Las condiciones de salud mental son las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Las intervenciones psicológicas y sociales para los problemas en este ámbito de la salud pueden tener un papel clave en su tratamiento; sin embargo, la aplicabilidad de los hallazgos en entornos de escasos recursos puede ser un desafío.

Con esta introducción, se presenta un estudio publicado en la revista The Lancet Psychiatry, a través del cual se analiza la evidencia relativa a la eficacia de las intervenciones psicológicas y sociales en el abordaje de la salud mental, en países de bajos y medianos ingresos.

Para ello, los investigadores realizaron una revisión general de los metaanálisis de estudios aleatorios realizados en estos países. Se encontró sólida evidencia de la eficacia de las intervenciones psicológicas y sociales en adultos con depresión en entornos humanitarios y en adultos con trastornos mentales comunes. Asimismo, se detectó una fuerte asociación con resultados funcionales para las intervenciones psicológicas y sociales en personas con esquizofrenia, con depresión y personas con trastorno de estrés postraumático en entornos humanitarios.

En niños y niñas que viven entornos humanitarios, y en aquellos y aquellas con conducta disruptiva, las intervenciones psicológicas y sociales fueron apoyadas por evidencia sugestiva de eficacia. 

Los autores del estudio concluyen señalando la evidencia existente en torno al beneficio de las intervenciones psicológicas y sociales en salud mental en países de bajos y medianos ingresos. No obstante, recuerdan que la fuerza de las asociaciones y la solidez de la evidencia son bastante variadas, dependiendo de la condición de salud mental objetivo, el tipo de población y el entorno, así como el resultado de interés. Esto debe considerarse para el desarrollo de programas e implementación de políticas en este tipo de países y debe impulsar estudios adicionales para mejorar la fortaleza de la base de evidencia.

Dado el impacto de los problemas de salud mental en la carga global de enfermedad y teniendo en cuenta las consecuencias que tiene sobre las personas y la sociedad el no abordar estas problemáticas, las conclusiones de este estudio -en línea con otras investigaciones en este mismo contexto-, ponen de relieve la importancia de llevar a cabo acciones inmediatas para expandir los servicios de salud mental y reducir la brecha global de tratamiento (cuyo porcentaje, según la OMS, asciende a más del 75% en muchos países de bajos y medianos ingresos).

Los datos recogidos avalan, una vez más, la trascendencia de implementar intervenciones específicas de salud mental basadas en la evidencia en los países de bajos y medianos ingresos, donde reside el 90% de la población mundial.

A este respecto, tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (2019), es fundamental brindar atención a la salud mental en países de bajos y medianos ingresos y en aquellos afectados por conflictos, siendo necesario priorizarla, especialmente, teniendo en cuenta los vínculos bien establecidos entre salud mental, funcionamiento y desarrollo de un país (de hecho, la PAHO (2018) advierte de que muchas cargas sobre la salud aumentan en contextos humanitarios por la grave alteración de la gobernanza y de las infraestructuras sanitarias, así como por el menoscabo de los servicios de protección social y de salud).

Atendiendo a lo anterior, la OMS considera que para ofrecer la atención requerida, es esencial el desarrollo de servicios integrados de salud mental y atención social en entornos basados en la comunidad, incluyendo intervenciones psicológicas y sociales que fortalezcan la autoayuda y el respaldo comunitario.

Estas mismas conclusiones fueron puestas de manifiesto a finales de 2018, en un artículo publicado por The Lancet, a través del cual se deploraba la “sorprendente escasez” de gasto gubernamental en salud mental y ayuda para el desarrollo de la salud mental en muchos de los países de medianos y bajos ingresos, poniendo como ejemplo, el caso de los trastornos depresivos, en los que “solo una de cada cinco personas pertenecientes a países de ingresos altos y solo una de cada 27 personas en países de ingresos bajos y medios, reciben un tratamiento mínimamente adecuado”.

En este sentido, The Lancet lleva más de una década impulsando un movimiento por la salud mental global, a través del cual resalta la creciente carga de los trastornos mentales a nivel mundial e insta a la acción urgente, para ampliar los servicios orientados a las personas que viven con problemas de salud mental y cerrar la importante brecha de tratamiento, especialmente, en los países de bajos y medios ingresos.

Como ya informó Infocop Online en su momento, una nueva Comisión Lancet ha reevaluado la agenda global de salud mental en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprovechando la oportunidad que ofrecen los mismos para establecer futuras líneas de acción. De este modo, la Comisión Lancet sobre salud mental global y desarrollo sostenible propone que la agenda global de salud mental se amplíe, desde un enfoque dirigido a la merma de la brecha de tratamiento, hasta la mejora de la salud mental de poblaciones enteras y la reducción de la contribución de los trastornos mentales a la carga global de la enfermedad, abordando las carencias en la prevención y la calidad de la atención.

Para lograr el propósito de mejorar la salud mental para todos, la Comisión sugiere cuatro innovaciones. En primer lugar, teniendo en cuenta la existencia de pruebas sólidas sobre la eficacia de las terapias psicológicas y sociales en el tratamiento de los problemas de salud mental, y considerando el escaso acceso a profesionales debidamente cualificados en muchos países, propone como base para la atención de la salud mental, la implementación de servicios basados en la comunidad, con intervenciones psicológicas y sociales llevadas a cabo por profesionales de la salud. Segundo, indica que las tecnologías digitales deben aprovecharse para ayudar a difundir información sobre trastornos mentales comunes, formando y sensibilizando a la sociedad en torno a los mismos, en aras de facilitar el diagnóstico a través de herramientas de evaluación digital, realizar tratamientos de apoyo a través de programas de autogestión online, etc. En tercer lugar, la atención basada en la comunidad y en el servicio hospitalario debe coordinarse para conseguir un modelo de atención equilibrado y personalizado para cada configuración de recursos. Por último, deben implementarse intervenciones basadas en la comunidad, orientadas a reducir el estigma y la discriminación de los problemas de salud mental, con el fin de fomentar la búsqueda de ayuda y la demanda de la atención necesaria.

Con la implementación de estas recomendaciones de la Comisión Lancet, podrían alcanzarse los objetivos de salud mental, junto con muchos otros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Referencias:

Barbui, C., Purgato, M., Abdulmalik, J., et al. (2020). Efficacy of psychosocial interventions for mental health outcomes in low-income and middle-income countries: an umbrella review. Lancet Psychiatry (published online Jan 13.). https://doi.org/10.1016/S2215-0366(19)30511-5

Charlson, F., van Ommeren, M., Flaxman, A., Cornett, J.,  Whiteford, H., y Saxena, S. (2019). New WHO prevalence estimates of mental disorders in conflict settings: a systematic review and meta-analysis. The Lancet (disponible online).

Herrman, H., Kieling, C., McGorry, P., Horton, R., Sargent, J., y Patel, V. (2018). Reducing the global burden of depression: a Lancet–World Psychiatric Association Commission. The Lancet (25 de octubre). Recuperado de: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)32408-5 

Lovero, K., Giusto, A.M., y Wainberg, M. (2020). Evidence for efficacy of psychosocial interventions in LMICs. Lancet Psychiatry (published online Jan 13.). DOI: https://doi.org/10.1016/S2215-0366(19)30531-0

Frankish, H., Boyce, N., y Horton, R. (2018). Mental health for all: a global goal. The Lancet. Published online: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)32271-2/fulltext

PAHO (2018). Aceleración mundial de las medidas para promover la salud de los adolescentes (Guía AA-HA!): Orientación para la aplicación en los países. Washington, D.C.: Organización Panamericana de la Salud; 2018. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.  

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