Recientemente la Editorial Síntesis ha publicado el libro Neuropsicología Infantil, cuyo autor es José Antonio Portellano Pérez. Una obra especialmente interesante, habida cuenta de la ausencia de materiales bibliográficos sobre este ámbito con población infantil.

Con motivo de esta publicación, Infocop Online ha querido entrevistar para sus lectores a su autor, José Antonio Portellano Pérez, Profesor Titular del Departamento de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid. Portellano tiene una dilatada experiencia docente, clínica e investigadora como Neuropsicólogo y como Psicólogo Especialista en Psicología Clínica y es autor de varios libros sobre el tema, como Introducción a la Neuropsicología, de la Editorial McGraw Hill.

ENTREVISTA

Si bien es relativamente fácil encontrar publicaciones sobre Neuropsicología Clínica en general, esta tarea se torna complicada cuando nos centramos en la población infantil. ¿Con qué objetivos se concibió este libro? ¿Qué se pretende conseguir con su publicación?

El objetivo del libro es poner de relieve que tanto en el cerebro del niño sano, como en muchas patologías infantiles de origen neurodisfuncional, se debe tener en cuenta siempre el funcionamiento cerebral, para así poder realizar una orientación más específica de cada caso.

Nuestra intención ha sido llenar el vacío existente dentro del panorama editorial hispanoparlante, ya que prácticamente no existe ningún manual de Neuropsicología Infantil, a pesar de la gran importancia del tema. No debemos olvidar que en torno al 20% de la población infantil presenta alteraciones neurofuncionales de mayor o menor entidad, causadas por algún tipo de lesión o disfunción del sistema nervioso central durante el embarazo, el parto o en los primeros años de vida.

 

Los manuales de Neuropsicología existentes solamente se refieren al daño cerebral del adulto, y apenas se dedica algún capítulo a la Neuropsicología del desarrollo. Sin embargo, el cerebro infantil no es una miniaturización del cerebro adulto, sino que tiene unas características peculiares y específicas, entre ellas la presencia de una neurogénesis muy activa así como un elevado grado de plasticidad. Por eso, es necesario considerar a la Neuropsicología Infantil como una disciplina con características propias y específicas. Con esta publicación pretendemos contribuir a consolidar la Neuropsicología Infantil como disciplina autónoma dentro del ámbito de las Neurociencias.

¿Qué nos podemos encontrar en esta obra? ¿Qué destacaría como novedad en un libro de estas características?

La Neuropsicología es un abordaje de la conducta humana desde el cerebro, considerando que –en última instancia- todos los procesos mentales superiores están estrechamente relacionados con un buen o mal funcionamiento de nuestro sistema nervioso. El libro consta de 12 capítulos dedicados a estudiar el desarrollo y las alteraciones del sistema nervioso, así como el concepto, la evaluación y la rehabilitación neuropsicológica. Los restantes capítulos abordan diversas patologías neuropsicológicas infantiles, como son: las dificultades neuropsicológicas de aprendizaje, el bajo peso al nacer, la epilepsia, el trastorno por déficit de atención, los trastornos del lenguaje y los traumatismos craneoencefálicos.

En este libro se aborda una amplia gama de problemáticas y trastornos, todos ellos relacionados con el desarrollo del sistema nervioso en las etapas infanto-juveniles. Partiendo de su experiencia en el ámbito de la Neuropsicología Infantil, ¿cuáles son los trastornos más frecuentes en la población infantil?

 

Sin duda las Dificultades Neuropsicológicas de Aprendizaje son el trastorno estelar dentro de la Neuropsicología Infantil, ya que al menos el 5% de los escolares presentan alguna o varias de dichas patologías: dislexia, discalculia, disgrafía, trastorno de aprendizaje no verbal, etc. Últimamente está de plena actualidad el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, que afecta al 1-3% de la población infantil. Pero también hay otras patologías que son aparentemente minoritarias y que tienen unas intensas implicaciones neuropsicológicas; por ejemplo, en España hay más de 200.000 niños y niñas con epilepsia.

De igual modo, la mejora de las condiciones asistenciales y sociosanitarias está produciendo la aparición de nuevas poblaciones pediátricas, hasta hace pocos años inexistentes. Nos referimos especialmente a los niños con muy bajo peso al nacer (<1000 gramos), muchos de los cuales logran sobrevivir, aunque –como contrapartida- tienen mayor riesgo de presentar secuelas neurocognitivas. Los problemas psicomotores y del lenguaje también constituyen un amplio campo de interés por parte de la Neuropsicología Infantil.

Por último, junto a cuadros neurológicos de mayor gravedad, se puede hablar de otros trastornos clínicos infantiles con importantes implicaciones neuropsicológicas como son las endocrinopatías (especialmente la diabetes) y otras alteraciones cromosómicas. Todos estos cuadros pueden tener asociadas alteraciones cognitivas variables, por lo que resulta de gran importancia el conocimiento neurocientífico por parte de los psicólogos infantiles.

Grosso modo, ¿de qué manera puede contribuir específicamente el neuropsicólogo como especialista en este tipo de trastorno y con esta población? ¿Cuáles considera que son las principales funciones de un psicólogo clínico especialista en Neuropsicología?

Los neuropsicólogos infantiles son psicólogos expertos en neuropsicología que abordan los problemas cognitivos y de conducta causados por lesión o disfunción del sistema nervioso central. El acervo de conocimientos neurocientíficos en los planes de estudio de nuestras facultades de Psicología se ha ido incrementando ligeramente en los últimos años, pero es necesario potenciar más dichos contenidos y más específicamente las competencias en Neuropsicología en futuros planes de estudio.

La actividad del neuropsicólogo infantil se articula en cuatro funciones: evaluación, intervención, prevención e investigación de las relaciones conducta-cerebro en niños sanos y especialmente en los que presentan algún tipo de disfunción en el sistema nervioso central. La presencia de neuropsicólogos infantiles contribuiría a mejorar la salud de los niños, disminuyendo, entre otros aspectos, las tasas de fracaso escolar.

¿Considera que el sistema sanitario público español cuenta con un número adecuado de psicólogos especialistas para atender las necesidades de la los pacientes con este tipo de patologías? ¿Cuál es su opinión al respecto?

La figura del neuropsicólogo cada vez está siendo más demandada en todo el mundo, pero todavía existe una importante carencia de recursos asistenciales en España. No me refiero solamente al bajo número de plazas de Especialistas en Psicología Clínica ofertadas por el sistema sanitario español, sino a la ausencia de especialistas en neuropsicología dentro del ámbito educativo.

Precisamente es en la escuela donde se encuentra el auténtico vivero de niños con alteraciones neuroconductuales que exigirían una atención más específica. La mayor plasticidad del cerebro infantil facilitaría mejor la recuperación de los trastornos cognitivos, especialmente si la intervención se realiza de un modo más precoz. Aunque la Atención Temprana es una especie de "neuropsicología infantil" en la sombra, en las escuelas no se dispone de recursos técnicos específicos de la Neuropsicología para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de los problemas cognitivos infantiles.

Algunos países están empezando a incorporar la figura del neurorrehabilitador, siguiendo las ideas expuestas por autores como Gaddes. Se trataría de incluir en los equipos de orientación escolar a neuropsicólogos infantiles, para tratar específicamente los problemas neuropsicológicos y limitar los devastadores efectos del fracaso escolar.

¿Le gustaría añadir alguna otra cuestión?

Quiero insistir en la necesidad de tenemos todos los profesionales dedicados a la Psicología Infantil, de profundizar más en el conocimiento de la Neuropsicología Clínica y Neurociencia cognitiva. El abordaje de cualquier cuadro clínico infantil, incluyendo las alteraciones psicopatológicas, obtiene siempre mejores resultados cuando se conocen más a fondo las relaciones subyacentes entre el cerebro y la conducta, ya que todos los procesos comportamentales tienen un correlato neurofuncional. Nuestra obra de Neuropsicología Infantil pretende contribuir a mejorar la comprensión del comportamiento infantil a través del sistema nervioso por parte de los psicólogos.

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