“Desde los años 80, las investigaciones demuestran que existe una relación entre el trabajo docente y diversos trastornos de salud tanto a nivel biológico (problemas cardiovasculares, respiratorios, lumbalgias, cervicalgias, preeclampsia o úlcera de estómago, etc.), como psicológico (ansiedad, depresión, insatisfacción laboral, reducción de la productividad, absentismo laboral, pasividad en la vida extra laboral. etc.)”.

Con esta introducción, se presenta un informe publicado por la Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente UGT-CEC, bajo el título Prevención de riesgos laborales en Educación.

El documento aborda la regulación del sector de la Educación por el cuadro normativo de salud laboral -tanto en enseñanza pública, como concertada y privada-, y argumenta la necesidad de incluir en el Sistema Educativo español la Prevención de Riesgos Laborales (PRL) y temas relacionados con la salud laboral.

En este sentido, los autores del informe subrayan la trascendencia de llevar a cabo una gestión eficaz de PRL para proteger a las personas que desarrollan su labor en el sector educativo, y a su vez, implementar la Prevención de Riesgos Laborales en este sector, para facilitar una cultura preventiva, en todas y cada una de las organizaciones de trabajo, comprometida con la mejor constante de las condiciones laborales.

No obstante, consideran que aún queda mucho trabajo por hacer, recordando que, en algunos casos, en el entorno laboral de las personas dedicadas a la enseñanza, éstas no son informadas y/o formadas correctamente con respecto a sus riesgos laborales, o tienen “miedo” a reclamar sus derechos en materia de salud laboral (“antes se valoraban y respetaban más sus trabajos, sin embargo ahora no sólo se infra-valorizan sino que cada vez sufren más acoso o violencia por parte de sus alumnos/as y de los familiares de estos”).

De acuerdo con el informe, las reformas normativas en el sector educativo, exigidas especialmente al profesorado (como un mayor ratio en alumnado, crisis de valores, etc.), han contribuido al “deterioro”, cada vez mayor, de su salud física, psíquica y social. Según recoge, los problemas de salud laboral más comunes que sufren los docentes en cuanto a sus causas, consecuencias y algunas pautas o medidas (que sirvan en la práctica de PRL que debe existir en cada centro escolar), son: problemas de la voz, trastornos relacionados con las vías respiratorias, trastornos musculo esqueléticos, Burnout y violencia y acoso laboral.

Concretamente, el Burnout o “síndrome de estar quemado” es un tipo de estrés laboral, con consecuencias sobre la salud física de los trabajadores y las trabajadoras (efectos cardiovasculares, trastornos digestivos, etc.), así como en su salud psíquica (ansiedad, depresión, etc.), que puede afectar también a la salud social, relacionada con comportamientos y actitudes, y relaciones y estados de ánimo (propios y/o frente a otras personas).

En el contexto educativo, ese síndrome se caracteriza por:

  • Agotamiento físico y mental a consecuencia de su trabajo docente. “No poder dar nada más de sí mismo/a”.

  • Deshumanización. Por contacto permanente, sobre todo con alumnos/as, y también porque debido a que, en numerosas ocasiones, tienen que manejar las emociones humanas con los padres de todo el alumnado que esté a su cargo; en este caso, sus capacidades y motivaciones para sociabilizarse decaen, se generan actitudes de hostilidad, agresividad, etc.

  • Infra autovaloración laboral. Crisis de desarrollo profesional y/o vocacional que lleva al trabajador/a que padece este síndrome de desgaste de su profesión como docente, a que abandone su trabajo actual e incluso futuro, porque siente que su rendimiento profesional ha llegado a su fin.

De este modo, se implica en esta actividad diaria de la docencia una gestión de emociones y sentimientos que son necesarios controlar, para eliminar en lo posible dichas consecuencias, o sino reducirlas, según exige la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

A este respecto, el documento señala que en España, cada vez hay más conciencia sobre este problema, y, de forma específica, se está comenzando a relacionar el trabajo educativo con los riesgos psicológicos y sociales, como el burnout o síndrome de estar quemado, principalmente, entre el personal docente (de forma similar en otros sectores como médicos respecto a pacientes), dado que debido a su trabajo, “deben estar constantemente relacionándose con sus alumnos/as y padres de estos/as”.

De hecho, la creciente importancia que ha ido cobrando el burnout queda patente con la inclusión de este síndrome en el nuevo manual de “Clasificación Internacional de Enfermedades” (CIE-11), ubicándolo dentro de la categoría “Problemas asociados con el empleo o el desempleo”.

Igual que el estrés relacionado con el trabajo, la violencia y el acoso laboral son también riesgos psicológicos y sociales, de modo que los autores ponen de relieve en su texto la relevancia de que el centro de enseñanza cumpla con la Ley de Prevención con respecto a estos riesgos, no tolerándolos en ningún modo, y actuando desde el origen, impidiendo así que los conflictos o incidentes lleguen a materializarse en daños mayores, “que pueden llevar a estas personas trabajadoras a consecuencias tan perjudiciales para su salud, como suicidios, aislamiento absoluto, abandono de su trabajo, somatizaciones en enfermedades u otras patologías físicas, bajas laborales, etc.”

El documento incluye ejemplos de propuestas, medidas preventivas y de protección, o pautas para una lectura reflexiva que ayude a aplicar y mejorar la PRL de las personas que trabajan como docentes.

Se puede acceder al informe desde la página Web de UGT o bien directamente a través del siguiente enlace:

Prevención de riesgos laborales en educación

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