Miguel Ángel Pérez Nieto y Marta María Redondo Delgado

Universidad Camilo José Cela

Las distintas teorías de la valoración exploran el proceso por el que se inician y desarrollan respuestas emocionales a partir de las evaluaciones subjetivas del individuo sobre distintos aspectos del estímulo tales como la relevancia personal de la situación, las opciones de afrontamiento, etcétera. Así, diversos autores van a considerar los procesos de valoración como la llave para la comprensión de las distintas emociones en diferentes individuos y en diferentes momentos.

 

Las valoraciones señalan algunas de las condiciones que elicitan diferentes emociones en diferentes personas. Éstas van a influir también en los patrones de cambios corporales, y a través de esos cambios fisiológicos, influye también en las tendencias de acción y en la motivación.

Existe, sin embargo, una amplia gama de propuestas y modelos teóricos que intentan explicar los elementos que componen y definen los procesos de valoración, haciéndose necesario unificar y consensuar tantas aproximaciones. Así, el primer pilar para esa posible teoría general recoge todo el cuerpo de investigación que ha identificado una serie de componentes, dimensiones o criterios básicos en el proceso de valoración que se hace ante un evento determinado, es decir, identifica la estructura elemental del proceso de valoración.

En esta línea, los resultados de los trabajos centrados en la identificación de los criterios de valoración son suficientemente concluyentes. Así, los componentes de la valoración propuestos por Smith y Lazarus (1993), están ya asumidos; éstos son Relevancia motivacional, Congruencia motivacional, Responsabilidad, Potencial de afrontamiento dirigido a la situación, Potencial de afrontamiento dirigido a la emoción y Epectativas. Lo mismo ocurre con las dimensiones de valoración propuestas por Scherer (1999): Novedad, Placer intrínseco, Significado para metas, Potencial de afrontamiento y Compatibilidad con estándares.

La relevancia motivacional y el potencial de afrontamiento se vuelven elementos esenciales en cualquier explicación de los procesos de valoración. También se han identificado contenidos de valoración asociados a respuestas emocionales específicas, como por ejemplo, vinculaciones entre valoraciones de daño y responsabilidad externa con la emoción de ira, valoraciones de pérdida con emoción de tristeza, o valoraciones de amenaza con emoción de ansiedad.

 

Tras el análisis del estado de la cuestión en cuanto al papel de los procesos y contenidos de valoración en el fenómeno emocional, hay que considerar como uno de los primeros aspectos que se pueden concluir, el siguiente: tras un amplio y muy diverso desarrollo de modelos de emoción, los cuales utilizaban como variable el concepto de valoración, en la actualidad existe un campo ya más estructurado, del que se pueden destacar tres cuestiones: la primera, la identificación de contenidos de valoración vinculados a respuestas emocionales prototípicas; la segunda, la identificación de los pasos que sigue el proceso de valoración en cuanto a proceso que como tal; y en tercer lugar, la necesidad de identificar variables dependientes a esos procesos y contenidos de valoración, y en este sentido, la identificación de correlatos psicofisiológicos se convierte en una de las mejores variables para validar los procesos de valoración, aun existiendo otras como la expresión facial.

A todo esto habría que añadir una variación en el papel que se le da a los procesos de valoración en el fenómeno emocional y que deriva de asumir una relación entre sistemas. Así, si en los inicios los procesos de valoración aparecían enfrentados a otras perspectivas, en los modelos actuales la interdependencia entre sistemas cognitivos, fisiológicos y motivacionales, está asumida, convirtiéndose la valoración en una aportación más a la explicación de la emoción. 

Ver bibliografía.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la Revista Electrónica de Motivación y Emoción: Pérez Nieto, M.A. y Redondo, M.M. (2006). Procesos de valoración y emoción: características, desarrollo, clasificación y estado actual. Revista Electrónica de Motivación y Emoción (R.E.M.E), 9 (22).

Sobre el autor y autoras:

Miguel Ángel Pérez Nieto es Licenciado en Psicología por la Universidad de Salamanca, Máster en Intervención en la Ansiedad y el Estrés y Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor asociado en el Dpto. de Psicología Básica (Procesos Cognitivos) de la UCM, donde también es coordinador de prácticas del Master en Intervención en la Ansiedad y el Estrés. Actualmente, es docente e investigador del Dpto. de Psicología de la Universidad Camilo José Cela.

Marta María Redondo Delgado es Licenciada en Psicología, Máster en Intervención en la Ansiedad y el Estrés y Doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Es Profesora Asociada del Departamento de Psicología de la Universidad Camilo José Cela y docente en el Máster en Intervención en la Ansiedad y el Estrés (UCM). Sus principales líneas de investigación se centran en los procesos psicológicos básicos, las emociones, el estrés, el dolor y la discapacidad.

 

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