“El cambio climático está teniendo un impacto real en nuestra salud mental”. Así de tajante se muestra la Sociedad Australiana de Psicología (Australian Psychological Society-APS) en relación con este creciente problema, que define como “la mayor amenaza para la salud global del siglo XXI”.

Tal y como ha manifestado el presidente de la APS, los psicólogos están viendo un número cada vez mayor de clientes que afirman que “sus preocupaciones sobre el cambio climático y el futuro del planeta están teniendo un impacto negativo en su salud mental, incluyendo un incremento de síntomas de depresión y ansiedad”. Asimismo, en relación con la infancia, recuerda que los niños y las niñas sienten las mismas emociones sobre el cambio climático tan intensamente como los adultos, por lo que es fundamental hablar con ellos y ellas en positivo sobre este tema.

En este sentido, y manifestando que “la realidad del cambio climático es, ciertamente, aterradora, con peores pronósticos si se mantiene la situación actual”, la Sociedad Australiana de Psicología ha publicado un manual a través del cual ofrece información y recomendaciones sobre el modo de lidiar con la ansiedad y el estrés que supone, no sólo conocer la problemática del cambio climático, sino también sentirla como una amenaza.

De este modo, el documento confiere una parte muy importante a los sentimientos y las emociones (“cuando sentimos la amenaza del cambio climático, es más probable que estemos motivados para tomar medidas. Pero es también entonces, por supuesto, cuando sentimos una mayor angustia y preocupación”). Los sentimientos más comunes que pueden surgir son el miedo, la ira, la culpa, la vergüenza, el dolor, la pérdida o la impotencia, entre otros. Estos fuertes sentimientos pueden ser el resultado de temores directos sobre los fenómenos meteorológicos relacionados con el clima que nos afectan, o de angustia indirecta ante diversas preocupaciones, tales como el impacto del cambio climático en otros lugares, o sus consecuencias a corto y largo plazo a nivel mundial.  

De hecho, el manual pone de relieve el elevado porcentaje de personas que revelan sentir angustia ante el cambio climático. En respuesta a esta problemática, los expertos han identificado una variedad de estrategias de afrontamiento, algunas de ellas adaptativas (útiles), como la resolución de problemas y el afrontamiento expresivo o búsqueda de apoyo social, y otras desadaptativas (o inútiles), como la evitación, la negación, el optimismo irreal y las ilusiones.

Atendiendo a lo anterior, el texto recoge varias estrategias de afrontamiento adaptativo, estructuradas en cuatro categorías (a saber, conductuales, relacionales, cognitivas y emocionales), para ayudar a las personas a enfrentar la angustia debida al cambio climático:

Estrategias de conducta: ¿qué podemos hacer para manejar sentimientos de angustia?

  • Tomar medidas: comenzar a emprender acciones para reducir la huella de carbono es una estrategia de afrontamiento importante, dado que ayuda a las personas a manejar la angustia que experimentan.

  • “Descansar” del tema: mantenerse al día con un flujo constante de información, en realidad no resuelve el problema del cambio climático. Asimismo, se necesita una gran carga psicológica para exponerse constantemente a este estresante ambiental crónico, intangible y global. Por tanto, es esencial tomar un descanso de vez en cuando, por ejemplo, evitando ver constantemente noticias relacionadas con el cambio climático, tratando de pasar un día entero llevando a cabo otras actividades, etc.

  • Realizar actividades divertidas, que cultiven emociones positivas.

  • Mantener rutinas saludables: desarrollar hábitos alimenticios saludables, realizar ejercicio físico, higiene del sueño, salir y pasar tiempo en la naturaleza, ser espontáneos, etc.

Estrategias relacionales: ¿de qué modo podemos utilizar nuestras relaciones con los demás para ayudarnos a sobrellevar las preocupaciones?

Como seres sociales, nuestras relaciones con otras personas tienen un efecto poderoso y positivo, al ayudarnos a enfrentar las vicisitudes de la vida. Hay una amplia evidencia de los beneficios del apoyo social para hacer frente al estrés y la angustia, entre ellos, la mejora del bienestar psicológico y reducción de la angustia psicológica durante momentos estresantes.

Algunas estrategias en este sentido serían:

  • Compartir inquietudes, pensamientos y sentimientos sobre el cambio climático con amigos y personas de confianza.

  • Pasar tiempo con la comunidad, familiares y amigos, tanto con los que comparten los mismos valores, como con aquellos que no tienen los mismos intereses ambientales.

Estrategias cognitivas: ¿de qué manera podemos utilizar nuestros pensamientos para lidiar con los sentimientos de angustia?

Cuando estamos estresados, disminuye nuestra capacidad de pensar con flexibilidad. En esos momentos, confiamos más de lo habitual en los “atajos mentales” y podemos caer en una serie de patrones de pensamiento inútiles. Un ejemplo común es pensar en términos de “todo o nada” sobre un problema (“conducir automóviles es completamente perjudicial para el medio ambiente”).

El objetivo de las estrategias de afrontamiento cognitivo es identificar y luego reemplazar patrones de pensamiento inútiles. Si bien algunos pensamientos sobre el cambio climático pueden ser bastante racionales y realistas, dado el estado del medio ambiente, es posible que no sean particularmente útiles si generan sentimientos abrumadores de desesperación o enojo.

Con estas estrategias, se pretende reemplazar patrones de pensamiento catastróficos o de desesperación por otros más realistas ("El cambio climático está ocurriendo más rápido de lo esperado y la mayoría de los científicos creen que todavía hay una oportunidad para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero").

Algunas estrategias cognitivas propuestas en el documento son:

  • Evitar los juicios críticos, los “debería” y las suposiciones: por ejemplo, evitar sentirse culpable por no hacer lo suficiente para resolver el problema del cambio climático.

  • Equilibrar la acción con la reflexión: leer, escribir en un diario o un blog, hablar con personas con los mismos valores, etc., son actividades que pueden ayudan a reflexionar a las personas sobre lo que están haciendo a favor del medio ambiente y cómo se sienten. A su vez, esto puede ayudarles a mantenerse conectados con sus objetivos a corto y largo plazo, y a lidiar con el sentido de urgencia, pasando a una visión incremental del cambio.

  • Fomentar la esperanza: la esperanza es una parte muy importante para aquellas personas involucradas en acciones orientadas a proteger el clima. Este punto implica pasar de las preocupaciones o el temor sobre “el destino del planeta”, a un enfoque más positivo.

  • Recuperarnos mentalmente: los seres humanos somos capaces de mantener una gran concentración y esfuerzo. La capacidad de dirigir la atención, enfocar y bloquear las distracciones también nos permite ejercer moderación y tener más fuerza de voluntad y mejor autocontrol. Nuestra capacidad de autorregulación es esencial para funcionar de manera eficaz. El manual aconseja encontrar formas de restaurarnos psicológicamente. La restauración psicológica se basa en la recuperación de los recursos cognitivos y de la capacidad de respuesta ante la exposición a ambientes con cualidades restauradoras.

Estrategias de afrontamiento emocional: ¿cómo podemos trabajar con las emociones para ayudarnos a lidiar con sentimientos de angustia?

Comprometerse con el cambio climático puede evocar muchas emociones dolorosas, tanto para nosotros mismos, como a la hora de empatizar con los demás. Esta disposición a imaginar y sentir el dolor que otros pueden estar experimentando, puede añadirse a nuestro propio sufrimiento. Algunas estrategias orientadas a regular de las emociones para manejar los sentimientos son:

  • Tomar conciencia de nuestro propio cuerpo. Cuanto más consciente somos del cuerpo físico, más sintonizados nos sentimos con la sutileza de la emoción. Para algunas personas puede ser de utilidad expresar su tristeza llorando.

  • Reconocer los altibajos cíclicos de las emociones y aceptarlos, sabiendo que pasarán.

  • Abordar las situaciones y las emociones dolorosas con amabilidad y compasión. Permitirse sentir el sufrimiento o el dolor que se experimenta. La compasión se caracteriza por la generación de calidez, amabilidad y cuidado hacia nosotros mismos y los demás.

  • Admitir cómo nos sentimos, etiquetando las emociones ("siento vergüenza, culpa, ira, dolor, dolor, agobio, apatía..."). Poner los sentimientos en palabras activará la parte del cerebro que permite la regulación.

  • Validar los sentimientos. Reconocer que tiene sentido sentir lo que estamos sintiendo. "Tiene sentido que me sienta culpable por tomarme un descanso, ya que estoy profundamente preocupado por el cambio climático y tengo tantas ganas de que las cosas sean diferentes".

  • Reconocer que otras personas también pueden sentirse así. Esto se llama "humanidad compartida" y es una forma de contrarrestar la sensación de aislamiento que puede venir con el sufrimiento. De esta manera, reconocemos que el problema de uno es el problema de muchos.

Se puede acceder al documento desde la página Web de la APS, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Coping with climate change distress

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