Elvia Vargas Trujillo1, Hilda Gambara2 y Juan Botella2

1Universidad de Los Andes, 2 Universidad Autónoma de Madrid 

Las implicaciones que tiene el inicio temprano de actividad sexual han generado un gran interés, por parte de las ciencias sociales y de la salud, por establecer los factores que determinan la edad de la primera relación sexual. La mayoría de los estudios se han centrado en identificar los factores del contexto social y familiar que se asocian con el comportamiento sexual de los adolescentes y sus implicaciones. Un buen número de estas investigaciones ha examinado los factores socio-demográficos (sexo, nivel socio-económico, grupo étnico, estructura familiar, entre otros) que inciden en el comportamiento de los jóvenes. En contraste, son relativamente escasos los intentos que se han hecho por establecer los factores psicológicos que determinan la edad a la que ocurre la primera relación sexual.

Uno de los factores psicológicos que con frecuencia se incluye en los estudios sobre la actividad sexual durante la adolescencia es la autoestima. Sin embargo, los resultados de estas investigaciones son inconsistentes y contradictorios. En efecto, mientras algunos estudios han encontrado asociaciones significativas entre la autoestima y la edad de la primera relación sexual, otros no encuentran tal relación.

Si bien la evidencia disponible sobre la asociación de la autoestima con la actividad sexual en la adolescencia no es contundente, éste es uno de los constructos psicológicos más populares y su fortalecimiento es uno de los principales objetivos de la mayoría de los programas que pretenden prevenir el inicio temprano de relaciones sexuales.

 

Esta situación motivó la realización de un estudio meta-analítico (Vargas Trujillo, Gambara & Botella, 2006) que tenía como objetivo sintetizar cuantitativamente la información de los estudios realizados de 1971 a diciembre de 2003sobre la relación entre la autoestima y la actividad sexual durante la adolescencia. De esta manera, se buscaba aclarar el papel que se le debía dar a la autoestima en los programas de prevención del inicio temprano de actividad sexual.

Los resultados que se obtuvieron a partir de la integración de los hallazgos de 38 estudios procedentes de diversos países sugieren que los adolescentes no activos o que inician más tarde tienden a informar niveles de autoestima más altos que sus pares activos o que inician más temprano. Esto es consistente con lo que sugieren los teóricos que proponen la autoestima como un factor de protección (Por ejemplo, Cast & Burke, 2002; McGee & Williams, 2000; Smelser, 1989).

No obstante, esta conclusión debe analizarse a la luz de las variables que parecen explicar la heterogeneidad que se observó en los resultados. En primer lugar, se encontró que los adolescentes anglosajones/blancos activos o que inician más temprano, tienen autoestima más alta que los no activos. Lo contrario ocurre en los adolescentes de otros grupos étnicos.

Algo similar ocurrió cuando se analizó el país en donde se realizó el estudio. Mientras en países como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Perú se encontró un nivel de autoestima más alto en el grupo no activo o que inicia más tarde, en los otros países (Australia, Noruega, Malí y Bolivia) se encontró lo contrario, el grupo de adolescentes no activos o que inicia más tarde presentaba niveles de autoestima significativamente más bajos.

 

En síntesis, los resultados del estudio meta-analítico mostraron que si bien la autoestima parece tener un efecto pequeño pero significativo en la actividad sexual de los adolescentes, la intervención sobre este atributo debe hacerse con cautela teniendo en consideración las especificidades de cada grupo poblacional y cultural. De acuerdo con los resultados de esta investigación, las apariencias engañan: en algunos grupos poblacionales la autoestima alta se constituye en un factor de riesgo y, por lo tanto, al incidir sobre ella podemos estar incrementando la probabilidad de que el inicio de actividad sexual se de más tempranamente, un efecto inverso al que se busca con las acciones de prevención.

En este sentido, se sugiere enfáticamente a los interesados en la prevención del inicio temprano de actividad sexual que antes de emprender una acción de prevención centrada en el fortalecimiento de la autoestima se cuestionen si efectivamente esta es la variable clave del rompecabezas que implica comprender el comportamiento sexual de las y los jóvenes. Otros estudios sugieren que la autoeficacia y el contexto normativo en el que se desarrollan los adolescentes son factores más relevantes y pertinentes para explicar la edad a la que se tienen relaciones sexuales por primera vez (Ver por ejemplo, Vargas Trujillo & Barrera, 2005).

El artículo original puede encontrarse en la revista International Journal of Clinical and Health Psychology: Vargas Trujillo, E., Gambara, H. & Botella, J. (2006). Autoestima e inicio de actividad sexual en la adolescencia: un estudio meta-analítico. International Journal of Clinical and Health Psychology, 6 (3), 665-695.

Sobre las autoras y autor:

 

Elvia Vargas Trujillo: Profesora Asociada, directora de la línea de investigación en Salud Sexual y Reproductiva del grupo Familia y Sexualidad de la Universidad de Los Andes (Bogotá, Colombia). Autora de varios libros y artículos acerca de la sexualidad, principalmente en la adolescencia.

 

 

Juan Botella Ausina: Catedrático de Metodología de las Ciencias del Comportamiento. Es autor de un libro y varios artículos sobre Meta-Análisis. Su trabajo de investigación se ha centrado principalmente en el estudio de la Atención Humana y en la Metodología de Investigación.

 

 


Hilda Gambara D´Errico: Profesora Titular de Metodología de las Ciencias del Comportamiento (Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid). Es autora de un libro y varios artículos sobre Meta-Análisis. Su trabajo de investigación se ha centrado principalmente en el estudio de la Toma de Decisiones.