Lo más destacable del colectivo de personas con discapacidad es su baja participación en el mercado laboral.

Esta es una de las principales conclusiones recogidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), de acuerdo con los últimos datos del Empleo de las Personas con Discapacidad (EPD), una operación de periodicidad anual que tiene como objetivo analizar la situación respecto al mercado laboral (ocupados, parados, inactivos) del colectivo de personas con edades comprendidas entre los 16 y 64 años y con discapacidad oficialmente reconocida, en un grado mayor o igual al 33%.

Tal y como señala el INE, la EPD es fruto de un convenio de colaboración con el IMSERSO y la Seguridad Social, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Servicios Sociales, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la Fundación ONCE.

A razón de los datos pertenecientes a 2018, hay 1.899.800 personas con discapacidad en edad de trabajar (de 16 a 64 años), lo que supone el 6,3% de la población total en edad laboral.  

De esta cifra, 654.600 son activos, con un mayor porcentaje de hombres, más peso del grupo de 45 a 64 años y menor representación de personas con estudios superiores que en los activos sin discapacidad.

Para la población ocupada con discapacidad (489.500 personas en 2018) se observan las mismas diferencias en cuanto a sexo, edad y nivel educativo que las señaladas para los activos en comparación con los ocupados sin discapacidad. Asimismo, la distribución por antigüedad en la empresa es similar en ambos grupos, con la particularidad de que el porcentaje de ocupados en el tramo “más de tres años” es ligeramente superior en las personas con discapacidad.

La mayoría de los trabajadores con discapacidad en 2018 son asalariados, tienen contrato indefinido, jornada completa y desempeñan su actividad en el sector Servicios.

El porcentaje de asalariados con discapacidad en las empresas de 50 o más trabajadores del sector privado es del 2,3% (este porcentaje comprende las entidades especializadas en la inclusión social de las personas con discapacidad).

Con respecto al paro, en la población con discapacidad hay mayor porcentaje de hombres, de personas de 45 a 64 años y de desempleados con estudios primarios y secundarios que en los parados sin discapacidad. Por contra, hay menor representación de parados con estudios superiores y de personas de 16 a 24 años.

El INE subraya la baja participación del colectivo de personas con discapacidad en el mercado laboral. A este respecto, pone de relieve una serie de datos que evidencian la reducida tasa de actividad en 2018, cifrándola en 34,5% (esto es, más de 43 puntos inferior a la de la población sin discapacidad), y su leve descenso con respecto a 2017 (medio punto menos)

De igual modo, se observa que la tasa de paro supera en más de 10 puntos a la de la población sin discapacidad (25,2% frente a 15,1%), si bien esta tasa se ha reducido un punto en relación con el año 2017 (dos en el caso de las personas sin discapacidad).

Tal y como sucede para la población general, las mujeres con discapacidad tienen menos presencia activa en el mercado laboral. Sin embargo, el INE destaca que su tasa de actividad se aproxima a la masculina más que en la población sin discapacidad (33,6% frente a 35,1%).

De acuerdo con la edad, la población más joven es la que presenta una mayor incidencia de desempleo en 2018, dándose mayores tasas de actividad se dieron en el grupo de 25 a 44 años, tanto para las personas con discapacidad como para el resto de la población.

Por otro lado, los mayores descensos en las tasas de paro se detectan en el grupo de 45 a 64 años en la población con discapacidad y en el de 16 a 24 años para la población sin discapacidad (la tasa se ha reducido en 1,4 y 4,3 puntos, respectivamente).

Según manifiesta el INE, los datos ponen de relieve que la participación laboral “está muy determinada por el tipo e intensidad de la discapacidad”: a mayor grado de discapacidad, menor tasa de actividad. Así, las cifras apuntan que las personas con déficits auditivos presentan mayores tasas de actividad (58,0%), en comparación con aquellas con trastorno mental, que registran las menores tasas de actividad laboral (29,1%).

En casi todos los grupos de discapacidad se ha producido un descenso de las tasas de actividad respecto a 2017.

Atendiendo a las Comunidades Autónomas, las mayores tasas de actividad dentro del colectivo de las personas con discapacidad en el año 2018 se registran en la Comunidad de Madrid (42,3%), Cantabria (40,4%) y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (53,7%). En cambio, las menores tasas de actividad se registran en Canarias (27,4%), Principado de Asturias (29,1%) y Andalucía (29,7%).

Fuente: INE

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