La Sociedad Británica de Psicología (British Psychological Society-BPS) ha publicado una nueva guía dirigida a profesionales de la salud que trabajan en servicios psicológicos para personas con cáncer o que reciben cuidados paliativos, en el contexto de la “nueva normalidad”.

El documento se basa en modelos psicológicos, hallazgos de investigación y conocimientos procedentes de la práctica para trazar posibles respuestas a los problemas importantes que enfrentan estos servicios, tales como: un aumento esperado en la tasa y gravedad de la angustia experimentada por personas con cáncer, pacientes de cuidados paliativos y sus familias en contraste con una tasa reducida de derivaciones, el agotamiento mental y físico que enfrenta el personal que trabaja en estos servicios, las limitaciones psicológicas y sociales de la asistencia sanitaria socialmente distanciada o la expectativa de más oleadas de infección por COVID-19.

A lo largo de la guía, sus autores recogen algunos de los impactos clave de la crisis del COVID-19 en pacientes y personal laboral, describiendo un modelo de ajuste para ofrecer recomendaciones psicológicamente informadas a los servicios de Psicooncología y cuidados paliativos, de cara a responder eficazmente en la fase actual de recuperación de la crisis.

Foto: Petra Bauman Fuente: pexels Fecha descarga: 29/07/2020

¿Qué están experimentando los pacientes?

Las personas con cáncer y aquellas que reciben cuidados paliativos manifiestan sentir un temor particular en relación con la interrupción del tratamiento, el riesgo de infección, la salud de sus familias, su economía, etc.

Algunos/as pacientes tienen dificultades para comprender y confiar en decisiones de tratamiento, en algunas ocasiones con sentimientos de ira e impotencia. Igualmente, otros/as expresan su gratitud por los profesionales que han “hecho un esfuerzo adicional” para brindar su atención y ofrecer apoyo y tranquilidad.

Para la Sociedad Británica, es posible que en los próximos meses se incrementen los problemas de salud mental debido a la situación que hemos vivido -y estamos viviendo-. De hecho, la investigación en poblaciones generales y con cáncer sugiere que los estresores múltiples y crónicos ejercen un fuerte efecto sobre la angustia, de modo que, “si estos patrones se mantienen en la crisis actual, podemos esperar un aumento significativo en la incidencia y severidad de la angustia”.

Desde el inicio de la pandemia, los servicios contra el cáncer se han visto afectados (interrupción de tratamientos, retraso en los diagnósticos, etc.). Si bien ahora comienzan a desarrollar su actividad, la BPS advierte de que una segunda oleada de COVID-19 puede incrementar la amenaza inmediata de infección y provocar otra restricción en la disponibilidad de asistencia sanitaria.

De acuerdo con los datos hasta la fecha, se prevé que la pandemia resulte en una recesión financiera y conduzca a altas tasas de desempleo. A este respecto, las personas con enfermedades crónicas como el cáncer presentan un mayor temor a perder sus trabajos, a no poder encontrar un nuevo trabajo o sienten que pueden ponerse en riesgo de infección en su trabajo.

¿Qué experimentan los profesionales que desarrollan su labor en los servicios de oncología y de cuidados paliativos?

La experiencia de los profesionales de la salud que trabajan en cáncer y cuidados paliativos comparte muchas similitudes con el resto del personal sanitario, e incluye otro tipo de situaciones y experiencias distintas que no siempre se exponen en los medios de comunicación:

  • Orgullo colectivo de levantarse para enfrentar los enormes desafíos clínicos planteados por la COVID-19.

  • Agotamiento físico, cognitivo y emocional por los cambios rápidos experimentados y las nuevas formas de trabajo (desde EPIs restrictivos a horas de videoconferencia).

  • Compasión hacia los afectados por las muertes y enfermedades graves de pacientes y colegas, así como la fatiga derivada de la exposición excesiva.

  • Ansiedad por la amenaza de infección para ellos mismos, el riesgo de transmitir inadvertidamente el virus a pacientes vulnerables e incluso a sus propias familias.

  • Desconexión y un menor sentido de logro, contribución e incluso identidad.

  • Preocupación por sus compañeros, grupos y comunidades más afectados por la COVID-19, por ejemplo, personas que residen en centros de mayores.

  • La sombra del daño moral, en relación con la validez de las decisiones de tratamiento y priorizaciones.

  • Profunda preocupación por los pacientes cuyo diagnóstico de cáncer puede retrasarse y la creciente ansiedad de una acumulación de necesidades insatisfechas.

  • Tensión entre la necesidad de tiempo para recuperarse personalmente y la necesidad de continuar trabajando para poder restablecer los servicios para pacientes.

A continuación, presentamos algunas preocupaciones que pueden surgir en la nueva normalidad.

Tabla 1: Resumen de preocupaciones en “la nueva normalidad”

Área Experiencia del paciente Experiencia del personal sanitario
Miedo a la infección por COVID-19 Temor realista a la infección, particularmente si ingresa en el hospital. Temores realistas de infección y de transmisión de la infección a otros.
Miedo al mal resultado del tratamiento
Cambios en los tratamientos que pueden ser subóptimos (por ejemplo, no recibir quimioterapia neoadyuvante y derivar directamente a cirugía) Cambios en los planes de vigilancia que pueden ocasionar que la recurrencia no se controle
Reducción en el apoyo y en los recursos de afrontamiento Recursos internos y externos restringidos para ayudar con el ajuste (por ejemplo, personal constante y accesible, apoyo social, empleo y recursos financieros, etc.) Agotamiento por las prácticas laborales cambiantes y el retraso en la atención

Mayores factores estresantes en el hogar (por ejemplo, responsabilidades de cuidado) y acceso reducido a los mecanismos normales de apoyo.
Emoción/pérdida de oportunidades/restricciones Enfrentarse a información nueva y grave que anteriormente parecía lejana.

Pérdida de oportunidades para vivir la vida plenamente
Un mayor número de consultas con carga emocional.

*Adaptado de BPS DCP Faculty for Oncology & Palliative Care (pág. 3)

Un modelo de ajuste como base para formular una respuesta eficaz

En ausencia de un precedente que nos guíe, la Sociedad Británica de Psicología propone recurrir a modelos psicológicos para crear predicciones sobre cómo se desarrollan los procesos psicológicos e identificar acciones que se pueden emprender para dar forma útil a los procesos y resultados. Un modelo de ajuste, combinado con el conocimiento de los determinantes sociales de la salud es muy relevante en la situación actual.

Teniendo en cuenta que el acceso a recursos de apoyo y biopsicosociales es desigual, como también lo ha sido el impacto del COVID-19 en sí, modelos como el Marco de Poder, Amenaza y Significado (PAS), pueden ayudar a considerar el modo en que la falta de recursos o experiencias de discriminación y marginación por motivos de raza, etnia, discapacidad, sexualidad, género u otras características pueden afectar el ajuste de los pacientes y el personal laboral, y ser de utilidad para planificar una respuesta en consecuencia.

El documento pone de relieve la importancia de este modelo para abordar la situación actual, de “nueva normalidad”.

De la formulación a la intervención

El documento señala que el ajuste y la reorientación seguirán si se ofrecen los recursos de apoyo biopsicosocial correctos, tanto para moderar la angustia como para promover la reflexión y el aprendizaje efectivos.

En el trabajo clínico directo con pacientes y cuidadores, se recomienda, entre otros aspectos, los siguientes: verificar el contexto y las circunstancias de la persona para asegurarse de que se satisfagan sus necesidades principales, actualizar los planes de atención, considerar cómo la experiencia de la persona con la pandemia se cruza con sus otras experiencias de poder, amenaza y significado en su vida, conocer las fuentes de resiliencia, etc.

En el trabajo clínico indirecto la guía insta a considerar el modo de facilitar información y acceso a una amplia gama de recursos digitales de bienestar para las personas con cáncer -teniendo en cuenta a aquellas que están “digitalmente excluidas" y necesitan alternativas funcionales-, y a ofrecer formación y apoyo adicionales para el personal laboral en respuesta al incremento del trabajo emocional en las interacciones con los pacientes, entre otras cosas.

Con el propósito de abordar el agotamiento mental y físico del personal sanitario, la BPS recoge también una serie de recomendaciones, como crear y promover espacios “psicológicamente seguros” para el aprendizaje y la reflexión, atender al impacto, a menudo "silencioso", del duelo y la pérdida en los/as trabajadores/as sanitarios/as, con respecto al personal de servicios psicológicos, garantizar que la frecuencia, el enfoque y el medio (video o cara a cara) de las reuniones y la supervisión del equipo estén en sintonía con las necesidades actuales, etc.

En este punto, la guía considera fundamental abogar por la mejora de las políticas de bienestar del personal dentro de su propio servicio y la organización más amplia, para permitir que el personal pueda descansar y recuperarse sin culpa. En este punto, el manual incluye también al personal de servicios psicológicos.

Abordar las limitaciones psicológicas y sociales de la atención a la salud con distancia social

La asistencia sanitaria socialmente distanciada presenta desafíos para la atención psicológica en el cáncer y los cuidados paliativos más allá de los aspectos técnicos. Por ejemplo, hay menos oportunidades para los pequeños gestos de apoyo y solidaridad.

Asimismo, es probable que la angustia no visible pero clínicamente significativa -que normalmente se suele pasar por alto en las citas clínicas y de tratamiento-, se magnifique en los servicios socialmente distantes.

El informe resalta la utilidad de los servicios de Psicooncología y de cuidados paliativos, cuya “presencia” en el entorno médico contribuye a eliminar la estigmatización de la atención psicológica y ayudando a que tanto el personal médico como los pacientes atiendan a sus emociones.

Prepararse con antelación ante futuras olas de contagio

La BPS espera una disminución progresiva de personas afectadas por COVID-19 y que no haya más oleadas de infección. Sin embargo, es esencial plantear las eventualidades de nuevas restricciones, especialmente en la actividad hospitalaria, y prever también un escenario de altas tasas de infección comunitaria.

A este respecto, subraya la importancia de aprender de la experiencia reciente, teniendo en cuenta la utilidad de desarrollar y revisar periódicamente planes de riesgo y continuidad para la atención psicológica en tales escenarios, particularmente considerando la sostenibilidad y el bienestar del personal laboral e incluyendo la preparación psicológica como un punto clave en las actividades de apoyo del personal, valorar la idoneidad de los materiales de autoayuda desarrollados rápidamente para su uso continuo y diferentes escenarios, etc.

La guía se encuentra disponible en la página Web de la BPS, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Psychological insights for cancer services recovery planning 

Artículos Relacionados
Mejorar la atención psicológica a pacientes con cáncer y sus familias en el SNS: un objetivo prioritario
“Los modelos más probados hasta ahora en Psicooncología son los de corte cognitivo-conductual”-Entrevista a Santiago Pérez Camarero
Guía de tratamientos psicológicos eficaces en psicooncología
El 34% de las personas con cáncer ha sufrido ansiedad y depresión durante el confinamiento, según la AECC
La importancia de la atención psicológica especializada en el abordaje del cáncer, nuevo informe de la AECC
Entre un 30% y un 50% de los casos de cáncer se podrían evitar siguiendo estilos de vida saludables -Día Mundial contra el cáncer
“Si queremos construir experiencias saludables en cáncer, debemos ir de la mano de las nuevas tecnologías”- Entrevista a Cristian Ochoa Arnedo, director del Proyecto europeo ONCOMMUN