Tras la reciente polémica suscitada en Estados Unidos, en relación al papel que los psicólogos deben adoptar en el asesoramiento en interrogatorios, vinculados o no a temas de seguridad nacional, la American Psychological Association (APA) ha querido ser contundente al transmitir su postura.

En una carta dirigida a Tuomo Tikkanen, Presidente de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA), enviada tras la reunión que ambas asociaciones mantuvieron en el 26º Congreso de Psicología Aplicada, celebrado en Atenas el pasado mes de julio, Gerald P. Koocher, presidente de la APA ha querido resaltar, entre otros aspectos, que los psicólogos no participan, toleran, o promueven de ninguna otra forma, en ningún momento o lugar, la tortura o cualquier otro tipo de trato cruel, inhumano o degradante.

 

Infocop Online ofrece a sus lectores la traducción de la carta enviada por el presidente de la APA, en la que se aclara el posicionamiento de esta asociación frente a cualquier forma de trato vejatorio en los interrogatorios.

7 de septiembre de 2006

Dr. Tuomo Tikkanen

Presidente

European Federation of Psychologists Association

Grasmark 108 / 18

B 1000 Brussels

Bélgica

 

Estimado Dr. Tikkanen,

Fue para mí un placer que pudiéramos reunirnos en Atenas y agradezco la oportunidad de compartir con vosotros la postura que mantiene la American Psychological Association frente a un tema tan trascendental como es el de la ética y los interrogatorios.

En primer lugar, me gustaría dejar clara la postura de la American Psychological Association en relación a este tema: los psicólogos no participan, toleran, o promueven de ninguna otra forma, en ningún momento o lugar, la tortura o cualquier otro tipo de trato cruel, inhumano o degradante. Estos comportamientos no se consideran éticos en un profesional que debe velar por la salud de las personas, ni se consideran admisibles en ninguna otra circunstancia. Lo que es más, las obligaciones éticas de un psicólogo le imponen intervenir con el fin de evitar que se produzca cualquier forma de abuso, así como alertar a las autoridades en el caso de que estos abusos estén ocurriendo.

En relación a la historia reciente vinculada al el tema, quiero explicar que algunos miembros de nuestra asociación se dirigieron a nuestra División de Ética (Ethics Office) en el 2004, y solicitaron a la APA que hiciera un esfuerzo por clarificar las directrices éticas que rigen los procesos de obtención de información, entre ellos los interrogatorios. La APA respondió a esta demanda creando un Grupo de Trabajo de Ética Psicológica y Seguridad Nacional (Task Force on Psychological Ethics and National Security) –se os entregó una copia del informe que presentaron, en la reunión que mantuvimos- que, a partir de ese momento, se encarga de establecer unas directrices éticas estrictas, que debe seguir todo psicólogo que participe en un proceso de interrogación, de la naturaleza que sea.

El grupo de trabajo ha generado esas directrices éticas basándose en el Código Ético de la APA. Tras la emisión del informe del grupo, la Junta de Gobierno (Council of Representatives), nuestro órgano de gobierno más importante, hizo patente que "no existe ninguna circunstancia excepcional, tanto si se debe a una situación o amenaza de guerra, de inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública que pueda ser alegada como justificación para la tortura, incluida la alegación de leyes, regulaciones y órdenes de otro tipo".

A esta acción, que tuvo lugar en agosto de 2005, le siguió otra complementaria en agosto de 2006, cuando la Junta resaltó que la Declaración de los Derechos Humanos es central en nuestros análisis éticos y afirmó que los psicólogos tienen que adaptarse a los instrumentos internacionales de los derechos humanos que sean aplicables a su rol profesional.

La Junta de Representantes hizo mención explícita a la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y Otras Formas de Trato o Castigo Cruel, Inhumano o Degradante (United Nations Convention Against Torture and Other Cruel, Inhuman or Degrading Treatment or Punishment); los Principios de Ética Médica relevantes al Papel del Personal Sanitario (Principles of Medical Ethics relevant to the Role of Health Personnel, particularmente de los médicos, que aparece en Protección de Prisioneros y Detenidos contra la Tortura y Otras formas de Trato o Castigo Cruel, Inhumano o Degradante (Protection of Prisoners and Detainees against Torture and Other Cruel, Inhuman, or Degrading Treatment or Punishment); los Principios Básicos para el Tratamiento de Prisioneros (Basic Principles for the Treatment of Prisoners); y los Principios de la Investigación y Documentación eficaz de la Tortura y Otras formas de Trato o Castigo Cruel, Inhumano o Degradante (Principles of Effective Investigation and Documentation of Torture and Other Cruel, Inhuman, or Degrading Treatment or Punishment).

En un libro publicado recientemente, Juramento Traicionado (Oath Betrayed), escrito por Steven Miles, investigador de ética médica, se elogia a uno de los psicólogos que ha participado en nuestro Grupo de Trabajo de Psicología Ética y Seguridad Nacional, por haberse implicado en una "protesta médica exitosa en relación al abuso cometido contra un prisionero" en la Bahía de Guantánamo. Resulta muy alentador darse cuenta de que este psicólogo, lejos de que le hayan abierto un expediente disciplinario, obtuvo una respuesta profesional muy positiva por sus acciones. La respuesta del cuerpo militar al trabajo de la APA en este área, se ha caracterizado por la apertura y el compromiso, y la APA se ha sentido reforzada por los avances recientes que se han producido en nuestra ley. Por ejemplo, en junio, la Corte Suprema de Estados Unidos falló en favor de un caso relacionado con un detenido de la prisión de Guantánamo, y a raíz de este fallo el Secretario Delegado de Defensa señaló que la Convención de Ginebra debe aplicarse a todos los detenidos.

Así mismo, he sido informado de que el ejército hará pronto pública una versión actualizada de sus políticas, que será bastante consistente con la filosofía y ética de los miembros de nuestra asociación, en relación a los interrogatorios. No existe desacuerdo entre los miembros de la APA ante lo que constituye y no constituye un interrogatorio ético, así como que debe basarse en generar una buena relación y no implica el uso de tortura o cualquier otra forma de trato cruel, inhumano o degradante. Todos los psicólogos militares pertenecientes a la APA, de quienes yo tengo conocimiento, están completamente de acuerdo con esto y considerarían cualquier tipo de trato abusivo tan carente de ética como contradictorio con su objetivo como profesionales. La APA está haciendo un esfuerzo, conjuntamente con los militares, para garantizar que este punto de vista se comparte por todas las personas que participan en interrogatorios, de modo que la información potencialmente relevante para la prevención de futuros actos de violencia, quede recogida en una forma que garantice la seguridad de todos aquellos implicados en un proceso de interrogación. Espero que haya podido aclarar vuestras preocupaciones. No dudes en contactar connmigo si tienes cualquier otra duda.

Sinceramente,

Gerald P. Koocher

Presidente de la APA

 Ver carta original (inglés)