Tal y como anunciaba la American Psychological Association (APA) en su página web, recientemente se ha publicado un estudio que revela el coste de realizar varias tareas a la vez. Este descubrimiento reviste de gran importancia, en tanto que las nuevas tecnologías exigen que las personas hagan más de una tarea (además, más de una tarea compleja) al mismo tiempo. Joshua Rubistein, de la Administración Federal de Aviación (Federal Aviation Administration) y David Meyer y Jeffery Evans, ambos de la Universidad de Michigan, han presentado este y otros resultados de su investigación en el último número de la revista Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, publicado por la American Psychological Association (APA).

Tanto si las personas tienen que alternar entre realizar una búsqueda en la Web y usar otros programas informáticos, hablar por el móvil mientras conducen, pilotar un jumbo o controlar el tráfico aéreo, están haciendo uso para ello de procesos centrales de control, que están asociados a la activación del córtex prefrontal y otras regiones neuronales centrales como el córtex parietal. Estos procesos cognitivos son los que permiten establecer prioridades entre tareas y localizan los recursos mentales necesarios para realizarlas.

 

Meyer refiere, en declaraciones realizadas a la APA, que "para cada aspecto de la actividad humana –percibir, pensar y actuar- las personas cuentan con recursos mentales específicos cuyo uso eficaz exige de la supervisión de procesos centrales".

Con el fin de entender mejor el funcionamiento de los procesos centrales, así como la capacidad y las limitaciones del ser humano a la hora de realizar varias tareas a la vez, Rubinstein, Meyer y Evans estudiaron los patrones del tiempo que se pierde cuando las personas cambian repetidamente de una tarea, con complejidad y familiaridad variables, a otra. Para ello, prepararon cuatro situaciones experimentales en las que los sujetos debían alternar entre diferentes tareas,  del tipo resolver problemas de matemáticas o clasificar figuras geométricas. Los investigadores midieron la velocidad de ejecución de los sujetos en función de si las tareas sucesivas eran familiares o no, y de si las reglas para realizarlas eran simples o complejas.

Los resultados revelaron que, independientemente del tipo de tarea que se estuviera realizando, cuando los sujetos tenían que cambiar de una tarea a otra siempre se observa una pérdida de tiempo, y que ese tiempo incrementaba significativamente en función de la complejidad de las tareas. El tiempo también aumentaba cuando los sujetos tenían que cambiar a tareas que les eran relativamente desconocidas o menos familiares, mientras la velocidad al alternar era mucho mayor cuando cambiaban a una tarea que conocían mejor. Una implicación práctica es la de diseñar interfaces que ayuden a las personas a superar sus limitaciones cognitivas innatas.

Según estos investigadores, sus resultados sugieren que el control central implica dos estadios diferentes y complementarios: el cambio de metas ("ahora quiero hacer esto, en lugar de esto otro") y la activación de reglas ("dejo de lado las reglas para ejecutar esto y activo las reglas para aquello otro"). Ambos ayudan a las personas a alternar inconscientemente entre tareas.

La activación de reglas implica, por sí misma, la inversión de cantidades de tiempo significativas, hasta varias milésimas de segundo –que se van añadiendo si las personas están alternando repetidamente entre tareas-. Es por esa razón que realizar varias tareas al tiempo puede parecer más eficaz, en un primer golpe de vista, pero, de hecho, puede llegar a suponer la pérdida de una mayor cantidad de tiempo.

De acuerdo con los autores, conocer el funcionamiento del procesamiento central podría ayudar a las personas a seleccionar estrategias que maximicen su eficacia cuando están realizando varias tareas a la vez, aunque también pone en entredicho la conveniencia de realizar varias tareas a la vez. El ejemplo que pone Meyer, en sus declaraciones a la APA, es que simplemente medio segundo de tiempo al cambiar entre tareas puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para un conductor que utiliza un móvil, porque en ese tiempo el coche no se encuentra completamente bajo control y puede desplazarse lo suficiente como para chocar contra algún obstáculo cuando, de no haber estado realizando otra tarea, el conductor podía haberlo evitado.

 

Entender el funcionamiento de los procesos centrales puede también ayudar a resolver "problemas fundamentales", dice Meyer, "asociados con el diseño de equipos y de interfaces para vehículos y operadores de vuelos, control aéreo, y otras muchas actividades en las que las personas deben controlar y manipular el ambiente a través de tecnología avanzados."

Puede también contribuir a la selección de personal (dadas las diferencias individuales existentes en el procesamiento central), en la formación, evaluación y el diagnóstico de pacientes con daño cerebral, la rehabilitación y, otras cuestiones.

De manera más general, los resultados de este estudio sobre control central pueden arrojar luz acerca del funcionamiento del cerebro y la conciencia humana.

El artículo original puede encontrarse en la revista Journal of Experimental Psychology - Human Perception and Performance: Rubinstein, J.S; Meyer, D. E. y Evans, J.E. (2006): Executive Control of Cognitive Processes in Task Switching. Journal of Experimental Psychology - Human Perception and Performance,27 (4).