Ana López y Elisardo Becoña

Universidad de Santiago de Compostela

La demanda de tratamiento por problemas con el consumo de cocaína continúa creciendo en España. Junto a los problemas derivados directamente del consumo de cocaína, en los últimos años está cobrando relevancia el análisis de la presencia de problemas psicopatológicos en las personas que demandan tratamiento por problemas con el consumo de drogas.

Ochoa (2000), Rosenthal y Westreich (1999), San (2004) y Swendsen y Merikangas (2000) señalan que es necesario evaluar la presencia de problemas psicopatológicos en estas personas porque implica la existencia de condiciones de mayor cronicidad, resistencia elevada al tratamiento y un deterioro psicosocial más severo. Además de facilitar la definición del plan de intervención en el problema con el consumo de drogas, la evaluación nos facilita una visión global del paciente y de sus problemas.

 

Entre los autoinformes utilizados en el campo de las drogodependencias para evaluar a consumidores de cocaína, destaca el SCL-90-R (Derogatis, 2002). Este instrumento evalúa el malestar subjetivo, pero sin hacer una valoración diagnóstica. Facilita un perfil muy amplio de los síntomas piscopatológicos del paciente y tiene un importante respaldo en el área de investigación de las drogodependencias. Permite conocer el malestar que está padeciendo el paciente en la última semana, y por lo tanto, nos permite contar con una medida específica para evaluar la mejoría o empeoramiento percibido por el paciente a medida que avanza el tratamiento.

El objetivo del presente estudio es evaluar con el SCL-90-R una muestra de personas con dependencia de la cocaína que están en tratamiento en Centros de Drogodependencias, y determinar si hay diferencias significativas en función de diversas variables sociodemográficas y características del consumo. 

Participaron 115 personas, 99 hombres y 16 mujeres, que estaban en tratamiento en seis Centros públicos de Drogodependencias de Galicia con diagnóstico de dependencia de la cocaína. Para poder hacer la evaluación sin que interfirieran los síntomas relacionados con la intoxicación o la abstinencia, se seleccionaron a pacientes que llevaban sin consumir esta droga un mínimo de tres semanas y un máximo de seis.

Los resultados obtenidos indican que las escalas de síntomas de depresión (1,03), obsesión-compulsión (1,01), ideación paranoide (1,0) y sensibilidad interpersonal (0,87), son las que tienen una puntuación media más alta. Coinciden con estudios realizados previamente con consumidores de cocaína (abuso / dependencia).

Respecto a la clasificación de los sujetos en función de las tres tablas de baremos del SCL-90-R (normal, temporo-mandibular y psiquiátrica), hay un 36,5% que se clasifica en la población psiquiátrica. Es decir, el malestar percibido por estos sujetos en el momento de ser evaluados con el SCL-90-R, es similar al de la población psiquiátrica en uno de cada tres. 

 

Al comparar las puntuaciones medias obtenidas por esta muestra de personas dependientes de la cocaína con las puntuaciones medias de población normal que se utilizaron como baremos en la validación del SCL-90-R en España (ver figura 1), observamos que las personas con dependencia a esta sustancia tienen puntuaciones medias superiores en todas las escalas del SCL-90-R. Las escalas en las que hay una mayor diferencia entre dependientes de la cocaína y población normal son las de ideación paranoide, psicoticismo y obsesión-compulsión.

Figura 1. Puntuaciones medias en las escalas del SCL-90-R de la muestra de dependientes de la cocaína y el baremo en población normal

Respecto a la existencia de diferencias significativas en función de diversas variables sociodemográficas y características del consumo, la variable más relevante que aparece es la cantidad máxima de cocaína consumida en un día. Consumir importantes cantidades de cocaína en poco tiempo está relacionado con un mayor malestar percibido por el sujeto y con la presencia de un mayor número de síntomas de hostilidad, ansiedad, psicoticismo e ideación paranoide, en contraste con los sujetos que no han realizado consumos tan altos de cocaína.

Los anteriores resultados son de gran relevancia de cara a la puesta en práctica del tratamiento de las personas con problemas de consumo de drogas. Cuando una persona acude a un Centro de Drogodependencias demandando tratamiento, es con frecuencia porque presenta un nivel de malestar derivado de dicho consumo (Barrio-Anta, López-Gigosos, de la Fuente de Hoz, y Rodríguez-Artale, 1997; Bobes, Sáiz, González y Bascarán, 2001; Muga, 2001), de ahí la explicación de que la puntuación media de estos sujetos sea superior a la media de la población normal.

En muchos casos, este malestar va a disminuir con la intervención terapéutica sobre el problema con el consumo de drogas, pero en otros, puede precisar una intervención específica. Si las puntuaciones son muy altas en alguna de las escalas de síntomas o si, a medida que avanza el tratamiento se observa que no hay una mejoría en los síntomas psicopatológicos que presenta la persona, es preciso realizar una evaluación más específica de dichos síntomas y diseñar una intervención sobre los mismos. La presencia de problemas psicopatológicos puede interferir en el tratamiento del problema con el consumo de drogas, por lo que siempre es necesario tenerlos en cuenta.

Referencias bibliografía del artículo.

La versión completa de este artículo puede encontrarse en la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica: López, A., Becoña, E. (2006). Dependencia de la cocaína y psicopatología a través del SCL-90-R. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica. Vol. 11 (1), 13-20.

Sobre la autora y el autor:

Ana López Durán es Doctora en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela y Máster en Drogodependencias por la misma universidad. Su principal línea de investigación se centra en los diversos aspectos relacionados con el consumo de drogas y la evaluación psicopatológica.

Elisardo Becoña Iglesias es Catedrático de Psicología Clínica del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad de Santiago de Compostela. Desempeña su principal línea de investigación, el tabaquismo, en la Unidad de Tabaquismo de la misma Universidad.

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