Pilar Sanjuán y Alejandro Magallares

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

La atribución es un proceso cognitivo mediante el cual las personas explican las situaciones que les ocurren. Las causas que se pueden aducir para explicar los eventos son muy variadas, y dependiendo de qué causas se empleen se derivaran diferentes emociones. Por ejemplo, ante un fracaso (suspender un examen, tomar una decisión equivocada, cometer un error en el trabajo, etc.), una persona puede explicarlo por un golpe de mala suerte momentáneo, mientras que otra puede creer que tiene una incapacidad crónica. Los estados de ánimo que estas hipotéticas personas experimentarán, serán muy distintos, aunque el suceso ocurrido sea el mismo, dependiendo de qué razones utilicen para explicar dicho suceso.

La atribución, además de ser un proceso que se desencadena ante una situación específica, también se puede entender como un estilo, o tendencia relativamente estable a explicar un amplio rango de situaciones, de una forma particular.

Uno de los estilos explicativos más relevantes es el estilo atribucional negativo, que se define como una tendencia a explicar las situaciones negativas mediante causas internas (la causa es algo de la persona, no ambiental, por ejemplo, "mi incapacidad", "mi desidia", "mi forma de ser"), estables (la causa se mantiene a lo largo del tiempo) y globales (la causa afecta a distintas áreas de la vida, no sólo a un tipo de situaciones concretas).

 

La mayoría de los estudios se han centrado en valorar la relación entre este estilo y la depresión, lo que ha permitido mostrar que las personas con un estilo atribucional negativo tienen más probabilidad de desarrollar depresión clínica y síntomas depresivos cuando se enfrentan con situaciones difíciles o negativas (Alloy y cols., 2006; Sanjuán, 1999; Sweeney, Anderson y Bailey, 1986). Aunque menores en número, otros trabajos también han encontrado una asociación entre este estilo explicativo y ansiedad y otras emociones negativas. Por otra parte, algunos estudios también lo relacionan con una peor salud física (informe de más síntomas, padecimiento de más enfermedades, ocurrencia de más accidentes, etc.). Tomados conjuntamente, estos resultados parecen sugerir que el poseer este estilo explicativo negativo hace a las personas más vulnerables y propensas a experimentar malestar tanto psicológico como físico o, incluso, desarrollar algún trastorno psicopatológico.

La tendencia a explicar las situaciones positivas mediante causas internas, estables y globales, se está empezando a denominar estilo autoensalzante, y se postula que podría ser un factor protector relacionado con los aspectos más positivos del funcionamiento psicológico, ya que se ha relacionado con bienestar y mayor autoestima. Además, otros trabajos también han encontrado que explicar las situaciones positivas mediante causas internas, estables y globales produce una disminución de los síntomas depresivos en los pacientes con este trastorno.

Aunque los estilos explicativos se definen como tendencias relativamente estables, no significa, por ello, que sean totalmente resistentes al cambio, por el contrario, existe alguna evidencia que muestra que, mediante técnicas de terapia cognitiva, el estilo explicativo negativo se puede modificar y sustituir por otras formas de pensar más beneficiosas para la persona. La identificación de personas con estilos de pensamiento vulnerable permitiría la prevención tanto del malestar psicológico como de algunos trastornos psicopatológicos. De cara a la intervención, también sería muy interesante conocer si existen otros mecanismos o procesos que pudieran estar mediando la relación entre estilo explicativo y malestar, puesto que su identificación permitiría tratar el problema desde distintos frentes, y se posibilitaría el incremento de la efectividad del tratamiento.

 

En el caso que nos ocupa, que es la relación entre el estilo explicativo negativo y el malestar psicológico, se ha sugerido que podría estar mediada por la puesta en marcha de estrategias de afrontamiento inadecuadas. Las estrategias de afrontamiento son todas aquellas acciones, pensamientos o emociones que se desarrollan para hacer frente a las situaciones estresantes con las que se encuentra el individuo. Estas estrategias pueden centrarse en:

  1. Solucionar el problema: como por ejemplo, buscar información sobre el problema, sopesar diferentes opciones a seguir o elegir un plan de acción y ponerlo en marcha.

  2. Los estados emocionales derivados de la situación problemática: estas estrategias serían las más adecuadas en el caso de que el problema no tenga solución o sea incontrolable. Además, se podría decir que algunas de las estrategias son más adecuadas para paliar el malestar emocional derivado de la situación, como puede ser la aceptación de la realidad, la reinterpretación positiva de la situación, la utilización del sentido del humor, intentar aprender algo de la situación, o buscar el apoyo emocional de los seres queridos, mientras que otras, no sólo no mitigan el malestar, sino que lo pueden incrementar, como por ejemplo, la negación de la existencia del problema, evitar enfrentarse a la situación o evadirse a través del alcohol o las drogas.

A pesar de ser una línea de investigación que puede resultar fructífera teniendo en cuenta las posibilidades de intervención que se pueden abrir, prácticamente no existen estudios que hayan intentado comprobar qué tipo de estrategias emplean las personas en función de los estilos atribucionales o explicativos que les caracterizan. El trabajo al que hacemos referencia es uno de los pocos llevados a cabo y que se ha realizado con una muestra española. Sus resultados han mostrado que las personas con un estilo explicativo negativo presentan mayor sintomatología depresiva debido al estilo de afrontamiento poco efectivo que emplean para hacer frente a las situaciones, pues utilizan en menor medida las estrategias dirigidas a la solución directa de los problemas y en mayor proporción las estrategias que incrementan el malestar emocional, como pueden ser evitar enfrentarse a los problemas o negar su existencia. Por otra parte, se encontró el patrón contrario cuando se analizó el estilo autoensalzante, que mantiene una relación con el bienestar psicológico gracias al uso preferente de las estrategias de afrontamiento centradas en la solución de los problemas y al bajo empleo de las estrategias centradas en la emoción.

Ver referencias bibliográficas

El artículo original puede encontrarse en la revista Clínica y Salud: Sanjuán, P. y Magallares, A. (2007). Estilos explicativos y estrategias de afrontamiento. Clínica y Salud, 18, 83-98.

Sobre los autores:

Pilar Sanjuán es Profesora Titular, desarrollando su labor docente en el Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Sus publicaciones, dentro del área de la personalidad, se centran en el estudio de distintos procesos cognitivos, motivacionales y emocionales relacionados tanto con la salud como con el bienestar psicológico.

 

 

Alejandro Magallares es Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente compagina su labor como Profesor-Tutor en el Centro Asociado de la UNED en Madrid con la realización de su tesis doctoral en el departamento de Psicología Social de la UNED, en la que estudia la influencia de los procesos atribucionales sobre el bienestar.

 

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