Las necesidades insatisfechas de tratamiento de salud mental son grandes y generalizadas, y los períodos de crisis económica pueden aumentar la necesidad de atención, así como la brecha de tratamiento, con graves consecuencias para las personas y la sociedad en general.

Así lo afirma un estudio publicado en la Revista Epidemiology and Psychiatric Sciences, bajo el título Impact of economic crises on mental health care: a systematic review (Impacto de la crisis económica en la salud mental: una revisión sistemática), a través del cual se ha llevado a cabo una revisión sistemática para analizar la evidencia empírica sobre la relación entre períodos de crisis económica y el incremento de la demanda de atención a la salud mental.

Tal y como señalan sus autores, la crisis financiera que afectó a la economía mundial en 2008 condujo a una recesión más amplia y profunda que la Gran Depresión de 1930. La crisis de hace 12 años tuvo un impacto variado en todos los países, resultando en una disminución del producto interno bruto (PIB), un aumento en las tasas de desempleo y una fuerte presión fiscal.

Autor: Markus Winkler Fuente: pexels Fecha descarga: 03/08/2020

Muchos países adoptaron políticas de austeridad, con reducciones sustanciales en el gasto público que afectaron a los presupuestos de salud y asistencia social, y numerosos ciudadanos enfrentaron una creciente inseguridad y exclusión social. La investigación sobre los determinantes sociales de la salud mental ha puesto de relieve que la salud está determinada por las condiciones sociales y económicas, así como por los sistemas de salud y bienestar. Las revisiones recientes que evalúan las consecuencias para la salud de las crisis económicas han revelado una relación significativa entre estos períodos y la psicopatología, incluido el suicidio, el inicio o la exacerbación de los trastornos del estado de ánimo y la ansiedad, el consumo excesivo de alcohol y la angustia psicológica. De acuerdo con los autores de este estudio, es probable que estos resultados conlleven una mayor búsqueda de tratamiento de salud mental. Sin embargo, durante las crisis económicas puede haber también un incremento en las barreras de acceso a la atención de salud mental, debido a los cambios en la disponibilidad (por ejemplo, recortes en los recursos humanos) y la asequibilidad de los servicios.

Dado lo anterior, el estudio ha revisado sistemáticamente la literatura disponible sobre el impacto de las crisis económicas en el uso de la atención de salud mental, una información que, a juicio de sus autores, podría contribuir al diseño de estrategias, políticas y programas para promover el acceso equitativo a la atención en tiempos de crisis económica, algo especialmente importante, teniendo en cuenta el grave impacto de la crisis económica que se prevé como consecuencia de la pandemia del COVID-19.

A continuación, recogemos los principales resultados:

  • Los datos sugieren un aumento del comportamiento general de búsqueda de ayuda para problemas de salud mental, con resultados más contradictorios en relación con el uso de atención psiquiátrica especializada.

    Para los autores de este estudio, estos hallazgos pueden explicarse por varios motivos. Primero, en tiempos de crisis económica, la atención médica general, más accesible y asequible podría ser la vía preferida para la atención, con el consiguiente aumento de la necesidad insatisfecha de atención especializada. En estos períodos, los presupuestos reducidos de salud mental pueden disminuir la disponibilidad de servicios de salud mental y/o pueden ser inasequibles debido a la reducción de los ingresos disponibles de los hogares, la falta de cobertura de seguro de salud o la introducción del copago en el sector público de atención médica. En segundo lugar, la disminución de la motivación para pedir atención especializada puede deberse a posibles consecuencias negativas, como el miedo a perder un trabajo debido a una discapacidad laboral o al estigma del tratamiento. Por último, las circunstancias sociales adversas que ocurren en períodos de crisis económica pueden hacer que disminuyan las expectativas de salud e inducir a realizar más esfuerzos personales para alcanzar estas expectativas.

    Estudios previos ya habían descrito un aumento en la brecha de tratamiento en tiempos de crisis económica, señalando la falta de accesibilidad a los servicios, las medidas de austeridad y el aumento del estigma como explicaciones probables.

  • Se encuentran diferentes tendencias en relación con el uso de la atención de salud mental por conducta suicida entre los países nórdicos y otros países europeos. Mientras que los estudios realizados en países nórdicos (Finlandia e Islandia) no mostraron un aumento general en las tasas de asistencia debido a intentos de suicidio y autolesiones después de crisis económicas, en otros países europeos (España e Inglaterra) se observó un aumento en la asistencia a centros de salud por intentos de suicidio y autolesiones después del inicio de la crisis de 2008, relacionado, según algunos autores, con cambios en el desempleo. Los posibles factores que explican estos hallazgos podrían ser los niveles relativamente elevados de capital social y fuertes sistemas de bienestar de los países nórdicos, posiblemente mitigando las consecuencias adversas del desempleo en los resultados relacionados con la conducta suicida.

  • Las crisis económicas podrían estar asociadas con un mayor uso de medicamentos recetados -incluidos los medicamentos psicotrópicos para tratar los trastornos depresivos y de ansiedad- y un aumento en los ingresos hospitalarios por trastornos mentales.

  • Los resultados proporcionan información sobre los patrones de demanda de atención de diferentes grupos definidos por un eje de desigualdad durante las crisis económicas. Los grupos de personas más susceptibles a los efectos de las crisis no fueron consistentemente los que más accedieron a la atención de salud mental. Los patrones de uso de la atención a la salud mental dependen del reconocimiento de que se necesita ayuda, de factores estructurales que incluyen los costes financieros y la disponibilidad de servicios.

    Estos factores pueden cambiar durante las crisis económicas y afectar de manera diferente a los diversos grupos socioeconómicos, posiblemente exacerbando los problemas sistémicos en el acceso a la atención y ampliando las desigualdades sociales en la salud mental.

    Las razones del aumento de la brecha de tratamiento entre los grupos vulnerables podrían incluir un empeoramiento desproporcionado de las condiciones socioeconómicas, el impacto de las medidas de austeridad y la consiguiente reducción de los ingresos económicos, la falta de protección social y una reducción en la atención médica disponible, pero también una peor necesidad percibida de atención, renuencia a buscar servicios y/o barreras culturales o lingüísticas.

  • Se observa que, durante los períodos de crisis, las mujeres usaban la atención de salud mental con más frecuencia que los hombres. Para los autores de este estudio, esto podría reflejar un estado de salud mental relativamente peor de las mujeres y una mayor necesidad de atención o diferencias de género en el comportamiento de búsqueda de atención médica. Las razones de las diferencias de género en el comportamiento de búsqueda de atención médica podrían ser, según este estudio, un mayor estigma entre los hombres, una mayor capacidad de las mujeres para identificar sus problemas de salud mental o diferencias en la cobertura del seguro de salud. Algunos de los estudios revisados sugieren que los factores socioeconómicos pueden estar más fuertemente asociados con el comportamiento suicida en hombres que en mujeres. Una posible explicación a este hallazgo es que los hombres están sometidos a más presión por su rol laboral y las expectativas relativas de éxito socioeconómico.

Los autores concluyen poniendo de relieve la escasa investigación existente sobre el impacto de las crisis económicas en el uso de la atención de salud mental, así como la propensión a sesgos sustanciales en las metodologías de los documentos incluidos. A este respecto, insisten en la necesidad de emprender más estudios empíricos y a largo plazo sobre este tema para adaptar los sistemas de atención en salud mental a las necesidades específicas de la población en tiempos de crisis económica.

Fuente: Silva, M., Resurrección, D. M., Antunes, A., Frasquilho, D., & Cardoso, G. (2020). Impact of economic crises on mental health care: a systematic review. Epidemiology and psychiatric sciences, 29. DOI: https://doi.org/10.1017/S2045796018000641  

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