Los alumnos necesitarán apoyo emocional extra para afrontar esta situación nueva y, sin duda, el profesional de la Psicología Educativa podrá facilitarles recursos emocionales, conductuales y cognitivos para prevenir problemas posteriores.

Así lo afirman psicólogos expertos en el ámbito de la Psicología Educativa en un artículo publicado en el Anuario de Psicología de las Illes Balears 2020, bajo el título "La importància del professional de la psicologia educativa en temps de pandemia", a través del cual analizan la relevancia de esta figura profesional, especialmente desde el inicio de la pandemia de la Covid-19, explicando su labor fundamental en el acompañamiento y en el apoyo de los diferentes agentes educativos durante las distintas etapas en las que se han enfrentado en los últimos meses.

Tal y como señalan los autores del artículo, son amplios y diversos los retos actuales de la Psicología Educativa, entre ellos, la tasa elevada de abandono escolar, la necesidad de evaluar eficazmente las aptitudes necesarias para adquirir y consolidar los aprendizajes, la respuesta a los problemas emocionales y de conducta que condicionan el desarrollo del aprendizaje y de la personalidad, el fomento de la convivencia escolar positiva, la lucha contra el acoso escolar, la importancia de asesorar a las familias con pautas educativas, o la prevención de las adicciones a diferentes sustancias y a las nuevas tecnologías entre los y las menores. 

Autor: Olia Danilevich Fuente: pexels Fecha descarga: 03/12/2020

Sin embargo, con la declaración del Estado de alarma en España tras la propagación de la pandemia ocasionada por el Covid-19, sobrevino un cambio en el modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje, añadiendo un desafío inesperado al obligar a los centros educativos a continuar las clases de forma remota con los/as alumnos/as confinados en su casa, si bien no todas las familias contaban con los recursos tecnológicos para poder mantenerse conectadas a la enseñanza online.

De acuerdo con diversos estudios e informes publicados en los últimos meses, un gran número de estudiantes ha sufrido consecuencias psicológicas debido al confinamiento y la imposibilidad de realizar rutinas y actividades previas al estado de alarma. Desánimo, desmotivación -y consecuente sensación de culpabilidad ante la presión social para rendir de acuerdo con las circunstancias-, falta de concentración, depresión, ansiedad, estrés, insomnio, mal humor, irritabilidad, agotamiento emocional, tristeza, miedo, decaimiento, desesperanza o falta de apetito, son algunos de los muchos síntomas detectados entre los niños, las niñas y los/as adolescentes durante el cierre de los centros educativos.

Concretamente, entre el alumnado con problemas de aprendizaje, la situación de aislamiento conllevó un impacto emocional negativo debido a sentimientos de agotamiento, frustración, irritabilidad, tristeza, angustia e incertidumbre, así como inestabilidad emocional que afectó al rendimiento académico y un empeoramiento de la comprensión lectora.

La educación a distancia ha generado diversas respuestas de satisfacción o insatisfacción entre los alumnos y las alumnas en función de sus factores personales, económicos, culturales y familiares. En general, se ha acelerado el fracaso escolar, debido, posiblemente, a la imposibilidad de contar con apoyo presencial y continuo por parte del profesorado, que, en palabras de los autores del artículo, “no siempre ha estado a la altura en cuanto al dominio de las nuevas tecnologías”. No obstante, en algunos casos, se ha registrado una mejora en la capacidad de estudio ante una modalidad de educación en la que se sintieron cómodos, gestionando ellos mismos su ritmo de trabajo.

En este contexto, el artículo subraya el trascendente papel que desempeña el profesional de la Psicología Educativa, a la hora de garantizar el bienestar emocional y cognitivo del alumnado, así como de estimular el rol de las familias en la educación de sus hijos e hijas y apoyar al centro educativo, poniendo de relieve la necesidad de priorizar las funciones de este profesional, como figura específica integrada en la comunidad escolar y desde el mismo centro educativo, en los procesos de enseñanza y aprendizaje inclusivos y personalizados para favorecer una educación integral en los centros.

En el escenario actual de pandemia, que ha supuesto una transformación de la realidad educativa para muchos centros educativos, familias y estudiantes, el/la psicólogo/a educativo/a desempeña una función esencial para hacer ver y comprender a la comunidad educativa esta nueva realidad -orientándola para responder a los actuales desafíos-, así como abordar y tratar las cuestiones y necesidades emergentes en el ámbito educativo.

En esta misma línea, el artículo incluye una serie de testimonios de orientadoras que desarrollan su trabajo en centros de educación infantil, primaria y secundaria, a través de la cual detallan el impacto del confinamiento en los niños y niñas, las necesidades cubiertas durante el estado de alarma así como las dificultades halladas, y recogen una serie de sugerencias para mejorar la calidad de la atención psicológica y psicoeducativa en este contexto.

Tal y como manifiestan los autores del artículo, de forma específica, “en los momentos de mayor fragilidad emocional, de inseguridad respecto a sus funciones y su futuro, de miedo y preocupación, cambio de hábitos, falta de contacto social, duelo, ira, incomprensión, cambios en su formación, estrés familiar..., es donde se debe contar con una figura como el/la psicólogo/a educativo/a”, cuyo rol es fundamental en una situación de confinamiento como la vivida así como en los retos que afronta la comunidad educativa en el nuevo curso escolar, para dar apoyo emocional y educativo a los equipos docentes, a las familias y al alumnado.

Esta medida viene siendo planteada por el Consejo General de la Psicología, que apuesta por la incorporación de la figura del/de la psicólogo/a educativo/a en los centros escolares (sin menoscabo de otros profesionales), como profesional cualificado/a para dar respuesta a los problemas de índole psicológica que pueden surgir en la Comunidad Educativa.

Fuente: de Jesús Argillier, S., Ribas Nuñez, J.M., González Cantarero, V., Frias Butrón, C., y Joy Mayol, P.A. (2020). La importància del professional de la psicologia educativa en temps de pandemia. Anuari de l’Educació de les Illes Balears 2020, pp. 436-455 

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