El pasado martes, 6 de febrero, se celebró en la sede del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, el segundo Desayuno de Infocop.

En esta nueva convocatoria, y dando continuidad a la iniciativa puesta en marcha en noviembre de 2006, se presentó a debate la reforma de los estudios universitarios de Psicología; tema que está suscitando especial interés entre académicos, profesionales y estudiantes de Psicología, debido a los cambios que se están sucediendo tras la entrada del actual equipo del Ministerio de Educación y Ciencia (MEC).

En un ambiente distendido y amable, representantes de las distintas fuerzas políticas, psicólogos del mundo profesional y académico y representación estudiantil tuvieron oportunidad de intercambiar sus opiniones y puntos de vista sobre el estado de los estudios en nuestro país y la convergencia de los mismos dentro del denominado Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES), así como las implicaciones profesionales y formativas que puede significar esta nueva propuesta del MEC para la profesión de Psicólogo.

Los invitados al desayuno fueron, en esta ocasión, D. Javier Vidal García, Director General de Universidades (Ministerio de Educación y Ciencia), D.ª Montserrat Palma i Muñoz, Portavoz de Educación del PSOE en el Congreso de los Diputados, D. Adolfo González, Portavoz de Educación del PP en el Congreso de los Diputados, D. Jesús Gómez Amor, Presidente de la Conferencia de Decanos de Psicología de las Universidades españolas, D. Santiago Estaun, Presidente de la FEDAP (Federación Española de Asociaciones de Psicología), D. Fernando Chacón Fuertes, Vicesecretario del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, D. Víctor de la Vega, Presidente del Colectivo de Estudiantes de Psicología CEP-PIE y D. José Ramón Fernández Hermida, Director de Publicaciones del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos.

Asistentes al desayuno

Se excusaron de participar en el acto, Dña. M.ª Carmen García Suárez, Portavoz de Educación del Grupo IU-ICV del Congreso de los Diputados y Dña. Kechu Aramburu, Responsable Federal de Educación de IU, por razones de agenda.

Tras una breve presentación del encuentro, realizada por D. José Ramón Fernández Hermida, moderador del encuentro, la mañana transcurrió en un intenso debate en torno a uno de los puntos clave de la reforma de estudios: el hecho de contar o no con directrices propias a la hora de elaborar los planes de estudio de las universidades españolas.

En las dos horas largas de animada discusión, se expusieron los distintos puntos de vista sobre la conveniencia o no de contar con dichas directrices. Los defensores de la necesidad de que se mantengan directrices propias, tanto para los títulos de grado como de post-grado, apoyaron su posición en tres líneas argumentales. La primera, es la que tiene que ver con uno de los principales objetivos de la reforma, la convergencia europea. De acuerdo con este punto de vista, la presencia de directrices impediría que se produjera una excesiva dispersión en los planes de estudio que condujera a dificultades de convergencia con el patrón que ya se ha configurado en el ámbito de los estudios de Psicología en Europa, que es el EuroPsy. Como ya sabrán los lectores de Infocop, esa es la denominación que tiene el Diploma Europeo que promueve la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA). La segunda línea argumental postula que las directrices garantizan una mejor calidad profesional de los psicólogos, ya que permite un mejor ajuste entre lo que se estudia y las exigencias de una actividad profesional frecuentemente sometida a disposiciones y regulaciones en algunos de sus ámbitos de actuación. Y en último lugar, la tercera línea apoya la necesidad de inclusión de directrices propias en que éstas están completamente justificadas en profesiones cuyo objeto es la salud, y, por lo tanto, en cualquier titulación que encamine a una profesión sanitaria.

Por su lado, los defensores de la ausencia de directrices apoyaron su posición, a lo largo del debate, en varios argumentos. En primer lugar, defendieron la idea de que la ausencia de directrices en los títulos es la norma vigente en los países más avanzados de nuestro entorno, fundamentalmente del ámbito anglosajón y del norte de Europa. De acuerdo con esta línea argumental, las directrices propias no garantizan, por sí solas, la calidad de la formación, que depende de más factores que una simple lista de materias. Así mismo, plantearon que el hecho de que las Universidades tengan mayor libertad para ajustar los planes de estudio a sus preferencias, sin interferencia gubernamental, permite un mejor ajuste a las necesidades del mercado profesional y al progreso académico. Como quiera que sea, la posición actual del Ministerio de Educación y Ciencia en este campo, como dejaron patente los participantes, no es completamente contraria a la existencia de directrices allí donde sean necesarias, bien porque así lo determine la existencia de directivas europeas, bien porque así lo aconseje la legislación española.

En líneas generales, éstas fueron las dos grandes posiciones sostenidas durante la mañana. El debate se inició con el planteamiento, por parte del moderador, de la incertidumbre sobre el establecimiento o no de algún tipo de directrices propias, bien en el grado, bien en los post-grados y, una vez lanzado el interrogante, se sucedieron las interesantes intervenciones de los distintos participantes.

Los lectores de Infocop Online pueden encontrar a continuación, una crónica más detallada de este encuentro en la que se recogen distintas opiniones vertidas por los invitados a este Desayuno de Infocop.

D. José Ramón Fernández Hermida, Director de Publicaciones del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos

Si nos planteamos un modelo anglosajón, debemos contar con las universidades y con las organizaciones profesionales

Desde hace algunos años los psicólogos hemos enfrentado un problema grave con la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, una Ley promovida por el PP cuando estaba en el gobierno. En aquel momento hubo un movimiento de casi todo el ámbito parlamentario a favor de que los psicólogos se incluyeran en la LOPS, posteriormente las posiciones de los partidos intervinientes, concretamente el PSOE, se modificó. Reconociendo que había un problema, el Gobierno actual, ofreció dos soluciones. La primera se dirigía a resolver, en alguna medida, la situación actual. Se nos dijo que se iba a reformar el Decreto de Autorización de Centros Sanitarios, como efectivamente así se ha hecho, a través de una Orden Ministerial. Sin embargo, tal y como podía temerse, el Consejo General de Médicos ha interpuesto un recurso contra esa orden en el Tribunal Supremo, lo que podría, de nuevo, dejar sin resolver ese asunto. La segunda solución miraba hacia el futuro. Puesto que la mayoría de los psicólogos se dedican al ámbito de la clínica, y con el fin de garantizar la máxima calidad, el Ministerio propuso promover y apoyar la creación de un Máster en Psicología de la Salud, de tal forma que sólo aquellos que lo realizasen pudieran ser reconocidos como profesionales sanitarios. Para que eso suceda, ese Máster debe tener, lógicamente, directrices propias. A la luz de la nueva reforma se nos plantean grandes interrogantes como, cuál es la situación actual de este Máster y si sería viable en este momento. Es decir, la gran duda es si se va a cumplir esta promesa realizada por el anterior equipo ministerial en aras de la resolución del problema que enfrentan los psicólogos, y que proponía como salida crear un Máster con directrices propias y con carácter de profesión sanitaria.

Si nos planteamos un modelo anglosajón, que es el que básicamente está inspirando esta reforma, debemos contar, de un lado, con las universidades, que podrán ofrecer las materias que crean convenientes y las titulaciones que consideren y, de otro, con las organizaciones profesionales, que deberían tener un poder real para determinar aspectos como quién puede o no colegiarse o estar acreditado para el ejercicio profesional. En el ámbito de la Psicología en España nos vamos a encontrar con que las universidades van a poder hacer lo que crean conveniente, sujetándose a unas directrices que nosotros consideramos insuficientes, mientras que las organizaciones profesionales van a estar limitadas por la ley que impone el Estado y que indica quién puede estar colegiado y quién no, así como cuáles son las competencias que tiene.

 

J.R. Fernández Hermida

D. Javier Vidal García, Director General de Universidades (Ministerio de Educación y Ciencia)

Creemos, como principio general de la reforma, que no es necesario que el Ministerio de Educación defina las características de los planes de estudio de las titulaciones

El cambio propuesto se justifica en la estructura que tenemos en el sistema español, resultado de la combinación entre un catálogo de títulos y directrices, que genera una rigidez que plantea problemas constantes cada vez que aparece cualquier título nuevo, dado que toca alguna parte de los ya existentes, y eso obliga a reestructurar las enseñanzas cada poco tiempo. Se debe, por tanto, a la necesidad de crear un sistema adaptable a las necesidades sociales.

Creemos, como principio general de esta reforma, que no es necesario que el Ministerio de Educación defina cuáles deben ser las características de los planes de estudio de todas las titulaciones en España. El modelo que proponemos se halla en consonancia con los sistemas de aquellos países que han servido como referente, y en los que los Gobiernos en ningún caso dictan aspectos curriculares. A cambio lo que exigimos es que cuando una universidad proponga un título, lo haga en base a referentes externos sólidos.

El margen para diseñar los títulos, desde este modelo, puede ser muy amplio. En el caso de que exista un acuerdo de la profesión en España y/o en Europa que dicte cómo han de ser los contenidos, caso de ámbitos distintos de la Psicología, donde incluso existen directivas que organizan los contenidos, formación y competencias que ha de tener alguien que se titule o que pretenda trabajar en esas profesiones, el margen de elaboración de títulos es mínimo.

                   J. Vidal 

Hasta ahora la homogeneidad venía dada por unas directrices propias, que han consistido en una lista de materias que incluían la descripción de las mismas. Pensamos que un plan de estudios es más que una lista de materias. Incluso en las profesiones en las en Europa existe una formación armonizada, que son las que aparecen en la Directiva Europea, hay algunas como son Arquitectura o Medicina que no hacen referencia a los contenidos, y sólo aluden a las competencias. Es decir, esa homogeneidad europea respecto a los contenidos y a lo que debe ser la formación de los distintos profesionales no es un hecho en este momento, y las vías por las que puede conseguirse son dos: una es la intervención de la Administración, que es lo que se solicita en España, en general, y otra es la trayectoria más habitual en Europa, que es el acuerdo voluntario entre los distintos colectivos afectados –asociaciones universitarias, profesionales- para alcanzar un consenso.

¿Cómo garantizamos, en el caso de la Psicología, que el que se llame psicólogo sea realmente psicólogo? Existirán unos Comités de Evaluación, que tendrán que disponer de la información que les permita evaluar los elementos imprescindibles para emitir un informe favorable o no a la creación de un nuevo título. El esquema es similar al de directrices, pero permite mayor flexibilidad. La idea es que no podrá haber un título de Psicólogo que no sea reconocido por psicólogos expertos, profesionales, etc. Los referentes que podrán utilizarse serán, por ejemplo, los Libros Blancos y/o la información ofrecida por asociaciones profesionales...

En relación a los problemas que enfrenta actualmente la Psicología, es importante resaltar que la situación no tiene que ver con la existencia o no de directrices propias sino con la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias. El título actual de Psicología, cuenta con directrices propias en este momento, y, sin embargo, los problemas ya se están dando. Luego no hay que enfocar la batería de cañones hacia la reforma. Habrá una restricción a la autonomía de las universidades para hacer un título cuando haya una ley que lo exija. La decisión de que una titulación cuente con directrices o no, no tiene que ver con una decisión del Ministerio de Educación, sino con que exista algo, una normativa, que impida que una universidad pueda crear un título y llamarlo de una manera determinada. Si existe, nosotros hemos de garantizar que se tenga en cuenta. Los problemas del psicólogo no provienen de la reforma de estudios.

En nuestro esquema de Grados y Másteres, particularmente en los másteres, existe una capacidad amplia para la definición, y en aquellos ámbitos en que los Ministerios de referencia apuntan el peligro de que una determinada profesión no cuente con una formación de postgrado específica –abogacía, por ejemplo –puede suceder que se impongan regulaciones. Esto es así para todos aquellos ámbitos en los que los Ministerios consideren que debe ser así. El esquema que planteamos de la organización de las enseñanzas permite, no impide e incluso facilita o favorece ese tipo de soluciones. Por tanto, que se cree un Máster, por ejemplo, en Psicología Clínica y de la Salud, que tenga unas atribuciones o reconocimiento similar al PIR no depende de la estructura de las enseñanzas universitarias. El sistema universitario crea un estructura que permite esa flexibilidad, y la cuestión a abordar es si dentro del Sistema Sanitario, en la regulación de la Psicología Clínica, además del PIR, se van a permitir otras vías para reconocer esa formación para determinados ejercicios profesionales. Si eso es así, el Máster podría aprobarse.

D. Fernando Chacón Fuertes, Vicesecretario del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos

La nueva reforma de títulos puede generar que personas con un mismo título tengan una formación muy diversa

¿Qué repercusiones va a tener el que existan directrices propias o no en el ejercicio profesional, por ejemplo, en la colegiación? Si no hay directrices propias, tampoco para los Másteres, ¿a quién se debe colegiar?. El modelo que se propone nos deja a mitad de camino, pues rompe con el modelo Francés en una parte, pero para alcanzar el modelo anglosajón completo quedaría otra, a no ser que, a partir de ahora, los colegios profesionales vayan a estar autorizados a colegiar en función del currículum y de las trayectorias profesionales de las personas que consideren que tienen competencias en su ámbito.

Con la nueva reforma de títulos, nos podemos encontrar con numerosos planes de estudios diferentes que pueden propiciar que las personas tengan una formación muy diversa, al menos a priori. Los estudios de Psicología de cada universidad van a poder adscribirse, además, a diferentes áreas de conocimiento, con lo cual unos titulados podrán provenir de humanidades y otros de sanidad, lo que marcaría que con unas competencias muy diferentes entre sí todos recibirían una colegiación igual, reconociendo competencias muy dispares como si fueran asimilables.

La bondad de unas directrices propias es que, una vez estas directrices se plasman en el BOE, todo el mundo conoce los criterios y, esté de acuerdo o no, se tiene que adaptar a los mismos, garantizando una homogeneidad.

 

F. Chacón                  

D.ª Montserrat Palma i Muñoz, Portavoz de Educación del PSOE en el Congreso de los Diputados

Una cosa es la reforma de las titulaciones en el ámbito académico y otra el tema de las atribuciones profesionales

Manejamos términos con mucha ambigüedad y confusión, como son, por ejemplo, el de competencias, listas de materias, atribuciones profesionales... Hay que hacer un esfuerzo para distinguir en qué plano del debate nos encontramos, aunque tengamos en cuenta que no son independientes.

 

                  M. Palma

Una cosa es la reforma de las titulaciones en el ámbito académico, por el tipo de formación superior que pretendemos, y otra el tema de las atribuciones profesionales, no tanto las competencias, que es un concepto reciente que ha surgido con fuerza en los últimos tiempos y que tiene más que ver con los objetivos de formación que pretendemos de los futuros profesionales. El tercer plano tiene que ver con el marco regulador profesional que, en el caso de España, incluye una Ley de Colegios Profesionales. En el caso de los psicólogos, por ejemplo, la LOPS regula la especialidad de Clínica. Profesión regulada es aquella que tiene determinadas atribuciones profesionales por ley. Estos tres ámbitos, el académico, el profesional y el de la regulación de las profesiones, se están moviendo a velocidades diferentes.

En este momento el que va a mayor velocidad es el académico y el profesional vendrá a continuación. Es cierto que no puede abordarse el plano académico independientemente de las consecuencias profesionales que tiene para el plano profesional. 

Quizás no debamos tanto preguntar qué atribuciones tiene un título concreto como quién puede acceder a desarrollar unas atribuciones profesionales determinadas.

D. Jesús Gómez Amor, Presidente de la Conferencia de Decanos de Psicología de las Universidades españolas

Es necesaria una buena regulación en la que se conozca quiénes deciden la validez de un título

Desligar la formación de las competencias es imposible, no tendría sentido formar. En nuestro caso, el de la Psicología, este nuevo marco legislativo no entrañará ningún problema siempre y cuando se regule adecuadamente y esto implica conocer quién va a ser el árbitro que va a decidir si un título es válido o no, qué contenidos debe tener ese título y cómo debe formar a los estudiantes. Eso es algo que no está bien definido y, al no estar bien definido, genera mucha preocupación. Dado que no va a haber un catálogo de títulos y sólo se cuenta con un registro de títulos, y cada universidad decide su plan de estudios, es necesario conocer quién va a decidir si la propuesta es válida o no y conocer cuál va a ser el referente que guíe esa decisión. En el caso de las profesiones sanitarias no existe ese problema porque el referente es la propia directriz, que no da contenidos pero sí atribuciones profesionales. Con la Psicología ocurre que se encuentra en el límite, no tiene directrices pero su ámbito de competencia toca muy de cerca con profesiones que sí las tienen, con lo cual el psicólogo se encuentra en situaciones en las que a veces puede hacer y a veces no, incluso eso depende de la Comunidad Autónoma que interprete la norma. El hecho de que otras profesiones estén reguladas nos obliga a nosotros a tratar también de regularnos para poder tener alguna atribución o competencia clara, que en estos momentos no tenemos. Hasta ahora, en estos 25 años, no ha habido ningún problema, porque las otras profesiones no estaban reguladas y había un campo de trabajo amplio. A partir del momento en que estas profesiones se han regulado, el psicólogo también necesita regulación o se expone a la extinción. En la reforma existen títulos que sí van a contar con directrices, como son Medicina, Enfermería... Todas aquellas profesiones que tienen que ver con la salud y en la cual la Psicología está implicada de una forma u otra, tienen directrices.

La Psicología tiene ámbitos muy diferentes, a pesar de lo cuál, a la hora de elaborar el Libro Blanco, comprobamos que existía una enorme homogeneidad en la configuración de los planes de estudio de las distintas facultades. Esta reforma no afecta por igual a la Psicología Clínica, del Trabajo o Educativa. Las movilizaciones del año pasado fueron consecuencia de la entrada en vigor de la LOPS, que afectó fundamentalmente a la Psicología Clínica. De hecho la solución que se acordó con el Gobierno aludía, fundamentalmente, a este área.

¿Es viable la creación de un Máster para solucionar este problema?. Recientemente en una reunión con el con el Director General de Recursos Humanos, Ministerio de Sanidad, comprobamos que existía un acuerdo total por ambas partes en relación a su creación. Por parte del Ministerio se veía como una solución a este problema y, además, una solución al PIR, que presenta el inconveniente del reducido número de plazas que se convocan anualmente y que no cubren la demanda existente. El que existiera un Máster con directrices que tuviera una capacitación profesional intermedia con el PIR se veía como una salida y solución, y una forma de ejercer la profesión a nivel privado y de forma regulada.

Un aspecto que hay que apuntar se relaciona con el problema que genera el área de conocimiento en la que se mueve la Psicología.

 

J. Gómez Amor             

El 4 de abril de 2006 se aprobó en el Consejo General de Universidades que la titulación de Psicología pasara al ámbito de Ciencias Experimentales y de la Salud. Creíamos que eso estaba ya materializado. Con la nueva reforma, ¿dónde estamos en este momento y dónde vamos a estar en el futuro?.

D. Adolfo González, Portavoz de Educación del PP en el Congreso de los Diputados

 

                 A. González

La aparición del nuevo registro y las nuevas titulaciones, pueden suponer el peligro de una cierta desregulación para la Psicología

¿Por qué este cambio? La reforma de la LOU se estaba desarrollando en una dirección y, en el último momento, se ha dado un cambio en relación al catálogo y los registros que no estaba contemplado en el anterior proyecto. Existe una cierta confusión y desinformación de las propias universidades.

En casi todas las titulaciones, la relación académico profesional es algo evidente, y en este caso, el de la Psicología, mucho más. Se trata de un caso muy particular porque nada en muchas aguas y ahora que se había reconocido su estatus como ciencia experimental y de la salud, la aparición del nuevo registro y las nuevas titulaciones, pueden suponer el peligro de una cierta desregulación.

Creo que la reforma no se ha meditado lo suficiente, que está produciendo inquietud, y que en el caso de la Psicología es aún mayor. Por ahora desconozco la justificación de este cambio, dado que no la pide Europa ni Bolonia.

D. Santiago Estaun, Presidente de la FEDAP (Federación Española de Asociaciones de Psicología)

Por la situación actual de la Psicología hay psicólogos que no pueden ejercer como tales en determinados ámbitos

Se está dando una situación en la que, debido a la regulación que existe en la Psicología Sanitaria, hay psicólogos que no pueden ejercer como tales en determinados ámbitos y, otras profesiones, como enfermería, con una formación de postgrado vinculada a Psicología, lo están pudiendo hacer, con menor formación. En cuanto regulamos profesiones afines, es necesario regular también la Psicología o nos vamos a encontrar con esta constante problemática.

 

S. Estaun                  

D. Víctor de la Vega, Presidente del Colectivo de Estudiantes de Psicología CEP-PIE

 

                V. de la Vega

Nuestra máxima preocupación es que la reestructuración de los estudios sea la solución de los problemas generados en la intersección entre lo académico y lo profesional

Desde el punto de vista de los estudiantes de Psicología nos encontramos con mucha confusión. Creo que a la hora de afrontar la reforma debemos ponernos en el lugar de los 50.000 estudiantes que hay ahora mismo en España. No sabemos qué estamos estudiando en este momento y para qué lo estamos haciendo. Como alumno pienso que es importante ofrecer información a los estudiantes. Nuestra máxima preocupación es que la reestructuración de los estudios sea la solución de esos problemas generados en la intersección entre lo académico y lo profesional.

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