La violencia que se produce en el contexto escolar es el resultado de la participación de los agentes de la comunidad educativa, de ahí la importancia de establecer acciones eficaces para prevenir y atender oportunamente este problema, que tiene graves consecuencias en el desarrollo de los niños y adolescentes. Así lo recoge el informe titulado la Violencia como fenómeno social, publicada por la UNESCO.

El material está especialmente dirigido a los docentes y pretende ofrecer la fundamentación teórica y metodológica de las situaciones de violencia en el contexto escolar para la implementación de buenas prácticas que han mostrado resultados positivos en la atención educativa frente al acoso.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Daria Shevtsova Fecha descarga: 11/11/2020

El texto enmarca la violencia como un fenómeno complejo, multicausal y en el que intervienen factores individuales, socioeconómicos, culturales y ambientales, asentado en relaciones de desequilibrio de poder.

En lo que respecta al abordaje de la violencia en el ámbito educativo, la guía subraya la importancia de identificar los roles que se pueden asumir: el rol de agresor, el rol de víctima y el rol de espectador y ofrece las claves a los docentes para identificar estos roles.

De esta manera, según se recoge en el documento, las víctimas, por ejemplo, pueden identificarse por los siguientes signos de alerta:

  1. Dificultad de concentración en las tareas y actividades, lo que puede ocasionarles bajo rendimiento académico.
  2. Ansiedad e inseguridad, consecuencia del hostigamiento repetido por parte de las demás personas.
  3. Ser personas cautas, sensibles y tranquilas.
  4. Tener una baja autoestima.
  5. Considerarse fracasadas, débiles y avergonzarse de sí mismas.
  6. Estar aisladas, abandonadas y casi no tener amigos.
  7. No mostrar conductas agresivas.
  8. Tener una actitud negativa frente a la violencia y el uso de medios violentos, así como una reacción sumisa combinada con una debilidad física.
  9. Mostrar conductas evasivas y de miedo ante el acercamiento o cariño de adultos.
  10. Ser reservadas e introvertidas cuando están entre amistades, familiares y docentes.
  11. Tener pesadillas u otros problemas para dormir.
  12. Quejarse de problemas y dolores físicos o presentar moratones o heridas

El documento describe a su vez las consecuencias que pueden tener las diferentes formas de violencia en los niños y adolescentes (violencia física, sexual, violencia basada en el género, acoso, ciberacoso, acoso por orientación sexual o identidad de género, la negligencia física y emocional y la violencia pandillera y la agresión con armas), así como los factores bio-psico-social que influyen en este fenómeno y que deben abordarse en el desarrollo de programas para prevenir este problema.

Según se insiste en la guía, la prevención de la violencia debería constituir una prioridad de la atención educativa en los centros escolares. Para ello se requiere un cambio de paradigma sobre el papel que desempeña la comunidad educativa en este fenómeno, de forma que se realice un cambio en el modelo de relaciones interpersonales dentro del centro escolar, que favorezca la riqueza de la diversidad y valore las diferencias generacionales.

Las personas interesadas pueden acceder al documento en el siguiente enlace:

La Violencia como fenómeno social

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