Sonia Mariscal (1), Alexandra Karousou (2), María Martínez (3), Pilar Gallo (4), Carlos Gallego (3) y Susana López-Ornat (3)

(1) UNED, (2) National and Kapodistrian University of Athens (Grecia), (3) Universidad Complutense de Madrid y (4) Centro Universitario Cardenal Cisneros

Toda comunicación, y específicamente la lingüística, es una herramienta básica del desarrollo cognitivo y socioemocional. Un buen desarrollo del lenguaje en el niño facilita enormemente su evolución social e intelectual y su adaptación y éxito escolar.

Los retrasos del lenguaje son muchas veces la punta del iceberg, indicando en muchas ocasiones problemas más generales del desarrollo, como por ejemplo el autismo. Sin embargo, con mucha más frecuencia, los retrasos forman parte de patologías menos evidentes; niños sin discapacidad, ni antecedentes de riesgo, que presentan retrasos más o menos importantes.

 

Esos retrasos, sin tratamiento adecuado, además de constituir una grave limitación en sí mismos, pueden multiplicar sus efectos negativos a lo largo del desarrollo. Por ejemplo, un retraso en el desarrollo del lenguaje, si no es atendido tempranamente, puede dar lugar a dificultades a la hora de aprender a leer y escribir y, como consecuencia de ello, puede desencadenar una falta de motivación escolar que desemboque más adelante en fracaso escolar, o a una inhibición importante con graves dificultades para la comunicación y la adaptación social.

Con cierta frecuencia ocurre que estos niños no son detectados ni atendidos convenientemente en el momento en que la intervención sería más eficaz, precisamente debido a la ausencia de signos claros, y/o porque no se cuenta con los instrumentos adecuados para descubrir tempranamente retrasos en una función tan básica como es la comunicativo-lingüística.

En este contexto, la evaluación del desarrollo lingüístico y la detección temprana de retrasos o trastornos del desarrollo del lenguaje es necesaria en las prácticas clínica y educativa. Además, la evaluación y detección tempranas constituyen la mejor garantía de éxito de cualquier intervención. Sin embargo, antes de los tres años apenas existen en el panorama editorial español pruebas de detección y evaluación del desarrollo comunicativo-lingüístico con los suficientes avales científicos. Las razones de esta escasez se deben en parte a las dificultades prácticas que supone la evaluación de niños tan pequeños.

Los niños de entre 8 y 30 meses de edad habitualmente no pueden responder a los items de las pruebas de lenguaje, lo que evidentemente no significa que no tengan las habilidades buscadas. Simplemente este tipo de tarea puede resultar excesivamente difícil para ellos, puede que no les motiven, pueden no atender o cansarse rápidamente, entre otros factores.

Evaluar las habilidades comunicativas y lingüísticas en situaciones más naturales (de juego, en la propia casa, con los padres, etc.) sería lo ideal, pues los niños aprenden a comunicarse y hablar en esos contextos cotidianos. Sin embargo, todo profesional sabe que la buena observación y análisis de los datos exige un tiempo muy extenso, y no siempre es posible cuando se ha de atender a muchos niños.

Ante esta coyuntura surgió una alternativa para la evaluación temprana del lenguaje: el uso de inventarios paternos. Este modo de evaluación está extendido en la clínica infantil y son muchos los instrumentos que incluyen preguntas a los padres sobre el desarrollo de sus hijos.

El problema que tradicionalmente se ha planteado en relación con estos instrumentos es el relativo a la validez de los mismos. ¿Hasta qué punto los padres son informantes fiables del desarrollo lingüístico temprano? ¿No serán informantes muy subjetivos que pueden infravalorar o sobrevalorar a sus hijos?

 

Sin entrar a comentar los detalles bibliográficos, cabe señalar que desde los años 90 existe un corpus de datos empíricos muy abundante, que avala la fiabilidad de los padres como informantes del desarrollo lingüístico de sus hijos en las primeras edades y siempre que a los primeros se les pregunten del modo adecuado.

Los Inventarios MacArthur de Desarrollo Comunicativo (Fenson, Dale, Reznick, Thal, Bates, Hartung, Pethick y Reilly,1993) son un instrumento de evaluación temprana del desarrollo comunicativo y lingüístico, aplicable a niños de 8 a 30 meses que utiliza esta técnica y cuya validez y fiabilidad han sido suficientemente avaladas. El equipo EQUIAL ha realizado la adaptación española de estos inventarios (López Ornat, Gallego, Gallo, Karousou, Mariscal y Martínez, 2005), los cuales han sido publicados por TEA Ediciones.

La estructura de los inventarios en esta adaptación española es básicamente la misma que la original, pero no se trata de una mera traducción. Al tratarse de una prueba lingüística, no es posible traducir de la lengua original, dadas las diferencias entre el inglés y el español y sus procesos de aprendizaje. El trabajo de adaptación ha implicado una verdadera re-construcción. Por ejemplo, la riqueza morfológica de nuestra lengua obligó a hacer mucho más extenso el apartado dedicado a la morfología, incluyendo preguntas por los morfemas de género, número y morfología verbal. Los ítems de los distintos apartados se generaron a partir de los datos de investigación al alcance de EQUIAL y se realizaron distintos estudios hasta llegar a fijar la forma final de los Inventarios MacArthur en español.

 

Posteriormente se llevó a cabo un proceso de baremación con una muestra de 1.100 sujetos procedentes de todo el territorio español. Como resultado del proceso de baremación, se construyeron tablas de percentiles por edades, mes a mes, para cada uno de los componentes principales de los inventarios. Este tipo de medida hace muy sencilla la interpretación de los resultados.

Los Inventarios MacArthur en su adaptación española permiten situar a un niño concreto en relación a los niños de su misma edad respecto a su nivel de desarrollo comunicativo-lingüístico. Hemos constatado que las diferencias entre los niños menores de 3 años que tienen un desarrollo normal en esta área son muy llamativas. Resulta crucial contar con estos datos sobre el rango ‘normal’ de variabilidad de cara a la identificación de niños que se apartan, por retrasos o déficits más o menos específicos, del patrón normal de desarrollo, y no hacer así diagnósticos precipitados.

Teniendo en cuenta que los Inventarios MacArthur pueden comenzar a aplicarse a niños de 8 meses de edad, este instrumento constituye una aportación interesante, útil y necesaria al panorama editorial español.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Psicothema: Mariscal, S., Karousou, A., Martínez, M., Gallo, P., Gallego, C., y López-Ornat, S. (2007). La evaluación del desarrollo comunicativo y lingüístico mediante la versión española de los inventarios McArthur-Bates. Psicothema, Vol. 19 (2), 190-197.

Sobre las autoras y autor:

Susana López Ornat es Catedrática de Psicología Básica en la Universidad Complutense de Madrid. Experta investigadora del proceso normal de adquisición del lenguaje, con su tesis doctoral fue la primera psicóloga que investigó en España (1974) este problema con metodología experimental. En 1986 fundó EQUIAL, Equipo de investigación sobre Adquisición del Lenguaje, que es responsable de trabajos como la Base de Datos longitudinal "María", o la adaptación al Español Europeo de los MacArthur CDIs. Su tarea investigadora actual sigue centrada en detectar los cambios tempranos que explican el proceso de adquisición del lenguaje.

 

 

 

Carlos Gallego López es Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor titular de Psicología Básica en la Facultad de Psicología de la misma universidad, está especializado en trastornos del lenguaje y específicamente en los problemas de su desarrollo.

 

Pilar Gallo Valdivieso es Doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, participando en proyectos de investigación en torno al proceso de adquisición temprana del lenguaje. Actualmente trabaja en la elaboración de un modelo de identidad aplicable tanto a los trastornos del desarrollo como a los procesos de deterioro cognitivo durante la edad adulta. Docente del Centro Universitario Cardenal Cisneros, imparte la asignatura Desarrollo Cognitivo y Psicología del Lenguaje.

 

 

 

Alexandra Karousou es Doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Participa en las actividades de EQUIAL desde 1998 y, actualmente, es profesora en la National and Kapodistrian University of Athens (Grecia). Su trabajo de investigación se centra en el estudio de las vocalizaciones prelingüísticas y su evolución hacia el lenguaje.

 

Sonia Mariscal Altares es Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Profesora del Departamento de Psicología Evolutiva de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y miembro de EQUIAL desde 1994. También es Experta en Práctica Clínica en Logoterapia por la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

 

 

María Martínez López es investigadora en Metodología de Ciencias del Comportamiento. Ha participado en diversos proyectos de investigación en los ámbitos de la Psicología, Sociología y Educación. Colaboró con EQUIAL en el proceso de construcción de los Inventarios MacArthur en español.

 

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