La crisis de la COVID-19, que ha sacudido el mundo en 2020, plantea nuevas amenazas para el bienestar infantil.

Ya antes de la crisis, en los países más ricos del mundo la vida cotidiana de millones de niños estaba muy alejada de lo que se suele considerar una infancia feliz: padecían estrés, ansiedad y depresión, no conseguían seguir el ritmo de sus compañeros de escuela y no se encontraban bien físicamente. Vivir en un país acomodado no les garantizaba felicidad ni tampoco un mejor estado de salud ni una mejor educación.

Con esta introducción, UNICEF presenta una nueva edición de su informe Report Card, bajo el título “Mundos de influencia: ¿Cuáles son los determinantes del bienestar infantil en los países ricos?”, un documento a través del cual se analiza la situación del bienestar infantil en los países de la UE y la OCDE al inicio de la crisis de la COVID-19, presentando una clasificación de acuerdo con la salud mental y física de los y las menores y el conjunto de destrezas académicas y sociales.

Autor: Pixabay Fuente: pexels Fecha descarga: 05/11/2020

El informe recoge una serie de conclusiones estructuradas en función de esta clasificación, entre ellas, las siguientes:

  • Bienestar mental: sentirse bien y gozar de una buena salud mental son aspectos clave de la calidad de vida. Sin embargo, un número sorprendente de niños carece de una buena salud mental en los países ricos: en 12 de 41 países, menos del 75% de los niños de 15 años se sienten muy satisfechos con su vida. No se dispone de datos fiables y comparables sobre la salud mental de los niños en el mundo. Al igual que en Report Cards anteriores, UNICEF ha empleado como mejor indicador disponible la tasa de suicidio entre los adolescentes de 15 a 19 años. De acuerdo con los datos, el suicidio es una de las causas de muerte más habituales en este grupo etario. La tasa de suicidio se sitúa por encima de 10 por cada 100.000 en Lituania, Nueva Zelandia y Estonia; las cifras más bajas corresponden a Grecia, Portugal e Israel.

  • Salud física: los indicadores de salud física también señalan motivos de preocupación: uno de cada 15 niños de países ricos nace con bajo peso, un riesgo fundamental para la supervivencia. En 10 países, más de 1 de cada 3 niños presenta sobrepeso u obesidad. UNICEF prevé que, en 2030, el número de niños (de 5 a 19 años) obesos en el mundo ascenderá de 158 a 250 millones.

    Tal y como señala el informe, la obesidad representa un problema grave desde el punto de vista médico y psicológico. Contribuye a la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, el cáncer, las enfermedades de la vesícula biliar y una menor esperanza de vida; asimismo, tiene consecuencias sociales y emocionales, al limitar la participación en la vida social y mermar la autoestima.

  • Muchos/as niños/as carecen de aptitudes académicas y sociales básicas a los 15 años de edad: las cifras indican que dos de cada 5 niños no han adquirido una competencia básica en lectura y matemáticas a esta edad. En 7 países, la cifra desciende por debajo de 1 de cada 2. La mayoría de los niños y las niñas que manifiesta tener confianza para entablar relaciones interpersonales coincide en que les resulta sencillo hacer amigos; por el contrario, en 18 países, más de 1 de cada 4 niños no opina de este modo.

  • Relaciones de poca calidad: los/as niños/as consideran esenciales las relaciones. Aquellos y aquellas que reciben más apoyo de su familia gozan de un mayor bienestar mental. Muchos niños consideran que carecen de oportunidades para participar en las decisiones tanto en el hogar como en la escuela. El acoso escolar representa aún hoy día un grave problema, con efectos negativos duraderos en las relaciones y la salud. Este tipo de acoso se asocia con el bienestar subjetivo del niño, especialmente, en determinados países europeos. Los datos muestran que aquellos/as menores que sufren acoso a menudo tienen una satisfacción vital media más baja.

    Según algunos estudios desarrollados principalmente en los Estados Unidos y el Reino Unido, los efectos adversos del acoso se prolongan incluso hasta los 50 años, tanto en las relaciones sociales como la salud mental y física de la víctima.

  • Falta de recursos: en aproximadamente la mitad de los países ricos, más de 1 de cada 5 niños viven en la pobreza. En muchos países, los niños más pobres están expuestos a un mayor riesgo de depresión, obesidad y malos resultados académicos. Disponer de más tiempo para jugar al aire libre se asocia con niveles mucho más elevados de felicidad. Sin embargo, el informe señala que muchos/as niños/as manifiestan que su barrio carece de zonas adecuadas de juego y esparcimiento.

  • Déficits en los servicios: a pesar de que una oferta pública de cuidado infantil de gran calidad propicia un entorno social y de aprendizaje estimulante que ayuda a reducir las desventajas socioeconómicas, en 29 países europeos, 1 de cada 7 progenitores, con un hijo menor de 3 años tiene alguna necesidad de cuidado infantil insatisfecha. Por otro lado, los adolescentes desvinculados de la educación y del mercado laboral se inician en la edad adulta con dificultades. En 5 países ricos, más del 10% de los jóvenes de 15 a 19 años no trabajan, estudian ni reciben capacitación.

  • Se observan deficiencias en las medidas políticas y de conciliación para las familias: en 5 países ricos, el permiso parental tiene una duración inferior a 10 semanas (con salario completo). El permiso reservado a los padres representa tan solo una décima parte de la licencia parental. La expectativa de que se priorice el trabajo da lugar a jornadas prolongadas y estrés, de modo que los padres y las madres disponen de menos tiempo y energía para sus hijos y presentan más dificultades para cumplir sus responsabilidades familiares.

  • En muchos países, la tasa de desempleo ha recuperado el nivel anterior a la Gran Recesión económica de 2008, o incluso es menor. Sin embargo, no sucede lo mismo en todo el mundo: en algunos países -entre los que destacan Grecia y España- la tasa de desempleo, que afecta a las relaciones familiares y al bienestar infantil, se mantiene muy por encima del nivel anterior a la crisis.

  • Entre las consecuencias de la crisis del COVID-19 para los niños y las niñas, el informe destaca el impacto sobre el bienestar mental, previendo que la crisis de salud mental de los niños se intensifique. La experiencia del confinamiento, el duelo y las tensiones en las relaciones familiares debido a la incertidumbre económica pueden perjudicar el bienestar mental de muchos/as menores, siendo posible que afronten el futuro con inquietud, inseguridad y temor.

  • Los elevados niveles de contaminación atmosférica aún ponen en peligro la salud física y mental de los niños y las niñas, que son los/as más afectados/as. Para que todos y todas disfruten de una infancia feliz, UNICEF insta a los países de altos ingresos a llevar a cabo una serie de acciones: tomar en consideración a los y las menores en las tomas de decisiones, integrar cuidadosamente políticas que se complementen y refuercen entre sí para fomentar el bienestar infantil y crear fundaciones sólidas.

Este informe concluye señalando que muchos de los países más ricos no logran plasmar la buena situación económica y social en resultados de bienestar infantil sistemáticamente elevados y se aprecian indicios preocupantes de retroceso en aspectos como la inmunización, el aprendizaje y la salud mental. España, concretamente, se sitúa en el puesto 6 en bienestar general de la infancia sobre un total de 38 países, siendo el sobrepeso su punto débil y la salud mental su mejor indicador.

Se observa que ningún país encabeza todos los frentes y que los 41 tienen un amplio margen de mejora. Para UNICEF, tal mejora es “urgentemente necesaria” para que las naciones más acomodadas cumplan los compromisos que asumieron hace cinco años al aprobar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.

Tal y como indica el documento, los Objetivos de Desarrollo Sostenible trazan una hoja de ruta para garantizar el bienestar infantil a corto y largo plazo, cuyo cumplimiento pasa por emprender medidas como la reducción de la pobreza infantil y la disponibilidad de recursos, un mayor acceso al cuidado infantil asequible y de gran calidad para todos los niños durante sus primeros años de vida, la mejora de los servicios de salud mental dirigidos a niños, niñas y adolescentes, la implementación de políticas favorables a la familia relacionadas con el ámbito laboral, la reducción de los niveles de contaminación atmosférica y el fomento de iniciativas dirigidas a inmunizar a los niños y las niñas frente a las enfermedades prevenibles.

Se puede acceder al informe desde la página Web de UNICEF, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Mundos de influencia: ¿Cuáles son los determinantes del bienestar infantil en los países ricos?

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