Susana Al-Halabí1 y Emilio López-Navarro2

1Universidad de Oviedo

2Universidad de las Islas Baleares

Karl Menninger utilizaba la metáfora del pez enganchado al anzuelo para describir el comportamiento de las personas que tienen dificultades inusuales: “sus giros pueden parecer extraños para los otros peces que no comprenden las circunstancias; pero su chapoteo no es su sufrimiento, es su esfuerzo para liberarse de su sufrimiento”.

Las experiencias psicóticas forman parte de la diversidad humana y, como experiencia personal única, su comprensión no puede separarse de las circunstancias de la vida ni de su vivencia subjetiva.

No estamos ante una propuesta sencilla, pero sí parece claro, sin embargo, que la psicosis supone una ruptura en la vida de la persona que la sufre y que son necesarios nuevos paradigmas basados en modelos más comprehensivos que permitan replantear la forma de abordar este conjunto de trastornos.

En este contexto, los tratamientos psicológicos se han abierto camino durante los últimos años. Así, hace ya un lustro que algunas prestigiosas revistas científicas como The Lancet o Science y la guía clínica del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) dedicaron algunas de sus páginas al papel de la psicoterapia en la psicosis. En ellas señalaban la creciente atención que estaban cobrando las terapias psicológicas en el tratamiento de la esquizofrenia, considerando este trastorno como uno de los más desafiantes, tanto para la práctica clínica como para la explicación científica.

Pasados cinco años desde tales publicaciones, hoy ya podemos argumentar que existe suficiente investigación publicada, respaldada por una considerable experiencia clínica, que permite otorgar a los tratamientos psicológicos un lugar destacado en la psicosis, y que acompaña a un debate crítico con el (¿agotado?) modelo biomédico imperante. El péndulo que hace décadas estuvo del lado del enfoque neurobiológico, ha cambiado su mirada hacia la consideración de las experiencias psicóticas como algo personal, único y “con sentido”, cuyo deficiente abordaje por la falta de provisión de terapias psicológicas por parte de los sistemas sanitarios, constituye –en palabras de The British Psychological Society– una situación “escandalosa”.

En nuestro país la situación no es muy diferente. A pesar de contar con buenos psicólogos profesionales formados en el tratamiento de la casuística de las experiencias psicóticas, la realidad de la práctica clínica muestra un predominio de una visión casi exclusivamente biológica. Es más, en la actualidad aún persisten mitos y tabús sobre las psicosis, y no solo están presentes entre las personas con este tipo diagnóstico, sino también entre los propios profesionales de la Psicología (posiblemente lastrados por una larga tradición cerebro-centrista). Tanto en el Sistema Público de Salud como en la práctica privada, las alternativas ofrecidas para el tratamiento psicológico no siempre son prioritarias, a pesar de la creciente demanda de éstas. No obstante, parece que este panorama está cambiando paulatinamente. Por un lado, la terminología asociada a la psicosis ha ido mejorando con el paso del tiempo hasta llegar a una visión actual más esperanzadora, donde cobra especial relevancia la recuperación de una vida plena y con sentido, así como la construcción de nuevos significados sobre los acontecimientos vividos. Por otro lado, la implantación de la Psicoterapia se va abriendo camino en los diferentes aspectos señalados en las guías del NICE, a saber, los cuidados en todas las fases del trastorno psicótico, la prevención, la intervención temprana, los primeros episodios, la intervención comunitaria y los aspectos relacionados con la rehabilitación.

Es más, a día de hoy nos atrevemos a asegurar que en España estamos de enhorabuena en este sentido. Recientemente se ha publicado el excelente y pionero libro de “Tratamientos Psicológicos para la Psicosis” coordinado por el profesor Eduardo Fonseca Pedrero, un investigador y docente de reconocido prestigio. Este libro recoge, principalmente de la mano de autores españoles, las intervenciones psicológicas basados en la evidencia científica para la psicosis, además de otros capítulos más conceptuales y de aspectos relacionados con la evaluación clínica. Consideramos que esta obra supone una oportunidad inmejorable para eliminar los estereotipos previamente señalados. Sólo a través de una buena formación, información y sensibilización será posible llevar a cabo un cambio, más que necesario, en la forma de conceptualizar este conjunto de fenómenos psicológicos.

Dentro de los tratamientos psicológicos eficaces (remitimos al lector interesado al citado libro, que desarrolla cada uno de los tratamientos que se citan a continuación) se encuentran la ya conocida terapia cognitivo-conductual para los llamados síntomas psicóticos positivos, los tratamientos integrados multimodales, la terapia metacognitiva, las terapias contextuales, la terapia AVATAR y el diálogo abierto. Dentro del abordaje psicológico y social, cuentan con suficiente eficacia basada en la evidencia científica, las intervenciones psicoeducativas para la familia y las propias personas con psicosis, así como el manejo de casos y el tratamiento asertivo comunitario. Al final del camino, nos encontramos con los programas de rehabilitación cognitiva y, volviendo al principio, con intervenciones psicológicas preventivas para personas de alto riesgo.

En todo caso, la piedra angular de los tratamientos psicológicos consiste en proponer intervenciones centradas en la persona concreta, teniendo en cuenta su evolución, sus características previas, sus preferencias de tratamiento y el sentido o significado de su comportamiento, como en el caso del pez enganchado a un anzuelo que los demás no pueden ver. Para que este tipo de abordaje psicoterapéutico sea no sólo posible, sino también probable, The British Psychological Society considera que los servicios sanitarios tienen que cambiar de forma radical su marco de trabajo, de tal manera que pongan el énfasis en la prevención de estos problemas, y se inviertan medios y recursos para reducir las carencias y las desigualdades en el acceso al tratamiento

Ha sido un enorme empeño colectivo el que ha permitido que los tratamientos psicológicos estén disponibles para la psicosis. Confiamos en que el Sistema Nacional de Salud promueva su presencia ahora que ya se encuentran establecidos y disponibles.

Referencias:

Fonseca Pedrero, E. (Ed.). (2019). Tratamientos psicológicos para la psicosis. Madrid, España: Pirámide.

 

 

Susana Al-Halabí. Doctora en Psicología y Profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo. Es Especialista Universitario en Terapias de Tercera Generación y está habilitada como profesional en Psicología General Sanitaria. Es miembro adscrito del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental, CIBERSAM.

Emilio López-Navarro. Doctor en Psicología e Investigador Postdoctoral del Departamento de Psicología de la Universidad de las Islas Baleares. Está acreditado como Psicólogo General Sanitario y ejerce como evaluador del Programa PIR del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Es miembro del grupo EVOCOG adscrito al CSIC.

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