El periodo de estado de alarma vivido en España y las semanas de confinamiento que lo han caracterizado han supuesto un reto psicológico difícil de afrontar para muchos ciudadanos, que han observado un aumento de su malestar. Así lo refleja el Estudio Sanitas sobre bienestar emocional durante el confinamiento a partir de los datos recogidos durante estos últimos meses.

Según se informa en una nota de prensa, 4 de cada 10 personas afirma que el confinamiento ha supuesto un reto emocional muy exigente y uno de cada diez confiesa que debería haber pedido ayuda profesional para mejorar su bienestar emocional durante el estado de alarma, siendo ese mismo porcentaje de personas las que se arrepienten de no haberlo hecho. De hecho, la vivencia del confinamiento ha sido una experiencia tan abrumadora que el 8% de los entrevistados considera que necesitará ayuda psicológica para superar las secuelas del confinamiento en los próximos meses.

Fuente: www.pexels.com Artista:
ROMAN ODINTSOV Fecha descarga: 01/07/2020

 

Según los datos recogido en este estudio, los grupos que han sido más vulnerables a la ansiedad y estrés durante el confinamiento han sido las mujeres, seguidas de las personas por debajo de 35 años y de las personas con problemas psicológicos previos al confinamiento.

Otros datos de interés del estudio ponen en evidencia que la pandemia por COVID-19 ha puesto en valor la importancia del bienestar psicológico en la sociedad. Así, según la encuesta realizada por Sanitas, casi la mitad de los españoles considera ahora que el cuidado de la salud mental es tan importante como el de la salud física y dos de cada diez afirman que el bienestar emocional es incluso más importante.

A pesar de que sólo el 3% de los encuestados confesó haber solicitado ayuda psicológica durante el confinamiento, los datos de visitas al psicólogo recogidos en Sanitas revelan que las videoconsultas de psicología se han multiplicado por 13 con respecto al año anterior, pasando de 369 videoconsultas de psicología en abril de 2019 a 4.900 videollamadas el pasado mes de abril. Los motivos de consulta estuvieron asociados a problemas de ansiedad y estrés asociados al aumento del miedo al contagio, la preocupación por seres queridos con COVID-19 y situaciones de duelo.

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