La juventud es una etapa donde se concentran numerosos riesgos psicosociales y que determina el desarrollo posterior de problemas de salud mental. De ahí la importancia de evaluar la situación de este grupo de edad, así como los efectos que la crisis económica está suponiendo para ellos. Con este objetivo, el Centro Reina Sofía ha publicado el estudio “Millennials” ante la adversidad: Efectos de la crisis sobre la salud, los hábitos y la percepción de riesgos.

En el informe se realiza una evaluación de los determinantes de la salud y de la influencia de los factores sociales en la salud de los jóvenes, a través de los indicadores extraídos de las encuestas ENSE de los años 2006, 2012 y 2017, de forma que se pueda evaluar la evolución de la salud de los jóvenes y planificar políticas y actuaciones acordes a las nuevas tendencias observadas.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Afta Putta Gunawan Fecha descarga: 25/01/2021

Algunos de los resultados del estudio revelan que la población joven considera, de manera mayoritaria, que su salud es buena o muy buena. Asimismo, su percepción de malestar psicológico presenta un ligero descenso con respecto a los datos recogidos en el año 2012. No obstante, en lo que respecta al consumo de psicofármacos (antidepresivos y estimulantes), se observa cierto aumento entre los años 2012 y 2017, si bien los jóvenes constituyen el grupo etario que menos visita los servicios de salud y que menos consume fármacos de todos los grupos de edad. Dentro de este grupo, son las mujeres las que presentan una mayor prevalencia de consumo de psicofármacos, las que tienen mayor probabilidad de presentar problemas de ansiedad o depresión y las que considera en mayor proporción que su salud mental es mala. Asimismo, y relacionado directamente con este malestar psicológico se encuentra el problema del desempleo, situándose como uno de los factores que tiene un impacto más elevado en la salud mental de los jóvenes.

Además de las mujeres, otro grupo especialmente vulnerable son los jóvenes con bajo nivel educativo, bajo apoyo social, en situación de desempleo, y que viven en entornos desfavorecidos. El análisis de datos muestra que estos jóvenes se encuentran más expuestos a riesgos y presentan peores indicadores de salud (física y mental) y de hábitos de salud.

Tal y como señalan los autores del estudio, estos datos apoyan la idea de que “la tipología de políticas de salud que han de ser prioridad en los jóvenes tiene que ver con atacar las causas de las causas, los determinantes más sociales de la salud, poniendo énfasis en su entorno social, afectivo, físico y de vivienda, laboral y educativo. Se trata no solo de ofrecer políticas universales en muchos de estos ámbitos garantizando con ello el acceso a servicios públicos, si no también de diseñar políticas específicas dirigidas a los colectivos más vulnerables entre los jóvenes”.

Se puede acceder al estudio en el siguiente enlace::

“Millennials” ante la adversidad: Efectos de la crisis sobre la salud, los hábitos y la percepción de riesgos

 

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