El pasado jueves 10 de octubre, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicó un comunicado, a través del cual subraya la importancia de dedicar la misma atención a la salud mental que a la salud física, y recuerda -como ha venido haciendo en los últimos años-, la necesidad de destinar recursos al cuidado de la salud mental, desde los servicios de Atención Primaria.

Para fundamentar su propuesta, apela a los datos del último informe de la Unión Europea “Estado de la salud en la UE” (OECD y Comisión Europea 2018), los cuales estiman que el 18,3% de la población española presentaría algún problema o trastorno mental; concretamente, un 6% de los españoles padecería ansiedad y un 4% depresión.

Según alerta la OCU, los problemas de salud mental influyen sobre el bienestar general de las personas que los presentan, así como sobre su salud física, “incrementando la probabilidad de desarrollar algunas enfermedades, agravándolas e incluso disminuyendo su esperanza de vida”.  

Las consecuencias de la falta de salud mental se reflejan también en la autonomía diaria de las personas que presentan estas problemáticas, su pleno desarrollo personal, afectivo o social.

Por ende, la Organización pone de relieve el elevado coste de los problemas psicoemocionales, sobre la sociedad en su conjunto: aumento de las visitas al médico de Atención Primaria y elevado consumo de psicofármacos –“lo que dispara el gasto sanitario”-, consecuencias sobre la productividad laboral de las empresas (“se incrementa la probabilidad de encontrarse en situación de baja laboral o incapacidad temporal o permanente y de aumentar el absentismo”), etc.

Dado que la mayor parte de estas demandas de índole psicológica son atendidas en Atención Primaria, se produce una saturación del servicio, de modo que la respuesta habitual es el tratamiento farmacológico, “a pesar de que el tratamiento de elección recomendado para los problemas de ansiedad y del estado de ánimo es la terapia psicológica”.

En este sentido, tal y como afirma la OCU, “las pastillas son capaces de controlar o mantener a raya la sintomatología… pero no intervienen en las causas del problema, con lo que el tratamiento dista mucho de ser eficaz y puede volverse crónico”. El resultado, manifiesta, “es que, mientras el consumo de psicofármacos aumenta en España (se ha disparado en dos años), son minoría los usuarios que han acudido al psicólogo, psicoterapeuta o psiquiatra”.

A este respecto, cita los resultados del proyecto piloto PsicAP (Psicología en Atención Primaria), que ponen de manifiesto cómo la intervención psicoterapéutica es mucho más eficaz que el abordaje habitual -farmacológico- (tres veces más en el caso de los problemas de ansiedad y cuatro veces más para la depresión), revelando una disminución en el consumo de psicofármacos y una reducción manifiesta en las visitas al médico de familia en Atención Primaria.

Añadido a lo anterior, lamenta la insuficiente presencia de Psicólogos Especialistas en Psicología Clínica en el Sistema Nacional de Salud, así como la obsolescencia de la Estrategia Nacional de Salud Mental, caducada hace ya 7 años.

La Organización concluye reiterando la importancia de invertir en salud mental, un objetivo que "incide directamente sobre el bienestar de las personas y reduce costes humanos y económicos, individuales y colectivos".

En este sentido, y en línea con lo que viene proponiendo desde hace años el Consejo General de la Psicología, la Organización considera prioritario abordar de forma eficaz el tratamiento de los problemas de salud mental, para lo que es fundamental llevar a cabo una serie de acciones, tales como: incrementar la presencia de psicólogos clínicos en los servicios de salud, destinar más recursos a labores de prevención y educación para la salud a todos los niveles, crear una especialidad de Psiquiatría Infanto-juvenil -si bien sería esencial crear también una de Psicología Infanto-juvenil-, actualización y publicación de la nueva Estrategia de Salud Mental, que concederá a la salud mental -y, especialmente a la prevención del suicidio- la atención que merece, etc.

Fuente: OCU

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