La pandemia por COVID-19 ha puesto de manifiesto que el acceso a la salud no es igual para todos. Por este motivo, el Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril, la OMS, con el lema “Construyendo un mundo más justo y saludables para todos”, ha querido poner el acento en estas desigualdades en salud que pueden determinar la vida de millones de personas en el mundo.

Tal y como señala la OMS, “algunas personas pueden llevar una vida más saludable y tener un mejor acceso a los servicios de salud que otras, debido exclusivamente a las condiciones en las que nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen”.

 

La situación es especialmente preocupante ahora, puesto que, por primera vez en 20 años, se prevé que los niveles mundiales de pobreza aumenten y que se frene el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La COVID-19, con la consiguiente crisis económica, están exacerbando aún más las desigualdades sociales, empujando a miles de personas a la pobreza, a la inseguridad alimentaria, a la pérdida de oportunidades de educación y aumentando la discriminación por razón de género, racial o de edad. Una situación que vulnera uno de los principios constitucionales de la OMS; el del derecho fundamental de todo ser humano al disfrute del más alto nivel posible de salud “sin distinción de raza, religión, creencia política, condición económica o social".

De esta manera, con esta campaña la OMS pretende impulsar el compromiso de los gobiernos para eliminar las desigualdades en salud y crear un mundo más justo y saludable, instando a los líderes políticos a que implementen todas las medidas posibles para garantizar que todas las personas acceden a unas condiciones de vida y de trabajo dignas y a que establezcan un control sobre las posibles disparidades en salud. Las desigualdades en salud se pueden prevenir con estrategias que presten mayor atención a mejorar la equidad en salud, especialmente para los grupos más vulnerables y marginados”, advierte la organización, que recuerda que la COVID-19 ha golpeado duramente a todos los países, pero con un impacto mucho más acusado en las poblaciones que ya eran vulnerables, que están más expuestas a la enfermedad, que tienen menos probabilidades de acceder a servicios de atención médica de calidad y que tienen más probabilidades de experimentar consecuencias adversas como resultado de las medidas implementadas para contener la pandemia.

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