomada en serio.

  • Desarrollar e implementar códigos de conducta.

3. Prevención: plan de estudio, enseñanza y aprendizaje

Para el Sistema Educativo, el desarrollo de contenidos educativos y mecanismos de entrega es una piedra angular de los esfuerzos de prevención, es decir, lo que se les enseña a los y las estudiantes y la forma en que se hace.

Las estrategias específicas que apuntan a la prevención de la violencia de género en el ámbito educativo incluyen:

  • Enfoques curriculares que prevengan la violencia y promuevan la igualdad de género.

  • Formar al personal de educación para darles las herramientas para prevenir y responder a la violencia de género en el ámbito escolar.

  • Espacios seguros en donde las intervenciones co-curriculares sean un punto de entrada útil para abordar la violencia de género en el ámbito escolar.

4. Respuestas en las escuelas y alrededor de estas

Cuando se da la violencia de género en el ámbito escolar, deben existir procedimientos y mecanismos claros, seguros y accesibles para denunciar incidentes, ayudar a las víctimas y remitir los casos a las autoridades apropiadas.

Las estrategias clave incluyen:

  • Proporcionar mecanismos de denuncia fácilmente accesibles, sensibles a los niños y las niñas y confidenciales

  • Ofrecer asesoría y ayuda a los afectados

  • Remitirse a la aplicación de la Ley y los servicios de atención médica.

5. Asociaciones: colaborar y comprometer a las partes interesadas

Abordar un tema complejo como la violencia de género en el ámbito escolar, de manera que se traduzca en un cambio sostenible, requiere una respuesta integral y sensible al contexto, que involucre a muchas y variadas partes interesadas. Las principales partes interesadas deberían estar asociadas en darle fin a la violencia de género en el ámbito escolar, incluyendo:

  • Coordinación/colaboración entre ministerios clave, así como a nivel de municipio.

  • Asociaciones con sindicatos de docentes.

  • Participación de niñas y niños.

  • Trabajar con las familias y con comunidades amplias.

  • Comprometer a organizaciones de la sociedad civil.

6. Evidencia: monitoreo y evaluación de la violencia de género en el ámbito escolar

La acción nacional debería estar documentada por investigación y datos, incluyendo:

  • Investigación formativa sobre la violencia de género en el ámbito escolar para informar sobre el desarrollo de políticas y programas.

  • Sistemas nacionales integrales de recolección de datos.

  • Indicadores para el monitoreo del progreso.

  • Evaluaciones para determinar el impacto. La investigación debe tomar en cuenta las consideraciones éticas, de seguridad y metodológicas.

Se puede acceder al documento completo desde la página Web de la UNESCO, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Orientaciones internacionales: violencia de género en el ámbito escolar

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