Las políticas y las prácticas en el abordaje de la obesidad están basadas en la evidencia sobre biología, nutrición y el papel del contexto social; sin embargo, para incrementar su eficacia en todos los niveles, es necesaria una mayor y mejor información sobre la evidencia psicológica en este ámbito.

Así lo afirma la Sociedad Británica de Psicología (BPS-British Psychological Society) en su nuevo informe sobre obesidad, a través del cual pone de relieve el papel fundamental que juega la Psicología en la génesis y en el abordaje de esta problemática, tanto a nivel individual como en la generación de políticas orientadas a su prevención e intervención.

En este sentido, el documento analiza las diversas perspectivas psicológicas que pueden ser de ayuda para dar una mejor respuesta combinada al problema de la obesidad, con el objetivo final de guiar a los profesionales y a los encargados de formular políticas orientadas a individuos, grupos y poblaciones afectadas por la obesidad, para que adopten un enfoque guiado por la Psicología.

A continuación, resumimos las principales recomendaciones aportadas por la Sociedad Británica de Psicología en su informe:

Reducción del estigma relacionado con el peso

  • Los medios de comunicación, los encargados de formular políticas, los proveedores de servicios y cualquier persona que pueda desempeñar un papel en el control del peso, deben utilizar un lenguaje e imágenes que no estigmaticen, por ejemplo, haciendo uso del banco de imágenes online de la Federación World Obesity.

  • Aún hoy día, existen lagunas en la base de evidencia. Para desarrollar esta base de evidencia en torno a enfoques psicológicos emergentes, los financiadores de investigaciones de salud pública deberían fomentar los estudios que buscan dar respuesta a determinadas cuestiones, como el tipo de lenguaje que hay que utilizar, la mejor forma de encuadrar los mensajes sobre peso saludable, nutrición y actividad física, para evitar el estigma y promover comportamientos saludables. Esto debería incluir una investigación específica para conocer la manera de abordar eficazmente el estigma que impide que las personas hagan uso de los servicios y proyectos disponibles.

  • Las campañas de salud pública dirigidas al control de peso podrían ser más eficaces si evitaran encuadrar la obesidad como si se tratara de una simple "elección" y utilizasen la evidencia psicológica y la experiencia en este campo para diseñar campañas.

Políticas psicológicamente informadas

  • Sobre la base de la estrategia del Departamento de Salud Pública de Inglaterra para “mejorar la salud de las personas" (Improving people’s health), el Gobierno debería adoptar explícitamente un contexto psicológico, basándose en la evidencia de las ciencias sociales y del comportamiento y marcos probados de cambio de comportamiento para organizar una respuesta interdepartamental.

  • Todas las nuevas declaraciones gubernamentales, documentos de políticas y estrategias dirigidas a promover un peso saludable, deben demostrar una comprensión de las causas de la obesidad desde una perspectiva basada en la evidencia psicológica, de igual modo que se consideran los factores biológicos y sociales/ambientales.

Normativas y directrices

  • Los Comisionados deben incorporar estándares de calidad en torno a la implementación completa de programas de control de peso basados en la evidencia.

  • Las directrices NICE para el tratamiento de la obesidad deberían proporcionar ejemplos más claros y detallados de, cómo los servicios basados en evidencia, se pueden implementar de manera más eficaz en diferentes entornos. Las pautas clínicas deben incorporar evidencia sobre el rol que pueden desempeñar los factores psicológicos en la obesidad, por ejemplo, al abordar traumas pasados, actitudes y conductas poco útiles hacia la alimentación y la actividad física, al lidiar con el estigma, la regulación emocional y al manejar contratiempos en el mantenimiento a largo plazo.

  • Las pautas NICE y SIGN para la prevención de la obesidad deben actualizarse con aportaciones de psicólogos con experiencia en el cambio de comportamiento y el control de peso, para guiar el diseño de los servicios.

Formación y supervisión

  • Es fundamental contar con un programa de capacitación y supervisión a nivel nacional para la provisión de apoyo conductual psicológicamente informado para el control del peso. Este programa debería estar disponible para que todos los que trabajan con personas en este ámbito, puedan ayudarles eficazmente a perder peso y mantenerlo.

  • Una capacitación basada en evidencia, dirigida a profesionales de la salud y personas que trabajan en la industria del deporte y la nutrición, que abarque el impacto del estigma del peso y describa las mejores prácticas, mejoraría la práctica clínica y la prestación de servicios.

  • Todos los profesionales de la salud que brindan iniciativas de control de peso deben tener sesiones de supervisión periódicas con un psicólogo profesional, de cara a incrementar su conocimiento sobre el modo en que las condiciones de salud mental y los factores psicológicos pueden contribuir a la obesidad y al éxito del tratamiento. Esta supervisión también ayudaría a los profesionales a comprender y abordar sus propios sesgos inconscientes dentro de su práctica, lenguaje y comportamiento.

Servicios de gestión de peso

  • Para que las intervenciones de control de peso funcionen de manera más eficaz, deben implementarse adecuadamente y ser capaces de atender a todas las personas que no tienen un peso saludable, incluidas aquellas con un IMC superior a 50. Los proveedores de servicios, las autoridades locales, etc., deben garantizar que se llevan a cabo intervenciones basadas en la evidencia y que se implementen por completo, cuenten con recursos y estén diseñadas y entregadas por personal con el conocimiento, las habilidades y la formación psicológica adecuados.

  • Los servicios de control de peso se prestan mejor mediante equipos multidisciplinares integrados, que incluyan psicólogos (profesionales clave para apoyar y capacitar a otros miembros del equipo), para que les proporcionen prácticas psicológicamente informadas.

  • Todos los miembros de estos equipos multidisciplinares deben tener un nivel adecuado de capacitación en los principios subyacentes al cambio de comportamiento, utilizando enfoques psicológicos. Los organismos de educación sanitaria deben invertir en este propósito e incrementar la dotación de psicólogos para tal fin.

  • En el diseño de servicios para niños y niñas deben tenerse en consideración una serie de aspectos: la implicación de los padres, el estigma, la preocupación por el desarrollo de los trastornos de la alimentación y la comprensión de los padres sobre la salud y el bienestar de los niños.

Tal y como manifiestan los autores de este informe, los psicólogos no sólo contribuyen en el diseño y la evaluación de las intervenciones, sino que la teoría y la investigación psicológicas pueden proporcionar información y directrices importantes a nivel de políticas. En esta línea, la Psicología puede ayudar a los Gobiernos y a los organismos públicos a comprender cómo reaccionan las personas a las regulaciones y legislaciones, a crear una campaña social más eficaz, a diseñar mejores enfoques de prevención universal y a aumentar la eficacia de las intervenciones comunitarias dirigidas a aquellas personas con mayor riesgo.

Se puede acceder al informe desde la página Web de la BPS, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Psychological perspectives on obesity: Addressing policy, practice and research priorities

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