Marisa Páez-Blarrina*, Olga Gutiérrez-Martínez**, Sonsoles Valdivia-Salas* y Carmen Luciano-Soriano*

Universidad de Almería* y Universidad de Granada**

El artículo de Páez-Blarrina, Gutiérrez-Martínez, Valdivia-Salas y Luciano-Soriano (2006), aparecido en el último número de la revista International Journal of Psychology and Psychological Therapy, expone la relevancia que tienen los valores personales como componente necesario del tratamiento psicológico y las ventajas que se derivan de su abordaje explícito a lo largo del proceso terapéutico. Se muestra la importancia de analizar los valores del cliente implicados en la práctica de la Psicología Clínica y se describe el lugar que dan a los valores las terapias más relevantes.

 

Se discute además el papel de los valores del terapeuta y la necesidad de que éste aprenda a discriminar cuándo sus propios valores funcionan como barreras en el proceso clínico, entorpeciendo el curso de la terapia. En este contexto, se expone la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) como terapia centrada explícitamente en los valores personales del cliente.

Amén del amplio campo interdisciplinario y los distintos niveles de análisis pertinentes al tema de los valores, las autoras se centran en el concepto de valor personal desde un punto de vista psicológico, entendiendo valor como ‘lo que uno quiere verse haciendo’ a la larga en las diferentes facetas que son importantes en su vida (familia, amigos, trabajo, ocio, etc.). Éste es el aspecto central en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que promueve estar abierto a contactar y notar los pensamientos, sensaciones, sentimientos y recuerdos (en suma, los eventos privados) que surgen cuando uno se comporta en direcciones de valor (véanse manuales en Dahl, Wilson, Luciano y Hayes, 2005; Hayes y Stroshal, 2004; Hayes, Stroshal y Wilson, 1999; Luciano, 2001; Pérez Álvarez, 1996; Wilson y Luciano, 2002). A diferencia de otros enfoques clínicos, ACT se apoya en los datos de la investigación básica y clínica sobre la transformación de funciones que opera en los métodos y estrategias de cambio contextual que la conforman.

En este sentido, ACT se nutre de un programa estructurado de investigación en torno al lenguaje y la cognición y cómo estos aspectos pueden contribuir al desarrollo de la psicopatología y su cambio (véase Barnes-Holmes, Barnes-Holmes, McHugh y Hayes, 2004; Hayes, Barnes-Holmes y Roche, 2001; Luciano y Hayes, 2001; Luciano, Rodríguez y Gutiérrez, 2004; Whelan y Barnes-Holmes, 2004).

La ACT se apoya en los valores del cliente como un elemento crucial, para promover el cambio comportamental, de ahí la importancia de su trabajo explícito en el ámbito clínico. Desde el punto de vista contextual funcional los valores no serían sentimientos o juicios de valor, en ACT valorar es actuar, comportarse en dirección a lo que uno quiere para su vida en los distintos momentos y circunstancias vitales entendiendo que las trayectorias de valor se construyen a lo largo de la vida.

Esta terapia parte de la concepción de que cuando una persona busca ayuda psicológica, ya sea por su ansiedad, depresión, porque le turban recuerdos negativos, los sentimientos de culpa le amargan, o muestra cualesquiera síntomas psicológicos, a la base de este sufrimiento se encuentra el anhelo por vivir una vida más rica, más libre y plena, incluso cuando dice no querer nada. En otras palabras, a la base del malestar que traen los clientes a nuestras consultas y en que ocupan su día a día, están las cosas más importantes y que ellos más valoran y quieren para sus vidas: si no estuviesen sus hijos, si no amaran a su pareja, si no les importase su trabajo, sus actividades sociales, etc. ¿por qué buscarían ayuda para dejar de estar deprimidos?

Así pues en ACT, todo el proceso terapéutico parte de la asunción de que el problema del cliente no es tener ciertos pensamientos (recurrentes, obsesiones, temores, preocupaciones excesivas, etc) o sentimientos negativos (ansiedad, depresión, angustia, miedo, etc.), sino que el problema viene dado por el modo en el que actúa para controlar estas reacciones.

Estudios sobre regulación verbal han permitido entender cómo el seguimiento de ciertas reglas para vivir (p. ej. si estoy ansioso no puedo seguir trabajando, cuando me sienta más seguro volveré a cultivar mis relaciones sociales) terminan limitando nuestras vidas y restringiéndolas al hecho de quitar, eliminar o suprimir estas reacciones negativas (ansiedad, inseguridad, miedo, etc.).

 

Las numerosas acciones para controlar pueden ser infructuosas en ciertas condiciones y hasta perjudiciales, además de centrar a la persona en dicha sintomatología dejando de lado el cuidado de las facetas que son relevantes para la misma (p.ej. trabajo, formación, ocio, etc.) (para una exposición detallada de la literatura sobre funciones verbales y su influencia en el mantenimiento y cronificación de los problemas psicológicos, ver la serie especial de artículos dedicados a la Teoría del Marco Relacional (RFT) que publica la revista International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 2004, v. 4 y 5).

De forma diferente a otros enfoques de la Psicología Clínica, ACT parte de un concepto de salud psicológica definida por un repertorio amplio y flexible de acciones orientadas a los valores personales y no por la ausencia de ciertos estados cognitivos y emocionales valorados negativamente (ansiedad, preocupaciones, tristeza, miedo, etc.). Desde ACT se asume que esas reacciones son parte de la condición humana y que el verdadero problema radica en no admitirlos cuando se interponen para efectuar acciones valiosas encaminadas a aspectos de la vida que importan. Si este patrón se cronifica, puede terminar conformando un patrón de funcionamiento rígido denominado Trastorno de Evitación Experiencial (TEE) (Luciano y Hayes, 2001), dimensión funcional diagnóstica desarrollada como modelo de psicopatología y propuesto desde el contextualismo funcional.

Es a partir de este sistema sobre el que se trabaja en ACT utilizando diferentes métodos, unos dirigidos a la clarificación de valores y otros a la de-fusión para la toma de perspectiva (notar la presencia de pensamientos molestos, observarlos desde la perspectiva del yo o dándose cuenta de ello y hacer aquello que convenga por los valores personales). Por tanto, todos los métodos en ACT (paradojas, metáforas y las numerosas prácticas de exposición a pensamientos y sensaciones) están dirigidos a que la persona viva de manera responsable y coherente con los aspectos que ella misma define como fundamentales.

Finalmente, se destaca el papel que juegan los valores del terapeuta, y se alerta sobre el riesgo de que éstos se impongan en el proceso terapéutico. Para evitar esto, desde ACT se promueve el autoconocimiento del terapeuta, la discriminación de su propio comportamiento en sesión, la formación específica en la terapia y el trabajo de supervisión dirigido al conocimiento y el debate abierto sobre valores, lo cual redundará en el desarrollo de una conducta más profesional.

Ver bibliografía del artículo.

El artículo original al que se hace referencia, puede encontrarse en la revista International Journal of Psychology and Psychological Therapy: Páez-Blarrina, M., Gutiérrez-Martínez, O., Valdivia-Salas, S. y Luciano-Soriano, C.(2006): Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la importancia de los valores personales en el contexto de la terapia psicológica. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 6 (1), 1-20.

Sobre las autoras:

Marisa Páez Blarrinas es licenciada en Psicología por la Universidad del Aconcagua, Mendoza, Argentina y Doctora por la Universidad de Almería, España, su tesis doctoral versó sobre el tema de los valores en ACT y el afrontamiento del dolor con varias publicaciones sobre el tema. Pertenece al grupo de Investigación de Análisis Experimental y Aplicado del Comportamiento (GI/AEAC) de la Universidad de Almería. Actualmente desempeña su labor como psicóloga en la Asociación Española Contra el Cáncer en la Junta Provincial de Almería.

Carmen Luciano Soriano es doctora por la Universidad Complutense de Madrid (1984) y Catedrática de Psicología (1995). Actualmente es directora del GI/AEAC. Ha dirigido diversos proyectos de investigación y numerosas tesis doctorales, entre ellas las del resto de las autoras de este artículo, sobre análisis funcional del lenguaje en el ámbito de la transformación de funciones y aplicaciones y análisis de ACT. Es autora de numerosas publicaciones resaltando las aportaciones en ACT aplicada a diversos problemas clínicos en 2001 y el primer manual en castellano de esta terapia.

Olga Gutiérrez Martínez es doctora por la Universidad de Almería (2003). Su tesis doctoral se centró en la aplicación de ACT al estudio del dolor. Ha completado su formación en Estados Unidos e Irlanda con otros grupos de investigación especializados en ACT. Ha publicado varios artículos sobre valores, dolor y transformación de funciones. Actualmente tiene un contrato de investigación post-doctoral en la Universidad de Granada y mantiene la colaboración con el GI/AEAC.

Sonsoles Valdivia Salas es doctora por la Universidad de Almería (2005). Ha completado su formación como terapeuta e investigadora en Estados Unidos. Destacan sus aportaciones sobre la transformación de funciones motivacionales y sus implicaciones para la terapia. Actualmente pertenece al GI/AEAC en el que sigue desarrollando su labor investigadora como contratada post-doctoral.

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