La pandemia por COVID-19 y sus consecuencias sociales y económicas están suponiendo un serio impacto para la salud mental de la población, por lo que es necesario adoptar medidas urgentes para combatir esta situación. Así lo advierte el informe elaborado por Confederación Salud Mental España, titulado Salud mental y COVID-19- un año de pandemia.

En el documento se recogen los datos aportados por la OMS que muestran que en el 93% de los países del mundo los servicios de salud mental se han paralizado o reducido drásticamente a consecuencia de la pandemia. Asimismo, se realiza una revisión de la situación en Europa y en España en relación con la atención a la salud mental en este contexto de crisis sanitaria, mostrando un panorama muy preocupante, en el que se establece una combinación de aumento de problemas de salud mental y una disminución de los recursos de atención en este ámbito.

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
JESSICA TICOZZELLI Fecha descarga: 22/03/2021

En concreto, en nuestro país cerca de la mitad de la población manifestó un aumento de su malestar psicológico en el periodo de confinamiento, siendo los problemas de ansiedad y depresión los más prevalentes. Según datos obtenidos del Centro de Investigaciones Sociológicas, el 6,4% de la población española ha acudido a un profesional de la salud mental y el 5,8% ha recibido tratamiento farmacológico. La situación es aún más grave para las personas con discapacidad o problemas de salud mental previos, las mujeres, el personal sanitario o las personas más jóvenes. Así, tal y como se recoge en el texto: “Los problemas de salud física, el aislamiento, la falta de contacto social, la dificultad en la conciliación con la vida personal, los cambios de hábitos, los problemas laborales… empiezan a “pasar factura” a la salud mental de la población. A esta situación crítica de aumento de la demanda en la atención a la salud mental (que algunos ya denominan `la cuarta ola´)”.

Teniendo en cuenta este panorama la Confederación Salud Mental España establece las siguientes recomendaciones para frenar el impacto en la salud mental de la población:

  • Incluir a las personas con trastornos mentales en los grupos prioritarios de vacunación con la COVID-19.
  • Aumentar el compromiso de Europa sobre el debate sobre salud mental y su priorización en las políticas de los Estados miembros.
  • Aumentar los recursos públicos destinados a la atención a la salud mental en España de manera urgente.
  • Incorporar el enfoque de los derechos humanos, la priorización de los modelos comunitarios en salud mental, la perspectiva de género y los objetivos de desarrollo sostenible en las propuestas de reconstrucción económica y social.

Se puede acceder al informe en el siguiente enlace:

Salud mental y COVID-19- un año de pandemia

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