La preferencia por el acogimiento familiar frente al residencial cuenta con un enorme consenso legal, científico y profesional. Sin embargo, los datos del Boletín de Datos Estadísticos de Medidas de Protección a la Infancia, que edita anualmente el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, confirman que, a pesar del compromiso institucional, el cambio de modelo no se ha conseguido y aún es elevado el número de niños y niñas acogidos por el sistema de protección que permanecen en atención residencial.

Con esta afirmación, se presenta una revisión sobre la efectividad de las estrategias y campañas de captación de familias acogedoras, llevada a cabo por el SIIS-Servicio de Información e Investigación Social por encargo del Observatorio de la Realidad Social del Gobierno de Navarra, cuyo objetivo es el de establecer una serie de recomendaciones orientadas a la mejora de las futuras estrategias de captación de familias acogedoras.

De acuerdo con el documento, entre los obstáculos y problemáticas que dificultan el acceso al acogimiento familiar, se observan mayores dificultades para encontrar familias en los casos de mayores de 7 años (algunas CCAA sitúan la dificultad en mayores de 10, y otras en los adolescentes de 15 a 17), grupos de hermanos o menores con necesidades especiales por presentar circunstancias como discapacidad, problemas graves de salud, trastornos psiquiátricos, trastornos de conducta o ser menores extranjeros no acompañados.

Fuente: SIIS Fecha descarga: 15/03/2021

A juicio de las comunidades autónomas, al menos para estos casos de especial dificultad, deberían desarrollarse acogimientos profesionalizados, si bien no han desarrollado esta figura, debido a los problemas existentes para su encaje legal y laboral con la entidad pública de protección (alta e inscripción en la Seguridad Social y tipo de contrato). Asimismo, existen insuficientes y poco adecuados recursos de apoyo y acompañamiento a las familias acogedoras.

Según se desprende de esta revisión, tanto la captación como la propia permanencia de las personas acogedoras constituyen un elemento esencial en el funcionamiento adecuado de un buen sistema de acogimiento familiar. Por este motivo, recoge las siguientes recomendaciones extraídas de la revisión de la literatura y buenas prácticas en este ámbito, con el propósito de facilitar el diseño de dichas estrategias de captación:

  • Planificación de la estrategia. Observar qué funciona, valorar inicialmente las necesidades y fomentar la implicación de las familias acogedoras desde las fases iniciales.

  • Enfoque comunitario y colaborativo. La evidencia señala que las estrategias de captación que funcionan son las que tienen un fuerte componente local, con referencias a la realidad más cercana, gran visibilidad en los medios locales, implicación de los agentes comunitarios y mucha coordinación interinstitucional.

  • Campañas universales de sensibilización. Teniendo en cuenta el gran desconocimiento del acogimiento familiar entre la población general, es fundamental emprender campañas de carácter generalista orientadas a la difusión de esta figura para incrementar la concienciación social. Estas campañas pueden mantener el interés de un amplio número de personas que suelen tardar años en decidirse a dar el paso. No obstante, dado que estas iniciativas no conllevan un impacto directo en el aumento real del número de personas acogedoras, es recomendable combinarlas con campañas centradas en colectivos y necesidades más concretos.

  • Campañas selectivas. La evidencia sugiere que las campañas focalizadas en determinados colectivos son más eficaces para incrementar la cifra de personas acogedoras que llegan a incorporarse efectivamente al sistema. Se detectan mejores resultados en las estrategias centradas en colectivos diana (barrios concretos o grupos específicos como familias inmigrantes, personas solteras o LGTBI).

    Tal y como indica el informe, estas campañas deben intentar captar a aquellas personas que son capaces de ofrecer un entorno lo más adecuado posible (“personas flexibles, permeables a la formación, que trabajan en equipo, realistas con sus tareas y compromisos, sensibles a la colaboración con familias biológicas, menores e instituciones, y con grandes dosis de tolerancia, paciencia, tiempo y flexibilidad”), centrándose también en determinados colectivos profesionales, con una especial vinculación con la infancia, principalmente en el ámbito educativo, social y sanitario.

  • Personas destinatarias y motivaciones para el acogimiento. Los datos a nivel nacional e internacional muestran que las personas que deciden acoger tienen motivaciones altruistas -deseo de protección, compromiso social-, si bien estudios llevados a cabo en España revelan que las familias españolas que otorgan gran importancia a las motivaciones personales (deseo de paternidad/maternidad, experiencia fracasada de adopción, sentimiento de soledad), en comparación con otros países, donde son mucho más minoritarias. En este punto, el informe pone sobre la mesa la cuestión de la profesionalización del acogimiento, es decir, la remuneración sistematizada de las personas acogedoras, como un paso clave “a la hora de transitar desde un modelo cuasi-adoptivo a un modelo profesional de acogimiento”.

  • Información realista, alejada de idealizaciones. El mensaje de la campaña debe ser claro, conciso -características que se relacionan directamente con la captación y la posterior permanencia en el sistema de acogimiento-, y realista (alejado de imágenes dulcificadas y simplificadas y visibilizando los aspectos positivos y negativos o conflictivos), reforzando las ideas de solidaridad, justicia y cambio social.

    Los mensajes optimistas, vinculados a las consecuencias positivas del acogimiento familiar, parecen tener un mayor impacto en la motivación de las potencias personas acogedoras que aquellos centrados en el desamparo o la culpabilidad. Estos últimos pueden atraer a familias que sólo buscan rescatar a los menores de sus “malas familias”, dificultando posteriormente los intentos de reagrupamiento familiar con la familia biológica.

  • Canales de difusión. Existe una amplia evidencia que señala el boca a boca como la estrategia más eficaz para captar personas acogedoras. Resulta también efectivo el uso sistemático de los testimonios de personas acogedoras en la captación, acercando el acogimiento familiar a la opinión pública y derribando prejuicios y estereotipos sobre el acogimiento. Otros elementos de utilidad son: los videos con testimonios reales difundidos a través de redes sociales, televisión o radio, o incorporados a los portales de Internet, medios de comunicación generalistas en el marco de campañas generalistas, dirigidas a toda la Comunidad (anuncios en periódicos, radio, televisión, cines, autobuses, marquesinas o vallas publicitarias), portales de información, teléfonos y direcciones de correo electrónico específicas para el acogimiento, eventos de reconocimiento a familias acogedoras, revistas y publicaciones específicas para estas familias.

  • Respuesta a potenciales candidaturas. Una respuesta rápida, profesional y empática ante el primer contacto de una familia es un elemento esencial para el éxito de la campaña de captación. Aquellos aspectos que más valoran estas familias en los primeros momentos es el tipo de contacto, la calidad de la información que recibe y el trato del personal del programa.

    Teniendo en cuenta que apenas el 20% de las personas continúan con el proceso tras un primer contacto, el documento recomienda llevar a cabo un seguimiento de las candidaturas para valorar el éxito o fracaso de este contacto inicial.

  • Formación inicial. El propósito es ofrecer a las personas candidatas conocimientos teóricos necesarios y realistas, las características peculiares y distintivas del acogimiento frente a la adopción, fomentar la reflexión sobre su motivación y las necesidades de los menores, facilitar la toma de decisión y la orientación de su proyecto de acogimiento y servir como instrumento de valoración de cada familia. Es recomendable que sean grupos de 25 personas máximo, con una asistencia obligatoria, duración mínima de 10 horas e impartida por 2 personas técnicas con formación y experiencia en la materia.

  • Permanencia de las familias acogedoras. Las familias acogedoras satisfechas, mediante su experiencia y testimonios, estimulan el interés de otras personas en el acogimiento familiar. A su vez, para que estas familias – y los/as menores acogidos- se sientan satisfechos/as- es trascendental que se les faciliten los recursos necesarios para garantizar su bienestar. Para asegurar la permanencia de las familias acogedoras, es necesario, según el documento, “mejorar la formación, invertir en los recursos para familias y facilitar el acceso a éstos, asignar un profesional de referencia, garantizar una gestión efectiva y ágil de los procedimientos, dar una respuesta rápida a las situaciones de crisis, ofrecer un apoyo intensivo –incluso en horario extralaboral en el caso del acogimiento especializado–, mejorar las asignaciones económicas, reforzar los servicios de respiro, profundizar en modalidades de acogimiento alternativas -de día, de actividades, de tareas escolares, para crisis, de respiro, de ocio, etc.- y desarrollar el acogimiento profesionalizado.”

  • Sistemas de evaluación y seguimiento. Monitorización de las consultas iniciales, encuestas de satisfacción, indicadores de resultados, sistemas de cliente misterioso, entrevistas de despedida a las familias que abandonan el sistema, etc.

La revisión incluye una serie de experiencias de buenas prácticas que ilustran algunas de las recomendaciones establecidas en este documento.

Fuente: SIIS Centro de Documentación y Estudios (2021). Estrategias de sensibilización y captación para el fomento del acogimiento familiar. Revisión autonómica e internacional. Pamplona, Observatorio de la Realidad Social, Gobierno de Navarra.

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