René González-Boto, Concepción Tuero y Sara Márquez Rosa

Laboratorio de Psicología del Deporte. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Universidad de León

La mayoría de las definiciones recogidas en la literatura apuntan hacia un desequilibrio entre los agentes que favorecen el estrés y los agentes que favorecen la recuperación, como dinámicas precursoras de sobreentrenamiento. Además, la variable temporal cobra un protagonismo importante, ya que es la "cronificación" de este desequilibrio, lo que diferencia una reacción aguda al estrés del sobreentrenamiento. Debido a ello, suele hacerse una distinción entre sobreentrenamiento a corto y largo plazo. Ambos se identifican con un estancamiento, e incluso descenso del rendimiento, aumento de la fatiga e imposibilidad de supercompensación en los deportistas.

 

Además de estos trastornos, es habitual encontrar otros indicadores que pueden evolucionar en un sentido, desaparecer e incluso invertirse, en función del grado de afectación (alteraciones en la frecuencia cardiaca, alteración del peso corporal, alteración del apetito, vulnerabilidad ante lesiones e infecciones, cambios hormonales, trastornos del sueño, inestabilidad emocional, etc.); aunque la tendencia general suele ser hacia el agravamiento y complicación.

A pesar de ello, la diferencia entre un tipo y otro radica en que el sobreentrenamiento a corto plazo es transitorio, menos pronunciado y recuperable a corto plazo, mientras que el sobreentrenamiento a largo plazo no (Lehmann y cols., 1999).

Desde el enfoque de la Psicología del Deporte, suele hablarse de saturación y agotamiento (Bonete y Suay, 2003), para referirse respectivamente al sobreentrenamiento a corto y largo plazo.

La saturación es una situación precursora del agotamiento y se identifica con descensos o "baches", en los que el deportista puede percibir como correcta su ejecución y, sin embargo, obtiene resultados deficientes que le hacen entrar en un círculo vicioso, manifestado a través de una sensación de desasosiego, de un sentimiento negativo hacia la ejecución o de una predisposición hacia la mediocridad que, además, le pueden generar angustia.

El agotamiento se identifica con el burnout, y según Garcés y Jara (2002), en los deportistas se expresa a través de: (1) extenuación física y emocional, en la que el sujeto percibe que no puede dar más de sí, pierde la motivación, la energía y la confianza; (2) inestabilidad personal, reflejada en respuestas negativas hacia los demás, como sentimientos y actitudes de frialdad, cinismo, distanciamiento o pensamientos negativos; y (3) sensaciones de baja realización personal, en donde el sujeto no se percibe competente, juzga negativamente su nivel de habilidad, demuestra baja autoestima, sensación de fracaso, depresión y aumento de los niveles de ansiedad.

El agotamiento puede suponer una retirada psicológica y emocional de la actividad, muchas veces como válvula de escape ante las sensaciones de opresión y ahogo. Finalmente puede producirse un abandono, debido a una menor motivación e ilusión por el deporte, a la presencia de otras alternativas, etc.

Suay y cols. (1998) afirman que las causas que originan el sobreentrenamiento son diversas. Tradicionalmente, se pensaba que su etiología radicaba en un exceso de carga en entrenamientos y competiciones, unida a insuficiente o nula recuperación. Paralelamente se cree que pueden existir agentes psicológicos, sociales o ambientales relacionados con el entorno deportivo, familiar, social o cultural potencialmente precursores o favorecedores del sobreentrenamiento, tales como altas demandas competitivas, poco tiempo para el descanso, monotonía en los entrenamientos, sentimientos de estar parado, relaciones hostiles o conflictos con el entrenador, compañeros de equipo, familiares o amigos, problemas en los estudios o en el trabajo, falta de motivación intrínseca en el deporte, tendencia hacia la represión de tensiones, uso inadecuado o nulo de estrategias de afrontamiento al estrés, inadaptación entre expectativas iniciales hacia el deporte y percepción actual de la situación, miedo a la competición, estilo de crítica del entrenador centrado en el error, alimentación inadecuada, múltiples compromisos extradeportivos, situaciones generadoras de ansiedad o estrés emocional, etc.

Según Kellmann (2002), los marcadores psicológicos más utilizados para el seguimiento e investigación del sobreentrenamiento han sido la percepción de esfuerzo, los estados de ánimo y, recientemente, el nivel de estrés-recuperación.

Numerosas investigaciones han demostrado aumentos en la percepción de esfuerzo durante el ejercicio en sujetos sobreentrenados, tras administrar la Escala de Esfuerzo Percibido de Borg. También se han observado deterioros en el perfil emocional de estos sujetos, a partir de los registros con el Perfil de Estados Emocionales (POMS), manifestando incrementos de los niveles de depresión, cólera o fatiga y disminución del vigor.

 

A pesar de ello, estos resultados se han mostrado inconsistentes, si tenemos en cuenta los diferentes contextos de evaluación desarrollados. Así mismo, otra parte de la literatura sostiene que tanto la escala de Borg, como el POMS, instrumentos más utilizados en la monitorización del sobreentrenamiento, resultan poco eficaces si se comparan con otros, en los que además de centrarse en la evaluación de los componentes de estrés, aspecto prioritario en los dos anteriores, se consideran también los componentes de recuperación.

Uno de estos instrumentos es el Cuestionario de Estrés-Recuperación en el Deporte (RESTQ-Sport), el cual fue construido para poder conocer, desde un punto de vista subjetivo, el estado actual de estrés y recuperación o nivel de estrés-recuperación de los deportistas en diferentes ámbitos, como es el sobreentrenamiento. A partir de este indicador, se puede realizar una aproximación acerca de la magnitud con que una persona está física o psíquicamente estresada, así como la capacidad individual para emplear estrategias de recuperación, y cuál o cuáles está utilizando.

Así mismo, la información obtenida resulta muy completa, al estar integrado el cuestionario por variables agrupadas en escalas de tipo fisiológico, emocional, cognitivo, comportamental, de rendimiento o social que evalúan situaciones propias y ajenas a la práctica deportiva.

Este instrumento ha sido adaptado y validado en diferentes idiomas y contextos en Canadá, Estados Unidos, Alemania, Estonia y Brasil. Actualmente, se está procediendo a dicha adaptación en países como Francia y España.

De las investigaciones realizadas se desprende que, a través del RESTQ-Sport, se pueden detectar situaciones de sobreentrenamiento en los deportistas, las cuales se manifiestan a través de alteraciones en el nivel de estrés-recuperación, debido a incrementos en las escalas de estrés y descensos en las escalas de recuperación que componen el cuestionario. Así mismo, se han observado correlaciones significativas entre el perfil subjetivo de los sujetos y otros parámetros, como por ejemplo, el rendimiento en competición, el incremento de la carga de entrenamiento, los niveles hormonales o la acumulación de sustancias metabólicas en el organismo. Estos resultados se encuentran respaldados, a su vez, por las aceptables propiedades psicométricas manifestadas en las distintas versiones del instrumento.

En lo que se refiere a la prevención y el tratamiento del sobreentrenamiento, a partir de la estructura propuesta por Mediano-Ortiga (2001), se pueden considerar cuatro niveles de intervención psicológica.

A nivel individual, suelen emplearse técnicas cognitivo-conductuales, como relajación, visualización, establecimiento de objetivos, control de pensamientos o estrategias de afrontamiento, así como técnicas centradas en la actividad física dirigidas hacia la recuperación del deportista, fundamentadas principalmente en el reposo, en el descanso y en actividades de recuperación tanto pasivas, como activas a intensidades suaves (relajación, masaje, actividades recreativas, modificación de rutinas de trabajo, etc.).

La intervención a nivel grupal puede dirigirse hacia el empleo de estrategias que fortalezcan el apoyo social y familiar, así como estrategias que mejoren la comunicación del deportista con el entorno deportivo.

A nivel organizacional, podemos pensar en dos vías de apoyo. Por una parte, en el desarrollo de estrategias encaminadas al control de agentes estresores externos a la práctica deportiva, contextualizados dentro del entorno deportivo como, por ejemplo, la influencia de los medios de comunicación o la logística del equipo; o bien, contextualizados en la vida personal de los deportistas en lo relativo a estudios, trabajo, residencia, etc. Por otro lado, pueden planificarse estrategias que favorezcan la recuperación mediante el fomento de la participación de los deportistas en las decisiones del equipo, creación de redes de apoyo, programación de actividades extradeportivas, desarrollo personal y profesional o aumento de recompensas, etc.

Por último, se puede intervenir a nivel farmacológico, siguiendo cánones profesionalizados en el empleo de medicamentos. En este sentido, se ha recomendado el uso de antidepresivos en deportistas profundamente sobreentrenados. Probablemente, la prescripción de ansiolíticos podría estar igualmente indicada en estos sujetos, en base a su recomendación en los contextos de burnout.

Para ver la bibbliografía pinchar aquí.

Una versión completa de este artículo puede encontrarse en la Revista de Ansiedad y Estrés: González-Boto, R., Molinero, O. y Márquez, S. (2006). El sobreentrenamiento en el deporte de competición: implicaciones psicológicas del desequilibrio entre estrés y recuperación. Revista de Ansiedad y Estrés. 12 (1), 99-115.

Sobre los autores:

René González Boto es Licenciado y DEA en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Becario de investigación del área de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León y Profesor Colaborador de la asignatura Psicología del Rendimiento Deportivo.

Concepción Tuero de Prado es Doctora en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Profesora Titular del área de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León.  

Sara Márquez Rosa es Doctora en Psicología, Profesora Titular del área de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León. Es Vicepresidenta de la Federación Española de Psicología del Deporte y Editora de Sección de la Revista de Psicología del Deporte. Autora de los libros Ansiedad, estrés y deporte y Directorio de Psicología del Deporte.

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