La COVID-19 puede producir infarto cerebral y síntomas parecidos a psicosis y demencia, entre otros. Así lo ha puesto en evidencia un estudio preliminar publicado recientemente en la revista Lancet Psychiatry.

Los autores del estudio han llevado a cabo un registro detallado de todas las posibles complicaciones neurológicas y psiquiátricas de 125 pacientes hospitalizados con COVID-19 con sintomatología grave. Los pacientes fueron ingresados a lo largo del pasado mes de abril en diferentes hospitales del Reino Unido. Se trata del primer estudio publicado hasta la fecha sobre las secuelas neurológicas y en salud mental asociadas específicamente a la COVID-19, que incluye una importante muestra de pacientes repartidos en todo un territorio.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Engin Akyurt Fecha descarga: 24/06/2020

De acuerdo con los resultados del estudio, la complicación neurológica más frecuente fue el ictus, que se informó en 77 (62%) de 125 pacientes analizados. De estos, la mayoría correspondió a pacientes mayores de 60 años, siendo la causa más común el accidente cerebrovascular isquémico, es decir, la formación de coágulos de sangre en el cerebro, si bien también se registraron casos de hemorragias intracerebrales y vasculitis.

El estado mental alterado, reflejado a través de signos de confusión o cambios en el comportamiento, también fue una secuela común. Según los datos del estudio, 39 pacientes (31% de los casos) presentaron este tipo de síntomas, de los cuales, 23 pacientes (59%) cumplieron criterios diagnósticos para un trastorno psiquiátrico, -en concreto, 10 pacientes presentaron trastorno psicótico, 6 pacientes un trastorno neurocognitivo similar a la demencia y 7 pacientes otros cuadros diagnósticos como trastornos del estado de ánimo-, 9 pacientes (23%) se clasificaron como encefalopatía no especificada y 7 pacientes (18%) como encefalitis.

De los 23 pacientes que cumplieron los criterios diagnósticos de psicosis, demencia o trastornos del estado de ánimo, la mayoría eran jóvenes (menores de 60 años) y tan sólo 2 de ellos tenían una historia previa de problemas de salud mental, por lo que los investigadores señalan la importancia de estos resultados de cara a diseñar tratamientos que contemplen también estas posibles secuelas del COVID-19 en la salud mental.

A este respecto, tal y como subrayan los autores del estudio, “el estado mental alterado es común en pacientes ingresados ​​en el hospital con infección severa, especialmente en aquellos que requieren cuidados intensivos. Sin embargo, este síntoma generalmente predomina en los grupos de mayor edad, y podría reflejar un desenmascaramiento de una enfermedad degenerativa neurocognitiva latente o de múltiples comorbilidades médicas, a menudo en asociación con sepsis, hipoxia y uso de polifarmacia (uso excesivo de varios medicamentos) y medicamentos sedantes. En este estudio, observamos un número desproporcionado de presentaciones neuropsiquiátricas en pacientes más jóvenes y un predominio de complicaciones cerebrovasculares en pacientes mayores.

En cualquier caso, según concluye el artículo, los resultados son preliminares y se requiere que esta asociación entre la COVID-19 y la aparición de nuevas complicaciones psiquiátricas o neuropsiquiátricas agudas en pacientes más jóvenes se confirme en futuros estudios longitudinales prospectivos detallados, que cuenten también con grupos controles adecuados.

Fuente:

Varatharaj, A., Thomas, N., Ellul, M., Davies, N. W., Pollak, T., Tenorio, E. L., ... & Coles, J. P. (2020). UK-wide surveillance of neurological and neuropsychiatric complications of COVID-19: The first 153 patients.

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