José Mª Prieto y Miguel Ángel Santed (coords.) 

Reseña de Jesús Saiz Galdós

Departamento de Psicología Social, del Trabajo y Diferencial

Universidad Complutense de Madrid

Editorial: EOS Instituto de Orientación Psicológica Asociados

272 páginas

Este es un libro tan amplio y profundo como específico. Surge de unas jornadas que llevaron el mismo título, y en las que participaron los diecisiete autores de sus trece capítulos. Así, con este abanico de especialistas, el lector tiene asegurada una riqueza exquisita de conocimientos sobre la temática.

El libro está convenientemente dividido en tres apartados. El primero versa sobre la meditación como una práctica milenaria, presente en todas las culturas, pero con formatos diferentes.

El primer capítulo procura desentrañar un enigma: desde cuando la meditación aparece como práctica y estilo de vida, por lo menos diez siglos antes de la era contemporánea.

También se pasa revista a la praxis meditativa en religiones, colectivos monásticos o individualidades eremíticas anteriores al siglo X. Circunscriben la meditación con multitud de ejemplos y referencias para, finalmente, dirigir la atención del lector hacia sus piezas fundamentales y dejar clara la diferencia existente entre meditación y atención plena (o Mindfulness).

En el segundo capítulo se diferencia entre hipnosis, auto-hipnosis y meditación. Hay dos extremos: instrucciones con voz sugerente para focalizar la atención y logro de resultados específicos a corto plazo (hipnosis), o precisas instrucciones comportamentales con voz neutra sobre cómo hacer para mantener la atención vigilante con resultados generales y a largo plazo (meditación). La auto-hipnosis tiene que ver con buscar uno mismo resultados específicos a largo plazo.

El tercer capítulo examina las indicaciones y contraindicaciones de las prácticas meditativas, diferenciando entre efectos psicológicos negativos (por ejemplo, desconexión emocional), alteraciones psicopatológicas (alucinaciones) y efectos espirituales negativos (crisis de fe). Años de práctica meditativa han sustentado, secularmente, el reconocimiento de maestros espirituales en casi todas las religiones, de suerte que adentrarse sin formación y trabajo de base previo suele ser contraproducente en la dirección de sesiones de meditación. Finalmente, su autora nos señala que, la meditación disociada de otras formas de trabajo interior, puede conducir a meditadores narcisistas y recuerda el efecto psicológico negativo del bypass espiritual, ante el cual meditadores y profesionales de la salud deben estar atentos.

El capítulo que le sigue tiene dos partes. De un lado, los años de estudios psicológicos de raigambre chamanísticas donde las vivencias de trance y éxtasis se han propiciado ritualmente.  De otro se describe el proceso Oxigeme, que trabajan en consulta, recurriendo a importantes referentes teóricos y a investigaciones, propias y ajenas, algunas con tesis doctorales.

A partir de aquí se inicia un segundo bloque de escritos. El lector encontrará seis capítulos que explícitamente describen aspectos relacionados con el Mindfulness.

El quinto capítulo nos ofrece una guía evolutiva del desarrollo de la consciencia, concluyendo en la necesidad de alcanzar un desarrollo de la misma tal, que nos permita no sólo avanzar como individuos, sino, lo que es más importante, como colectivo, especie en constante peligro de extinguirlo todo.

El próximo autor, partiendo del origen del término Mindfulness, Sati o recta atención, y su relación con el Óctuple Sendero budista, nos recuerda que, en su sentido original, la recta atención o Mindfulness estaba dirigida al desarrollo personal. Desde ahí describe su programa Mindfulness Based Mental Balance, el cual define como un “método occidentalizado para enseñar la práctica de la meditación” y que, de forma análoga a las tradiciones budistas, no tiene otro objetivo primario distinto que el “despertar”.

Posteriormente, se nos presenta un ambicioso trabajo que explora el Mindfulness en la psicología clínica. Su autor encuentra la presencia del Mindfulness en terapias de tercera generación, específicamente en el Programa de Reducción del Estrés Basado en Mindfulness (MBSR), Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT), Terapia Comportamental Dialéctica (DBT) y Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Además, cuenta con una esmerada revisión del apoyo empírico de estas terapias en las tres guías clínicas más prestigiosas (APA, NICE y APS). Finalmente, hace un llamamiento al “camino de en medio” y denuncia que tan equivocado es considerar al Mindfulness como una panacea en la clínica, como el tratar de desprestigiarlo calificándolo de acientífico.

En el octavo capítulo su autora nos habla de los programas de Mindfulness y Compasión aplicados en el ámbito educativo, en profesores y alumnos. Con los primeros busca la reducción del estrés y su bienestar emocional, mientras que con los segundos lo enfoca a problemas de atención, conducta, autoestima y dificultades en el establecimiento de relaciones de amistad. Además, nos informa del programa AMBAR para docentes y del programa “Pensando en las Emociones con Atención Plena” para niños.

El siguiente capítulo versa sobre la aplicación del Mindfulness como estrategia de recuperación en el trabajo. Su autora demuestra la urgencia que tienen las organizaciones de mejorar los contextos laborales, e incluso describe las “quiet rooms” que importantes empresas fuera de España disponen para sus trabajadores. Finalmente, reconoce que estas prácticas son compatibles con otras mejoras estructurales que las empresas deberían acometer para asegurar la salud de sus trabajadoras y trabajadores.

En el capítulo titulado Autogenetics 3.0, su autor nos ofrece un recorrido de la evolución de esta técnica, apoyándose en estudios psicofisiológicos, observaciones clínicas y experimentación introspectiva. Este desarrollo permite al lector recordar la técnica clásica de entrenamiento autógeno de Schultz hasta llegar a la propuesta moderna integradora del propio autor del capítulo.

A partir de aquí se abre un nuevo bloque: el tercero, que bajo el título “espiritualidad y trascendencia: un hallazgo multi-milenario”, reúne tres últimos capítulos que se distancian aparentemente de la técnica del Mindfulness, sin abandonar la meditación.

En el primero de ellos, sus autoras describen la evolución histórica de la relación amor-odio entre la ciencia y la religión/espiritualidad, hasta llegar al momento presente, en el que la Psicología de la Religión y Espiritualidad parece estar sirviendo de puente con conceptos, por ejemplo, como la “inteligencia espiritual” o aplicaciones en el campo de la salud y el bienestar. Además, este capítulo incluye un estudio inédito de las autoras que profundiza, cuantitativa y cualitativamente, sobre el concepto de espiritualidad en una muestra de más de 200 personas.

El siguiente capítulo, aunque trata del acompañamiento espiritual en el proceso de morir, bien puede aplicarse a tantas otras profesiones que en el ámbito sociosanitario lidian con el sufrimiento y el dolor humano. Aquí, su autora nos recuerda que la principal herramienta de intervención es uno mismo, por lo que lo mejor que puede hacer el profesional es buscar una conciencia de las dimensiones espirituales en su propia vida y apoyarse en un proceso de reflexión para la práctica de la presencia compasiva con sus pacientes. Este capítulo ha sido escrito con una clara vocación aplicada, y en el mismo, el lector podrá encontrar herramientas, estrategias y ejemplos que le podrían ayudar en su práctica profesional.

El último capítulo se centra en la tradición budista llamada Vipassana que es el antecedente multisecular de la nueva pauta contemplativa bautizada como Mindfulness en el siglo XX. Abundan las palabras en sánscrito que se acotan indicando a qué aluden en la terminología occidental. Se trata, pues, de un enfoque transcultural, habitual en quienes han realizado viajes y lecturas hinduistas, budistas, taoístas.

Resulta interesante percatarse de que el último capítulo bien podría ser de los primeros. Si con la carpa que salta a contracorriente en la acuarela japonesa que ilustra la portada, los coordinadores de la obra nos sugieren que quienes van contracorriente no suelen perjudicar a nadie, únicamente quieren llegar a donde la mayoría no llega, con el orden y estructura del libro parece que nos hablan del círculo, movimiento infinito... Y es que seguramente, después de leerlo, quedan las mejores aventuras y experiencias reservadas para quien se atreva con su práctica…

Con todo esto, debemos celebrar el nacimiento de una obra que, respondiendo a las necesidades y demandas sociales actuales, se enfrenta a una temática imprescindible de estudiar para profesionales de la psicología y, por qué no decirlo, de otras disciplinas que también lidian con la profundidad humana. Además, su lectura resulta ser un regalo para cualquier persona que busca una forma seria de entender y aplicar, desde una perspectiva psicológica, la espiritualidad y la meditación.